Ventajas e inconvenientes del suelo radiante
Este tipo de calefacción está considerada la más acogedora, eficiente y saludable. Pero ¿en qué consiste? ¿De verdad son todo beneficios? Para sacarte de dudas, hoy analizamos las ventajas e inconvenientes del suelo radiante en el hogar. No te pierdas esta guía con todo lo que necesitas saber antes de decidirte a instalarlo en tu casa.
¿Qué es el suelo radiante?
El suelo radiante es un sistema de climatización para espacios interiores. Tiene su origen en la época romana, cuando se desarrolló una calefacción conocida como hipogeo. El calor producido en una caldera de combustión se difundía por túneles situados bajo el suelo de las casas. Como el aire caliente es más ligero y tiende a subir, el calor llegaba a los interiores.
Ya en el siglo XX y XXI, los sistemas de suelo radiante han evolucionado de forma vertiginosa. Si en principio la mayor parte de la calefacción por suelo radiante funcionaba con electricidad, hoy esta tecnología está bastante en desuso: los más empleados son los que transmiten el calor por tuberías de agua. Además de aportar calefacción, muchos sistemas también pueden refrescar el ambiente actuando como climatización radiante. Es el caso, por ejemplo, de los que funcionan por aerotermia.
¿Cómo funciona el suelo radiante?
Antes de pasar a analizar de las ventajas e inconvenientes del suelo radiante, vamos a ver cómo funcionan estos sistemas. Los suelos radiantes eléctricos consisten en una resistencia que se instala bajo el pavimento, sobre una manta aislante. Dicha resistencia se conecta a la red y se calienta, transmitiendo ese calor al espacio. Estos equipos consumen bastante y no son tan eficientes o confortables como los que funcionan con tuberías.
El suelo radiante por excelencia está formado por un tubo muy largo sin uniones, completamente estanco. El tubo se coloca sobre una base con tetones, entre los que se encaja formando un diseño enfocado a optimizar la difusión del calor. Va conectado a una caldera donde se genera la energía que calienta el agua o el fluido caloportador que contiene el tubo, y a un colector situado en la pared.. En sistemas de climatización radiante, la caldera empleará la energía para refrescar el líquido y favorecer así el enfriamiento del aire. A partir de este punto, puedes ajustar la temperatura del suelo radiante a tu gusto.
Y ahora que ya tienes claro qué es y cómo funciona, veamos cuáles son las principales ventajas e inconvenientes del suelo radiante.
Inconvenientes del suelo radiante
A pesar de sus muchas bondades, el suelo radiante tiene ciertos inconvenientes que es preciso contemplar. Quédate con los inconvenientes del suelo radiante para descubrir si es una buena opción para climatizar tu casa.
Tarda en alcanzar la temperatura adecuada
Los sistemas de suelo radiante tienen una elevada inercia térmica. Esto es así por dos razones: funciona a baja temperatura y se encuentra bajo el suelo. Por tanto, tarda mucho en alcanzar lo que se conoce como temperatura de confort. Esta característica hace que no sea una buena idea instalar suelo radiante en viviendas de poco uso (como segundas residencias) o situadas en zonas cálidas. En este último caso, un sistema de climatización radiante sí puede ser una buena elección.
Es complicado de instalar
El suelo radiante requiere una obra larga y compleja. Además, no todas las viviendas son susceptibles de admitirlo: hay que tener en cuenta factores como la humedad o la condensación. Solo se recomienda si se va a hacer una reforma integral, ya que su colocación implica retirar el suelo y colocar después uno nuevo. La instalación la deben realizar profesionales altamente cualificados.
Supone una fuerte inversión
Es probablemente el sistema emisor de calor más costoso de todos los que existen. Sin embargo, lo cierto es que la inversión se amortiza pronto dada su alta eficiencia energética. Pero aun así, si quieres instalar suelo radiante el precio será con toda seguridad uno de los primeros aspectos a valorar.
No se puede colocar cualquier suelo encima
Algunos materiales habituales en los pavimentos de las casas no son recomendables para calefacción de suelo radiante. Por ejemplo, la madera es un mal conductor del calor y no lo transmite: el parqué y la tarima están desaconsejados en estas instalaciones. Lo mismo pasa con los pavimentos laminados, aunque hoy día se han desarrollado modelos aptos para este uso.
Cuidado con las averías
Un problema en un suelo radiante puede ser complicado de localizar y de reparar. A diferencia de los radiadores, totalmente accesibles e independientes, el tubo está situado bajo el suelo: si el pavimento es de baldosa o piedra (el más recomendable), puede que haya que levantar o romper alguna pieza. Un buen mantenimiento, como purgar el suelo radiante, reducirá al máximo la probabilidad.
Ventajas del suelo radiante
Frente a los inconvenientes , las ventajas del suelo radiante son notables. En general, comparando ambos los beneficios salen ganando: se trata de una excelente elección para la mayoría de las viviendas, especialmente si se va a hacer una reforma integral. Toma nota:
Es el sistema más eficiente y que menos consume
El suelo radiante consume entre un 10% y un 20% menos de energía que un sistema de calefacción con radiadores de agua, y bastante menos que los radiadores eléctricos. Si se alimenta con una caldera de aerotermia, el consumo puede bajar un 30 e incluso un 40% del total. Un suelo radiante siempre encendido puede favorecer esta mejora en el ahorro. Es un tipo de climatización sostenible y respetuoso con el medioambiente, y el coste de instalación se amortiza en unos años.
Resulta totalmente invisible
¿Suelo radiante o radiadores? Estéticamente, qué duda cabe: el suelo radiante es la mejor elección. No consta de elementos externos, por lo que desaparecen esos molestos radiadores tan feos y difíciles de disimular. Permite aprovechar mejor el espacio, algo muy interesante en pisos pequeños.
El calor es más agradable y sano
Un dato interesante: el suelo radiante es el único sistema de calefacción que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Emite un calor seco y controlado que impide la proliferación de hongos y bacterias. Entre otros beneficios, es muy recomendable para casas donde residan personas con problemas respiratorios o de alergias. Además, al provenir desde el suelo se difunde de forma regular y resulta muy agradable, permitiendo a los usuarios caminar descalzos incluso en invierno.
Revaloriza las viviendas
A la hora de vender o alquilar una casa, el hecho de que disponga de climatización o calefacción por suelo radiante aumentará su valor. Además, este sistema contribuye a mejorar la calificación energética del inmueble.