¿Qué son los forjados sanitarios y para qué se usan?
Es el gran desconocido cuando nos planteamos construir una vivienda a pesar del papel esencial que juega en la habitabilidad, confort y durabilidad de la edificación. Hablamos del forjado sanitario.
Si estás planificando un proceso constructivo, seguro que en algún momento el arquitecto te menciona las diferentes alternativas que existen para evitar que el suelo del edificio entre en contacto directo con el terreno. Y entre ellas está el forjado sanitario.
Pero, ¿qué es exactamente? ¿Para qué sirve? ¿Cuál es el tipo más recomendado? ¿Hay alternativas al forjado sanitario? Las respuestas a todas estas cuestiones las encontrarás aquí.
- ¿Qué es un forjado sanitario?
- Características de un forjado sanitario
- Tipos de forjado sanitario
- Correcta ventilación de un forjado sanitario ventilado
- Otras opciones diferentes del forjado sanitario
- ¿Cómo se refuerza un forjado?
- ¿Qué son los negativos de un forjado?
- ¿Cuánto cuesta un forjado sanitario?
¿Qué es un forjado sanitario?
Un forjado sanitario es una estructura horizontal que se interpone entre el suelo natural y la edificación. Consiste en una losa elevada sobre el terreno, sostenida por pilares, muros o bovedillas. El principal objetivo de esta plataforma es separar el edificio del terreno, creando una cámara de aire que actúa como barrera contra la humedad, el frío, el calor y el ruido.
En consecuencia, el forjado sanitario asegura un ambiente interior más saludable e higiénico, libre de las consecuencias que implican las humedades y las filtraciones como hongos o moho. Recuerda que estos microorganismos pueden afectar la salud de los ocupantes de la vivienda, causando alergias, problemas respiratorios y otras enfermedades.
De ahí que se emplee el término “sanitario” para hacer referencia a este forjado, debido a los beneficios que aporta este elemento estructural a la salubridad de la vivienda y al bienestar de sus ocupantes.
¿Cómo se hace un forjado sanitario?
Existen diversas maneras de ejecutar un forjado sanitario, cada una con sus propias ventajas e inconvenientes. La elección del método más adecuado dependerá de factores como la tipología del terreno y el presupuesto disponible.
Nuestra recomendación es que cuentes siempre con el asesoramiento de un arquitecto o ingeniero, quien podrá evaluar las necesidades específicas del proyecto y recomendar la solución más adecuada.
Entre las más comunes están:
- Forjado sanitario con viguetas autoportantes: Radica en la colocación de viguetas autoportantes, generalmente de hormigón armado o pretensado, sobre las que se apoyan las bovedillas, creando la estructura del forjado. Las bovedillas pueden ser de cerámica, hormigón o poliestireno expandido.
- Forjado sanitario con placas alveolares: Utiliza placas alveolares de hormigón armado o pretensado como base del forjado que se apoyan sobre viguetas o muros de carga, y sobre ellas se coloca una capa de compresión para nivelar el terreno.
- Forjado sanitario con sistema Caviti: Este método utiliza bovedillas cerámicas especiales con nervaduras interiores que permiten el paso de las instalaciones. Estas bovedillas se apoyan sobre viguetas de hormigón y no se requiere de encofrado ni cimbrado.
- Forjado de vigueta y bovedilla: Está compuesto por viguetas prefabricadas de hormigón armado o pretensado y bovedillas de cerámica u hormigón, que se colocan de forma unidireccional o bidireccional. Es uno de los más empleados en nuestro país para viviendas residenciales
¿Para qué sirve el forjado sanitario?
La función principal del forjado sanitario es impedir la entrada de humedad desde el terreno hacia la vivienda. La cámara de aire (si está bien construida) facilita una ventilación adecuada y evita que la humedad por capilaridad ascienda, impidiendo el daño tanto a las estructuras interiores del edificio como a sus habitantes.
Asimismo, el forjado funciona a modo de capa de contención en caso de que se produzcan filtraciones de agua procedentes del terreno o de las redes de saneamiento.
Más allá de la impermeabilización y control de la humedad, el forjado sanitario favorece el aislamiento térmico y acústico del edificio, al actuar como defensa natural contra el frío y el calor. La temperatura interior de la vivienda se regula mejor y esto se traduce en un menor consumo de energía para calefacción o refrigeración. En definitiva, mayor confort y ahorro económico.
Tampoco podemos olvidar la protección que el forjado sanitario brinda contra termitas subterráneas y otros insectos xilófagos.
Al elevar la estructura principal del edificio sobre una cámara de aire, el forjado sanitario crea una barrera física que dificulta el acceso directo de estas plagas desde el suelo hacia los elementos de madera del edificio, como pueden ser vigas o muros.
Otro de los usos del forjado sanitario es garantizar la ventilación de gases perjudiciales para la salud humana, como es el caso del radón.
❗ Se trata de un gas radiactivo natural que se forma a partir de la descomposición del uranio presente en suelos y rocas. Es incoloro, inodoro e insípido, lo que lo hace difícil de detectar sin equipos específicos.
La constante circulación de aire bajo la estructura del forjado sanitario ayuda a diluir el radón, mantener las concentraciones en niveles seguros y a expulsarlo fuera del perímetro del edificio.
Por último, el hecho de que una edificación cuente con forjado sanitario, facilita el paso de instalaciones de fontanería, electricidad o telecomunicaciones y el mantenimiento de las mismas.
A modo de resumen, un forjado sanitario sirve para:
- Aislamiento de la humedad.
- Mejora la salubridad.
- Aislamiento térmico y acústico.
- Facilidad de acceso para instalaciones y reparaciones
- Prevención de entrada de insectos.
- Protección contra el gas radón.
Instalación de un forjado sanitario
La instalación de un forjado sanitario debe realizarse siempre por parte de personal cualificado y siguiendo las normas de construcción vigentes que, para esta actuación, encontramos en el Real Decreto 2608/1996.
La primera etapa se centra en preparar el terreno. Para ello, se realiza el replanteo del forjado sanitario en el terreno, marcando las alineaciones y niveles de las viguetas o placas.
A continuación, se excava, nivela y compacta el terreno hasta la profundidad necesaria, teniendo en cuenta tanto el espesor del forjado como la cimentación.
Después, se inicia la fase de ejecución del forjado sanitario, que dependerá del método escogido. En el caso del forjado con viguetas autoportantes, se lleva a cabo el encofrado y cimbra de las viguetas, se colocan las armaduras y se vierte el hormigón.
Una vez fraguado, se colocan las bovedillas sobre las viguetas, rellenando el espacio entre ellas con hormigón o mortero para nivelar la superficie.
La última fase llega con la colocación de tuberías de fontanería, electricidad y telecomunicaciones en el espacio entre las viguetas o bovedillas, según el diseño de las instalaciones. Finalmente, se vierte una capa de hormigón o mortero sobre el forjado para crear la solera, que servirá como base para el pavimento final.
Características de un forjado sanitario
La altura del forjado sanitario, puede variar entre los 50 cm y 1 metro, en función de las necesidades de cada proyecto.
Los elementos básicos que conforman esta estructura incluyen el encofrado, la armadura a base de viguetas (encargadas de soportar la carga) y bovedillas, la capa de compresión que distribuye la carga de forma uniforme y la lámina impermeabilizante o geotextil.
Es esencial que se opte siempre por materiales de calidad en este tipo de proyectos para garantizar la durabilidad y funcionalidad del forjado durante el mayor tiempo posible. De no ser así, es fácil que la estructura se deteriore y comience a presentar problemas que pueden conllevar costes futuros elevados en reparaciones.
Además, es importante ceñirse a la normativa de construcción vigente y confiar la instalación a personal cualificado con experiencia. Tal y como hemos señalado al inicio del artículo, el forjado sanitario es una estructura interna que aparentemente no podemos ver, pero que resulta decisiva para que una edificación tenga una larga vida.
Tipos de forjado sanitario
A estas alturas, ya casi eres todo un experto en forjados sanitarios. Tienes claro de qué se trata, qué ventajas ofrece para un proyecto constructivo y cómo se realiza.
Ahora bien, ¿sabías que existen varios tipos de formado sanitario según la dirección de la carga y la distribución estructural? Algún apunte hemos esbozado, pero ahora vamos a ahondar un poco más.
➡️ Forjado unidireccional
Este tipo de forjado se caracteriza por tener viguetas dispuestas en una sola dirección de forma paralela, soportando la carga y distribuyéndola uniformemente a las vigas perimetrales o muros de carga perpendiculares a ellas.
Sobre las viguetas, normalmente de hormigón armado o pretensado, se colocan las bovedillas, que pueden ser de cerámica, hormigón o poliestireno expandido, completando la estructura del forjado. Es común ver este tipo de forjados en viviendas unifamiliares y edificios de poca altura.
➡️ Forjado bidireccional
En este tipo de forjado, las viguetas se disponen en dos direcciones perpendiculares, proporcionando una mayor capacidad de carga y estabilidad. El resultado final es una retícula ortogonal de viguetas que se cruzan en dos direcciones. Sobre ellas, se instalan las bovedillas, apoyándose en los nervios o intersecciones.
Este forjado es habitual en edificios de mayor envergadura, como viviendas plurifamiliares, naves industriales o locales comerciales.
➡️ Losa de cimentación
La losa de cimentación es una base continua de hormigón armado que se apoya directamente sobre el terreno y distribuye las cargas del edificio sobre una gran superficie. De este modo, actúa como base para la edificación.
Es un tipo de forjado al que se suele recurrir para construir en terrenos con baja capacidad portante e irregulares o donde se requiere una superficie de apoyo amplia.
Correcta ventilación de un forjado sanitario ventilado
Sabemos que impedir el paso de la humedad desde la tierra hasta el edificio es la principal finalidad del forjado sanitario. Pero esta estructura sólo puede cumplir su cometido si la ventilación es correcta.
De lo contrario, el agua terminará por acumularse en el interior de la estructura, provocando la formación de moho y hongos que deterioren la obra.
Para ello, existen diferentes opciones y una de las más eficaces es colocar rejillas de ventilación de manera estratégica para provocar un flujo de aire efectivo. Te aconsejamos ubicar dichas rejillas en puntos opuestos del forjado, aprovechando la diferencia de presión y temperatura para generar una corriente natural.
El número de rejillas y su tamaño dependerá del tamaño del forjado y de las condiciones climáticas de la zona. Se recomienda una superficie de rejilla de al menos 10 cm² por cada metro cuadrado de forjado, así como situar una rejilla por cada 20 - 25 metros cuadrados de superficie de forjado.
Una alternativa a las rejillas son los ladrillos ventilados o los conductos, que dirigen el flujo de aire hacia las zonas más necesitadas de ventilación. También es posible instalar extractores de aire que se activan manualmente o mediante sensores de humedad o temperatura.
Otras opciones diferentes del forjado sanitario
El forjado sanitario es la forma más efectiva para evitar la entrada de humedad en la vivienda, pero no es la única. Frente a él, existen otras opciones como es el caso de la solera ventilada.
Solera ventilada
La solera ventilada es una estructura horizontal hecha de hormigón (habitualmente) y malla de acero con una cámara de entre de unos 20 cm que dispone de aberturas para la entrada de aire y un conducto a cubierta para la extracción. También se recomienda colocar un manto de membrana impermeable para frenar la capilaridad.
El concepto de solera ventilada y el forjado sanitario es similar y ambas técnicas comparten objetivos. No obstante, la solera resulta una solución más económica frente a la otra.
Esto se debe, básicamente, a que requiere menor complejidad constructiva al poder prescindir de la estructura de viguetas y bovedillas, lo que reduce los costes en material y el tiempo de mano de obra.
¿Cómo se refuerza un forjado?
El tiempo es un agente que puede deteriorar cualquier estructura constructiva, también los forjados sanitarios. Más allá del desgaste de los años, la exposición a agentes externos o un error en la ejecución inicial, es posible que el espacio que soporta el forjado requiera una modificación para aumentar las cargas.
Para hacer frente a estas situaciones, podemos reforzar un forjado. Una de las opciones es hacerlo por medio de una losa ligera colaborante. Se trata de capa delgada de hormigón armado vertida sobre elementos ligeros (como chapas metálicas acanaladas) que actúan como encofrado perdido y refuerzo adicional.
Por supuesto, también se pueden instalar de vigas metálicas de refuerzo, apoyándolas en muros o zapatas perimetrales. Y en caso de que se presenten grietas o áreas debilitadas, es posible inyectar resinas epoxi para restaurar la integridad del forjado.
¿Qué son los negativos de un forjado?
Los negativos del forjado son barras de refuerzo (suelen estar fabricadas en acero) que se colocan en la zona inferior de forma perpendicular a las viguetas principales. Sirven para absorber y resistir las tensiones de tracción que se desarrollan en la parte inferior del forjado cuando este está sometido a cargas.
Debido a que la capacidad del hormigón para resistir la tracción y la flexión es limitada, se requiere este refuerzo con acero que, a su vez, ayuda a una distribución más uniforme de las cargas a lo largo del forjado.
En otras palabras, lo hacen los negativos es garantizar la integridad estructural de un forjado a modo de armadura, ayudando a prevenir la formación de grietas y mejorando así la vida útil de la estructura.
¿Cuánto cuesta un forjado sanitario?
El precio de un forjado sanitario está alrededor de los 60 €/m² - 100 €/m². Este coste puede variar significativamente según factores como el tamaño de la edificación, las condiciones del terreno y los materiales o técnicas utilizados
Como hemos visto, al proteger la vivienda de la humedad y otros agentes externos, el forjado sanitario ayuda a aumentar la vida útil de la edificación y a reducir los costes derivados del mantenimiento a largo plazo.
Por tanto, es una inversión clave para la construcción de una vivienda confortable, saludable y duradera. Quizá sea un elemento más prescindible en zonas cálidas con bajas pluviometrías, pero si vives en zonas con terrenos húmedos, el forjado sanitario es fundamental.