Ventajas de pintar fachadas sin andamios
El tiempo también pasa factura al exterior de los edificios donde vivimos. Más allá del deterioro estético, la lluvia, el sol y el viento terminan causando efectos negativos sobre sus revestimientos. Cuanto antes reaccionemos con soluciones tan eficaces como pintar fachada sin andamios, mejor. Una alternativa excelente para reparar esos daños causados por factores ambientales, dejar el inmueble como nuevo y de paso revalorizarlo. Te contamos todo lo que te interesa saber sobre ella, desde las pinturas más indicadas, a las técnicas que usan los profesionales y el equipamiento requerido. ¡Pruébala!
- Las ventajas de pintar fachadas sin andamios
- Proceso de pintura de fachadas sin andamios
- Riesgos de pintar una fachada sin andamios
- Herramientas y equipos necesarios para pintar sin andamios
- Técnicas para pintar sin andamios
Las ventajas de pintar fachadas sin andamios
Gracias a la pintura vertical, sin andamios, cualquier edificio puede quedar protegido de la intemperie mediante materiales que actúan como barrera frente a todo tipo de agentes externos, como la lluvia y la humedad. Pero además, sus tratamientos también acarrean otros beneficios para la salud del inmueble, como proteger a las fachadas de la aparición de hongos, algas y musgo.
Sin pasar por alto que previenen la aparición de grietas y favorecen la vida útil de frisos y estructuras. Por último, importantísimo señalar que pueden contribuir a un ahorro considerable en el gasto energético de la climatización de una vivienda, pues estas pinturas hacen de aislantes ante el frío y el calor.
Hasta aquí las ventajas de pintar fachadas sin andamios a nivel constructivo y funcional. Pero, ¿y a nivel estético y logístico? Son bastantes los beneficios que plantea la pintura vertical cuando es realizada por profesionales especializados. Los vemos:
- Desarrollar un trabajo más limpio y seguro: se impiden posibles intentos de acceso al interior de las viviendas a través de estas estructuras y accidentes que puedan poner en riesgo la integridad física de los viandantes.
- Acceder a zonas muy difíciles en las fachadas gracias a su libertad para moverse, sin necesidad de montajes.
- Trabajo rápido y económico, no hay que invertir en estas estructuras ni en su transporte y montaje.
- Llegar a rincones y zonas donde es imposible plantear la colocación de andamios por las características específicas de la edificación.
Proceso de pintura de fachadas sin andamios
Pintar sin andamios es una tendencia al alza en las ciudades. Ahora bien, cuando se decide apostar por ella en vez de barajar el precio de pintar fachadas por el procedimiento tradicional, hay que ser conscientes de ciertos aspectos. Entre ellos, que se trata de un trabajo delicado y conllevará la evaluación previa del edificio para conocer las características técnicas de la fachada (porosidad, nivel de adherencia, etc.). Solo así es posible proponer el tratamiento más idóneo, teniendo muy en cuenta el clima de la ciudad donde se encuentra la edificación.
Estos datos también son decisivos al elegir el tipo de pintura para exterior más adecuado; en función de los materiales de fabricación de la fachada será necesario optar por un tipo u otro. Sin ir más lejos, su nivel de adherencia es clave, si no son compatibles se corre el riesgo de que la pintura se termine descascarillando pronto y que el aspecto del inmueble sea el no deseado, por muy recién pintado que esté.
Lógicamente es necesario emplear pinturas para exterior, recomendadas para estos trabajos en fachadas porque cubren garantizando una elevada resistencia a intensas variaciones climáticas y también a la contaminación urbana.
Lo mejor es trabajar con productos preparados para prevenir la humedad, que a la vez actúen de aislantes y si son ignífugos, mucho más seguros para prevenir la propagación de posibles fuegos. La sostenibilidad de estos recubrimientos también cuenta, por eso se apuesta por pinturas con certificación ecológica y bajos niveles de compuestos orgánicos volátiles (COV).
Riesgos de pintar una fachada sin andamios
Aunque pintar fachadas sin el uso de estas estructuras va ganando terreno como una alternativa rentable a la hora de renovar la estética de muchas tipologías de edificaciones, además de las residenciales (hoteles, oficinas, etc.), también hay que detenerse en los inconvenientes que estos trabajos conllevan. En concreto, estos dos son clave:
La altura
Es fundamental evaluar los riesgos que implica pintar en altura para así poder adoptar las medidas de precaución y seguridad precisas. Desde emplear escaleras resistentes, a trabajar con equipos de seguridad adecuados (cascos, arneses, etc.) y trabajar en compañía de un auxiliar o ayudante que colabore en el proceso. El entorno circundante cuando se pinta una fachada sin andamio, los peligros potenciales que hay en él… también es necesario ser consciente de todo ello. Quizá la rama de un árbol, un tendido eléctrico, o cualquier otro tipo de barrera pueden ser una amenaza en potencia y deben ser tenidas en cuenta antes de empezar un proyecto de pintura así.
El clima
Trabajar con viento, lluvias intensas o temperaturas extremas pueden provocar un impacto muy negativo sobre el resultado final del trabajo de pintura. Influir sobre su vida útil y calidad. Pintar fachadas sin andamios en un día especialmente lluvioso o húmedo quizá provoque un acabado desigual y una adherencia mala. Y del mismo modo, iniciar este proyecto en una jornada con vientos intensos puede hacer que el secado de la pintura sea demasiado rápido y ello podría desencadenar futuras grietas. Ante un frío o un calor extremos, el proceso de aplicación y secado también se verán alterados.
Conclusión: lo más eficaz y fiable para todos es planificar este tipo de proyectos consultando las previsiones meteorológicas de la zona donde vivimos. Esperar a un periodo de clima lo más estable posible, con el rango de temperatura recomendado por los fabricantes de estas pinturas, ayudará a que el resultado final sea el deseado.
Herramientas y equipos necesarios para pintar sin andamios
Para llegar bien a las zonas más inaccesibles de edificios con mayor o menor altura y conseguir acabados óptimos este material y herramientas suele ser imprescindible en cualquier proyecto:
- Escalera ajustable, resistente y con mecanismo de bloqueo. También es esencial que esté diseñada con peldaños antideslizantes, fundamental para tener estabilidad. Y si incluye una bandeja o plataforma para la pintura, facilitará el proceso de pintado.
- Postes de extensión adaptables. Son herramientas que solucionan llegar a las partes más altas de la fachada cuando no hay andamios. Se pueden acoplar a brochas y rodillos y así cubrir grandes superficies logrando acabados regulares en muros exteriores.
- Equipo de trabajo seguro. Es prioritario garantizar la seguridad de las personas que desarrollan estos proyectos para minimizar el riesgo de accidentes. De ahí el uso de gafas protectoras, guantes y mascarillas antipolvo, fundamentales también para evitar la inhalación de partículas nocivas liberadas por estos revestimientos cuando son manipulados.
- Arneses de seguridad. Es otra herramienta esencial cuando se practica pintura en altura. Se ajustan al cuerpo de la persona y a su vez van conectados a puntos de anclaje del edificio o líneas de vida, así previenen posibles caídas y permiten libertad de movimientos.
- Líneas de vida. Son sistemas que garantizan un recorrido seguro por grandes fachadas al ponerse en puntos estratégicos. Al ir conectados al arnés del profesional, en caso de una pérdida de equilibrio, este queda suspendido en el aire.
- Rodillos, pinceles, brochas, pistolas de pintura.
Técnicas para pintar sin andamios
Otra de las ventajas de pintar fachadas sin andamios es la posibilidad de plantear diferentes tipos de aplicación según las características particulares de cada proyecto. ¿Quieres anotar?:
Pintar de arriba abajo
Los pintores siempre aconsejan un orden muy lógico de pintado: empezar pintando la parte más alta de la fachada, que suele ser el límite con el tejado y las chimeneas si las hay. Y después ir avanzando gradualmente hacia abajo. Este proceso facilita que el flujo de pintura en toda la superficie pintada sea constante, evitando goteos o aparición de rayas en las zonas que ya han sido trabajadas.
Usar un rodillo o una brocha
Las características de la superficie a pintar son determinantes para optar por una herramienta u otra, al margen de preferencias estéticas. Para áreas grandes y sin apenas irregularidades, se recomienda trabajar con rodillos. Pero si hablamos de superficies rugosas, esquinas o detalles arquitectónicos muy trabajados, el acabado de una brocha e incluso la precisión de un pincel son difíciles de igualar. Los trazos uniformes y superpuestos son los que garantizan un resultado final profesional.
Tratar áreas de difícil acceso
En estos puntos tan específicos los rociadores de pintura suelen ser los más eficaces para cubrir detalles que son un verdadero reto y huecos muy estrechos. Para evitar un exceso de pulverización en las zonas más próximas, lo mejor es protegerlas con papeles o plásticos.
Recuerda pedir presupuestos a los pintores de pared para conocer cuánto costaría pintar una fachada sin andamios.