¿Cómo instalar acumuladores de calor?
¿Necesitas un paso a paso de la instalación de acumuladores eléctricos? Lo tienes en este artículo, donde si no estás familiarizado con estos aparatos también podrás conocer qué son, para qué sirven, cómo funcionan y qué tipos existen para escoger el mejor para tu vivienda.
- ¿Qué es un acumulador de calor?
- Cómo instalar acumuladores de calor paso a paso
- Cómo funcionan los acumuladores de calor
- Tipos de acumuladores de calor
- Ventajas de los acumuladores de calor
- ¿Cuál suele ser el precio de un acumulador?
¿Qué es un acumulador de calor?
Un acumulador de calor es un tipo de calefacción que funciona almacenando calor durante las horas de tarifa eléctrica más económica (generalmente por la noche) y liberándolo gradualmente durante el día, que es cuando más se necesita.
Pueden ser una opción eficiente en términos de consumo si se aprovecha adecuadamente la tarifa eléctrica con discriminación horaria y se mantiene un buen aislamiento en la vivienda.
Para qué sirve un acumulador de calor
Los acumuladores de calor son una solución de calefacción eléctrica eficiente, limpia y de fácil instalación que sirve para mantener una buena temperatura en otoño e invierno en todo tipo de locales, edificios o viviendas, pero que es especialmente adecuada cuando no hay buen aislamiento.
En estos casos, el calor se pierde rápidamente a través de paredes, techos y ventanas, así que con un acumulador se aprovecha mejor el calor almacenado en comparación con sistemas que calientan de forma instantánea, pero pierden el calor con mayor rapidez.
Lo mismo sucede con estancias que se utilizan de forma intermitente, como en oficinas o comercios, ya que los acumuladores permiten regular la liberación del calor según las necesidades, abriendo o cerrando una compuerta superior.
Además, en edificios que dependen únicamente de la electricidad, los acumuladores son uno de los tipos de calefacción que mejor resultado da sin repercutir en un coste elevado.
Cómo instalar acumuladores de calor paso a paso
Instalar acumuladores de calor es un proceso sencillo que no requiere obras, tan solo seguir estos 7 pasos:
1. Elige la ubicación adecuada
Los acumuladores deben colocarse en la pared más fría de cada habitación para asegurar una buena expulsión del calor. Evita ubicarlos cerca de ventanas o puertas que puedan provocar pérdidas de calor.
2. Prepara la instalación eléctrica
Comprueba que el cuadro eléctrico general tiene capacidad suficiente para soportar la potencia de los acumuladores. Si es necesario, refuerza la instalación eléctrica con ayuda de un profesional cualificado.
3. Desembala el acumulador y monta las patas
Abre la caja desde abajo, por donde irían las patas. Coloca las patas; deben quedar bien sujetas y niveladas para garantizar la estabilidad del aparato. Necesitarás un destornillador y arandelas de presión.
4. Fija el acumulador a la pared
Marca los puntos donde irán los tacos de sujeción en la pared. Haz los agujeros y coloca los tacos. Finalmente, atornilla el acumulador a la pared utilizando los tornillos suministrados.
5. Coloca el material refractario
Quita la carcasa del acumulador, abre la tapa de protección térmica y baja la resistencia para poder colocar las piedras tanto en la parte delantera como trasera. Vuelve a colocar la tapa y la carcasa del acumulador.
6. Conecta a la red eléctrica
Conecta el acumulador a la red eléctrica utilizando un cable adecuado a la potencia del aparato. Asegúrate de que la conexión es segura y cumple con la normativa eléctrica.
7. Programa y regula como desees
Una vez instalado, programa el acumulador para que se cargue durante las horas de tarifa reducida. Ajusta los reguladores de carga y descarga según las necesidades de calefacción.
No es necesario realizar ninguna obra, así que el precio de instalar un sistema de calefacción en casa, cuando es a base de acumuladores, no es elevado.
Cómo funcionan los acumuladores de calor
Los acumuladores de calor funcionan de manera diferente a los radiadores tradicionales de agua caliente.
En lugar de utilizar una red de tuberías para distribuir agua caliente, los acumuladores de calor se basan en el efecto Joule, donde una resistencia eléctrica calienta piedras refractarias o volcánicas en su interior.
Para controlar el calor que desprenden y cuándo, cuentan con dos reguladores. El primero es un regulador de carga, que permite elegir la cantidad de calor que queremos que acumule el aparato.
Cuando el acumulador alcanza la temperatura deseada, los sensores cortan automáticamente la alimentación eléctrica a la resistencia.
El otro regulador es el de descarga, que controla la salida del calor acumulado. Al abrir o cerrar una compuerta superior, se facilita o se restringe la liberación del calor hacia la habitación; así podemos dosificar el calor según lo necesitemos.
Tipos de acumuladores de calor
Aunque el funcionamiento de los acumuladores de calor es sencillo, existen dos tipos entre los que escoger según sus prestaciones:
Acumulador de calor dinámico
Son los más modernos y demandados debido a que multiplican hasta en un 85% la eficiencia con respecto a los estáticos.
Y es que a diferencia de los modelos estáticos, los acumuladores dinámicos cuentan con un sistema de ventilación interno que impulsa el aire caliente hacia la habitación, de forma que no se pierde ni una pizca de lo acumulado y esta alcanza la temperatura deseada mucho más rápido.
Otra de las principales ventajas de los acumuladores dinámicos es el nivel de control que ofrecen al usuario. Cuentan con termostatos y reguladores de descarga más avanzados que permiten ajustar la temperatura y las horas de funcionamiento, ya sea mediante controles manuales o a través de aplicaciones móviles.
Algunos acumuladores dinámicos de última generación también cuentan con funciones adicionales, como conectividad WiFi, medición del consumo eléctrico o detección de ventanas abiertas para evitar pérdidas innecesarias de calor.
Acumulador de calor estático
El tipo más común y sencillo. Su resistencia se activa en las horas de tarifa eléctrica barata que le hayamos indicado y calienta el material refractario, que actúa como un "depósito" de calor.
Luego, a medida que el material refractario se va enfriando, el calor almacenado se irradia de forma natural hacia la habitación, sin necesidad de que la resistencia eléctrica siga funcionando.
Hay que tener en cuenta que aproximadamente el 25% del calor liberado puede ser regulado mediante un termostato o un regulador de descarga; el resto del calor se libera de forma natural y constante, sin posibilidad de ajuste.
Pero aunque no ofrecen un control tan preciso como los modelos dinámicos, los acumuladores estáticos consiguen proporcionar una temperatura adecuada y homogénea en la estancia a lo largo de todo el día.
Ventajas de los acumuladores de calor
Los acumuladores de calor ofrecen varias ventajas, algunas de ellas ya mencionadas. La principal es que permiten controlar la cantidad de calor que se acumula y la velocidad a la que se libera, y esto se traduce en un menor consumo y precio a pagar en la factura de la luz.
A ello se le suma que pueden recargarse durante las horas de tarifa eléctrica más barata, normalmente por la noche, por lo que es un sistema de calefacción realmente económico.
También lo es en su precio, pues en comparación con otras alternativas de calefacción, los acumuladores de calor tienen un precio de compra bajo.
Además, su instalación no es compleja ni costosa, pues no hay que hacer ningún tipo de obra. Simplemente, hay que conectarlos a la red eléctrica y ya están listos para funcionar.
¿Cuál suele ser el precio de un acumulador?
El precio de los acumuladores de calor puede oscilar entre los 312€ y los 2.057€ dependiendo del modelo, la potencia y las características avanzadas que incorporen.
La potencia del acumulador, medida en vatios (W), es uno de los principales determinantes del precio. En general, a mayor potencia, mayor será el coste del dispositivo. Los modelos van desde los 975W hasta los 2.600W.
Además, hay ciertas características tecnológicas que lo encarecen, como conectividad WiFi, control remoto mediante aplicación móvil, medición del consumo eléctrico, programación semanal, etc.
Y, por supuesto, el tipo de acumulador. Por lo general, los modelos dinámicos, que permiten una cesión de calor más eficiente y controlada, tienen un precio superior a los acumuladores estáticos más básicos.
Por último, la calidad de los materiales utilizados en la fabricación del acumulador, como la marca, también influyen. Elnur Gabarron, por ejemplo, es una de las más reconocidas pero también más caras.
¿Te has decidido o necesitas el consejo de un profesional? Consulta el precio de instalar un acumulador de calor para obtener una opinión y un presupuesto acorde a las necesidades de tu hogar.