Reformas para las que se debe pedir permiso a la comunidad de vecinos y que puedes reclamar
¡Vaya lío con las reformas! Parece que no puedes ni cambiar una bombilla sin pedir permiso, ¿verdad?
Aunque pienses que es exagerado, tiene su lógica, puesto que hay cambios que afectan a espacios que comparte toda la comunidad o a la estética del edificio.
En este artículo vamos a ver cuáles son esas reformas que requieren permiso y cómo puedes reclamar si te lo niegan injustamente.
- 1. Cerramiento de terraza
- 2. Colocación o cambio de toldo
- 3. Instalación de aire acondicionado
- 4. Pintar la fachada
- 5. Cambiar la puerta principal
1. Cerramiento de terraza
¿Sueñas con convertir tu terraza en un espacio acogedor todo el año? Pues frena un poco, porque necesitas el permiso de la comunidad y el del ayuntamiento.
Y es que se trata de un cambio que requiere una licencia de obra específica, además de un proyecto elaborado por un arquitecto.
Con tus vecinos, la complicación viene de que el cerramiento afecta a la fachada del edificio, que es un elemento común. No puedes decidir por tu cuenta cambiar el aspecto exterior.
Si te lo niegan sin motivo, puedes reclamar. Argumenta que no altera la estructura ni perjudica a nadie, y que incluso mejoras la eficiencia energética del edificio siempre que así lo demuestre tu proyecto.
2. Colocación o cambio de toldo
Protegerse del sol en un balcón es sinónimo de toldo. Pero volvemos a lo mismo: modifica la estética de la fachada. Además, si no se instalan bien, pueden ser un peligro.
¿Hay que pedir permiso al ayuntamiento para poner un toldo? Si te lo deniegan, asegúrate de que el toldo cumple con la normativa y el estilo del edificio, ya que todos los vecinos tenéis que poner el mismo modelo.
Presenta un proyecto detallado y profesional para convencerlos.
3. Instalación de aire acondicionado
El aire acondicionado es más complejo de lo que parece. No es solo el aparato que ves en tu pared. En realidad, tiene dos partes: una interior que te refresca y otra exterior que expulsa el calor.
Idealmente, esa unidad exterior iría en tu galería, ya que así no molestarías a nadie. Pero si no tienes espacio o el ruido y el aire caliente te molestan, no te queda otra que ponerla en la fachada.
Parece una buena solución, pero aquí es donde empiezan los problemas con los vecinos, principalmente por estética (no vamos a negar que son aparatos que afean los edificios).
Por eso, antes de hacer nada, revisa las normas de tu comunidad. Si no está permitido, propón alternativas como ubicaciones menos visibles o modelos más silenciosos.
4. Pintar la fachada
Si tu pared exterior está desconchada, ha perdido color y, en general, necesita un lavado de cara… ¡Espera! No saques el rodillo todavía.
La fachada es el elemento común por excelencia. Su aspecto afecta a todos los vecinos y al valor del inmueble, por lo que la decisión de pintarla se ha de someter a una junta.
No solo eso: se necesita presentar un proyecto y obtener los permisos del ayuntamiento para hacerlo, ya que se considera una obra mayor.
Si la comunidad se niega a pintarla estando en mal estado, puedes reclamar. Argumenta que es necesario para el mantenimiento y la imagen del edificio. En este caso, la Ley de Propiedad Horizontal te ampara.
5. Cambiar la puerta principal
¿Quieres una puerta más segura o moderna? Si esto implica cambiarla de sitio o cambiar el tamaño del espacio destinado para ella, también necesitas pedir permiso a la comunidad de vecinos.
Ahora, si se trata de un cambio de color o de tipo de puerta, pero mantienes las medidas originales, puedes empezar la reforma cuando quieras. No tendrás que preguntarle a nadie antes.
Como has visto, desde cerrar una terraza hasta cambiar una puerta, muchas reformas requieren el visto bueno de tus vecinos.
Piensa en que estas normas existen para mantener la armonía y el valor del edificio. Y si te encuentras con un "no" injustificado, recuerda que tienes derecho a reclamar. Argumenta tu caso con calma y datos, ¡muchos datos!