15 Consejos para ahorrar luz con un termo eléctrico
¿Es posible ahorrar con termo un eléctrico? Pues claro que sí. Los nuevos modelos son más eficientes que nunca, y hay una serie de consejos y buenas prácticas que te ayudarán a bajar tus facturas casi sin darte cuenta. ¡Sigue leyendo!
Muchas familias se preguntan si se puede ahorrar con un termo eléctrico o, por el contrario, el gasto en agua caliente se dispara con estos dispositivos. Si bien hay sistemas más eficientes y sostenibles, como la aerotermia con ACS o las calderas de condensación, los nuevos modelos consumen mucha menos electricidad que los antiguos. Si en tu casa hay un termo de este tipo y te preocupa la factura de la luz, no te pierdas este contenido: te damos 15 tips que te ayudarán a bajarla.
¿Qué es un termo eléctrico?
Un termo eléctrico es un depósito con una resistencia eléctrica que calienta el agua. Su funcionamiento es muy simple: el agua entra al depósito por una tubería y lo llena. Al ponerlo en marcha, la electricidad pasa por la resistencia y esta se calienta, alcanzando una temperatura muy alta. El calor se transmite al agua, y cuando abramos alguno de los grifos de agua caliente de la casa, esta saldrá a la temperatura adecuada.
Estos aparatos son adecuados para viviendas donde el sistema de calefacción no produce agua caliente sanitaria (ACS).Por ejemplo, son habituales en casas en las que la calefacción y la climatización se generan mediante aire acondicionado con bomba de calor. Si vamos a elegir este sistema conviene escoger bien la capacidad del depósito: si nos quedamos cortos, es posible que el agua se agote en un momento dado y parte de los habitantes de la casa tengan que ducharse con agua fría... Además, seguramente tendrás que aprender cómo vaciar un termo eléctrico y hacer un control y seguimiento del mismo, ya que si no lo haces puede explotar el termo eléctrico.
Trucos que deberías aplicar para ahorrar luz con un termo eléctrico
Ahora que ya conoces su funcionamiento, es el momento de analizar cómo ahorrar con un termo eléctrico. La teoría es muy sencilla: consiste en utilizarlo de forma que consuma la menos electricidad posible. Estos trucos te ayudarán:
1. Ajusta bien la temperatura
Normalmente, los termos eléctricos vienen programados de serie para calentar el agua hasta que alcance una temperatura de 60°C. Este valor es claramente elevado y se puede regular: en invierno basta con ajustarla a una temperatura máxima de 55°C, mientras que en verano con 45°C es más que suficiente para una ducha agradable.
2. Reduce el tiempo de las duchas
Una ducha de 10 minutos es un desperdicio de agua y de energía: y hoy, ahorrar ambas cosas es fundamental. Y no solo por nuestro bolsillo: la crisis climática es un hecho y cada pequeña ayuda cuenta. Además, si en lugar de ducharte en 10 minutos lo haces en 5, gastarás la mitad del agua caliente. El resultado: tu consumo bajará en un 50%.
3. Apuesta por modelos eficientes
Los termos de hace unos años consumen bastante más electricidad que los que se comercializan hoy. La implantación de la etiqueta energética hizo que los fabricantes se pusieran las pilas, construyendo aparatos que favorecen a la eficiencia energética. Si vas a cambiar tu termo, asegúrate que tiene Clase A, A+, A++ o A+++. Son los que menos consumen, y por tanto, los que más ahorran.
4. Colócalo en el baño
Cuando nos preguntamos cómo ahorrar con un termo eléctrico, no solemos pararnos a pensar en su instalación. Muchas veces se colocan en espacios abiertos: tendederos, balcones, terrazas... Y están expuestos al frío y los cambios de temperatura. Esto hace que el termo tenga que generar más calor para funcionar bien, con el consiguiente aumento del gasto. Y no solo eso: cuando más alejado esté el termo de la zona donde se utilice más agua (normalmente, el baño), más energía gastará para calentarla. En resumen, el mejor lugar para instalar un termo eléctrico es el cuarto de baño principal de la vivienda. Y si tienes la duda de si se puede instalar un termo eléctrico más bajo que los grifos, aunque no es lo habitual se puede.
5. Vigila el aislamiento térmico
Los termos eléctricos de buena calidad son los que más ahorran. Entre otras cosas, la razón está en que el depósito está muy bien aislado, con materiales que evitan la dispersión del calor y permiten el máximo aprovechamiento de la energía consumida. Los mejores materiales son el poliuretano expandido y el de alta densidad, el más eficiente de los dos. Se distribuyen entre el depósito y la carcasa exterior, evitando las pérdidas térmicas y mejorando el rendimiento del aparato. Cuando adquieras un termo eléctrico, lee bien las especificaciones sobre su aislamiento y consúltalo en la tienda o con el instalador.
6. Aísla las tuberías vistas
El calor no solo se "escapa" de un termo mal aislado. Por muy eficiente que este sea, si las tuberías que conducen el agua a los grifos pasan por el exterior y no están aisladas, las pérdidas de calor (y de dinero) serán mucho mayores. Cúbrelas con manguitos aislantes específicos para tuberías y evitarás que el termo tenga que trabajar de más para calentar el agua.
7. Enciéndelo solo cuando lo vayas a usar
Muchas personas creen que un termo debe estar encendido 24/7, y es un error. No hay ninguna necesidad: de hecho, los nuevos modelos llevan dispositivos de programación que encienden y apagan el mecanismo según su uso. Si no es tu caso, acostúmbrate a encenderlo antes de ducharte o fregar y lo notarás en las facturas. Por lo general, para tener agua caliente lo mejor es encender el termo una hora y media antes. Además, merece la pena desenchufar el termo eléctrico cuando nos vamos de vacaciones o estamos fuera de casa unos cuantos días.
8. Y apágalo cuando se caliente el depósito
No es necesario que el termo esté encendido mientras te duchas o utilizas agua caliente para cualquier otra cosa. Cuando se caliente (el indicador señalará la temperatura), puedes apagarlo tranquilamente para ahorrar electricidad.
9. Cierra el grifo mientras te enjabonas
Es una buenísima costumbre. No solo para ahorrar con un termo eléctrico, sino también para evitar desperdiciar agua caliente generada por cualquier otro sistema. Son cientos los litros de agua que se desperdician sin necesidad alguna, lo que repercute en el medioambiente y en tu bolsillo. ¡Tenlo en cuenta!
10. Cambia los grifos por termostáticos
Cuando abrimos el grifo, muchas veces tenemos que mezclar agua caliente y fría hasta conseguir la temperatura adecuada. Los grifos termostáticos evitan estas molestas: solo tienes que graduar la llave correspondiente y en dos segundos tendrás el agua a tu gusto. Evitarás desperdiciar el agua que ha calentado el termo, ahorrándote la electricidad necesaria para calentar más y volverlo a llenar.
11. ¿Es viejo? Sustitúyelo por un modelo inteligente
Los termos inteligentes se conectan al teléfono móvil o el ordenador a través de la red WiFi de la vivienda. Además de poder controlarlos y programarlos a distancia, incluyen una función muy interesante: la función Smart, que adecúa el consumo del termo a los hábitos de los usuarios. Una innovación que hace posible hasta un 20% del gasto eléctrico del aparato.
12. O escógelo con termostato digital
Si no quieres invertir en un termo electrónico inteligente, apuesta por uno que lleve termostato digital. Son mejores que los analógicos porque permiten ajustar la temperatura grado a grado. Resultan mas precisos y, por tanto, ayudan a economizar.
13. Instala temporizadores o programadores
¿Cómo ahorrar con un termo eléctrico sin tener que cambiarlo? Aunque no lo creas, existen dispositivos facilísimos de colocar que hacen posible programarlo. Son los temporizadores o programadores: unos aparatos que se colocan en el enchufe donde se conecta el termo. Solo tienes que colocarlos, enchufar el termo directamente al temporizador y programar su encendido y apagado. Por ejemplo, puedes ajustarlo para que funcione solo durante 1 hora al día: puede ser suficiente para que lo usen 3 personas y supone un gran ahorro.
14. Apúntate a la tarifa nocturna
En realidad, su nombre es "tarifa de discriminación horaria". Consiste en un tipo de contrato con las comercializadores eléctricas según el cual es posible utilizar la electricidad durante las horas en las que resulta más económica. Si tienes un termo eléctrico, te merece la pena: solo tienes que programarlo para que caliente el agua durante esas horas, y luego utilizarla cuando sea necesario.
15. Piensa en instalar placas solares
Las placas solares fotovoltaicas generan electricidad limpia a un coste muy bajo. En viviendas con calefacción eléctrica, bomba de calor, termos eléctricos y/o aerotermia son una inversión muy interesante. Se amortizan en pocos años y cuentan con ayudas que bajan su coste casi hasta la mitad. Si estás valorando cómo ahorrar con un termo eléctrico y te interesan las energías renovables, infórmate: existen modelos que incluso se pueden colocar en la barandilla del balcón. Podrás conectar a ellas tu termo y no gastar ni un euro en agua caliente. ¿Te lo imaginas?