¿Qué son los contadores individuales para la calefacción central?
La legislación actual obliga a la mayoría de los edificios españoles que cuenten con este sistema a instalar contadores individuales de calefacción central. Más o menos, se calcula que cerca de un 90% de las instalaciones deberán ser modificadas. Te contamos qué son los contadores de calefacción individuales, cuándo se deben instalar y cómo llevar a cabo la reforma de la instalación.
- ¿Cuándo es obligatorio poner contadores individuales de calefacción?
- ¿Qué son los contadores individuales?
- ¿Cómo funcionan los contadores individuales?
- ¿Qué ventajas tienen los contadores individuales?
La obligación de los contadores individuales de calefacción central no es nueva. De hecho, en 1998 se estableció que todos los edificios de nueva construcción deben incluir reguladores o contadores que permitan una medición individualizada del consumo. Sin embargo, en nuestro país el parque de viviendas está muy envejecido; y una gran parte de los edificios llevan calefacción central, que actualmente es obligatorio regular.
Por una parte, es una intervención imprescindible para cumplir con las exigencias europeas. Pero, además, medida llena de ventajas que favorece el ahorro energético y el confort. Aunque es cierto que requiere una inversión, los expertos aseguran que se amortiza en pocos años. ¿Quieres saber más sobre los contadores individuales de calefacción? Sigue leyendo: te lo contamos todo.
Son dispositivos que regulan el uso y el consumo de la calefacción por viviendas. Además de los contadores, existen también repartidores de costes que se instalan en los radiadores cuando no es viable colocar contadores por pisos. Ambos sistemas son obligatorios desde que la publicación del Real Decreto 736/2020, de 4 de agosto, por el que se regula la contabilización de consumos individuales en instalaciones térmicas de edificios.
¿Cuándo es obligatorio poner contadores individuales de calefacción?
La verdad es que actualmente ya no queda mucho margen para la acción. La ley establece claramente que los contadores individuales de calefacción central se deben colocar entre los años 2020 y 2023, como tope. Durante estos tres años, la mayoría de los inmuebles que estaban obligados a instalarlos ya ha llevado a cabo la renovación.
¿Qué edificios tienen que instalar los contadores individuales?
La respuesta es clara: todos los edificios con sistemas de calefacción central están obligados a instalar dispositivos que permitan una medición individualizada del consumo. Eso sí, la regla tiene excepciones, por lo que una pequeña parte de los inmuebles se verán liberados de esta obligacion. Más o menos, podemos calcular que el 90% del parque de viviendas con este tipo de calefacción deberá contar con los contadores o repartidores de costes correspondientes.
¿Qué edificios no tienen que instalar los contadores individuales?
La obligación de instalar contadores individuales de calefacción central no se aplica en determinados casos. Estas son las excepciones que indica el Real Decreto, enfocadas hacia la eficiencia y la rentabilidad:
- Edificios ubicados en las regiones más cálidas de España. En concreto, serían los ubicados en la Zona A, correspondiente a Cádiz, Málaga, Almería, Ceuta, Melilla e Islas Canarias, y en la Zona B, que incluye a Huelva, Sevilla, Córdoba, Alicante, Tarragona, Castellón, Valencia, Murcia e Islas Baleares.
- Edificios construidos en las regiones más frías, siempre que se demuestre que la inversión no se amortizará en un plazo máximo de 4 años. Serían los ubicados en el resto de las zonas: C, D y E.
¿Cuánta energía se ahorra con la incorporación de los contadores individuales de calefacción central?
El ahorro energético que supone la implantación de estos dispositivos es una de su mayores ventajas. De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Alcalá para AERCCA (Asociación Española de Repartidores de Costes de Calefacción), el ahorro medio en el consumo es de un 24,7%. Esto significa que cada vivienda dejará de pagar una cuarta parte del recibo, una reducción considerable. Para ello, el estudio indica que además de contadores individuales los propietarios deberán instalar también válvulas termostáticas en sus radiadores.
¿Qué son los contadores individuales?
Son dispositivos que regulan el uso y el consumo de la calefacción por viviendas. Además de los contadores, existen también repartidores de costes que se instalan en los radiadores cuando no es viable colocar contadores por pisos. Ambos sistemas son obligatorios desde que la publicación del Real Decreto 736/2020, de 4 de agosto, por el que se regula la contabilización de consumos individuales en instalaciones térmicas de edificios.
Como indicábamos, son dispositivos que miden el consumo en calefacción central de forma individualizada, por inmuebles. Se instalan en edificios con sistemas de calefacción con estructura de anillo, en los que el agua calienta entra en los radiadores de la vivienda por un único canal y sale también por una tubería.
En estas instalaciones, la entrada y la salida de agua suelen localizarse en el acceso a la vivienda. Es en ese punto donde se colocan los contadores individuales de la calefacción central, cuyo objeto es calcular el flujo de agua que accede a la casa y la diferencia entre su temperatura cuando entra y cuando sale. De esta manera, el contador es capaz de calcular cuánta energía han consumido los radiadores de la vivienda para calentar el agua.
¿Cómo funcionan los contadores individuales?
El funcionamiento de los contadores individuales de calefacción central es bastante simple. Constan de tres componentes integrados en un solo aparato que calculan cuánta energía han utilizado los radiadores de la vivienda para calentar la casa. Son los siguientes:
- Unidad de medición volumétrica. Se encarga de medir el caudal de agua que circula por el circuito de calefacción y los radiadores de la vivienda
- Sensores de temperatura. Su cometido es medir la temperatura del agua cuando entra en el circuito de cada casa, y la temperatura de la misma cuando sale (retorno). Por ejemplo, cuando se enciende la calefacción la temperatura de entrada será más elevada que la de salida, ya que los radiadores consumirán gran parte de la energía. En estos casos, el consumo subirá. Pero a medida que la vivienda se calienta y los termostatos gradúan la emisión de calor, ambas temperaturas se irán igualando y el consumo bajará.
- Unidad de cálculo. Como indica su nombre, se encarga de calcular los kWh consumidos en este proceso. Para ello emplea un sistema de medición electrónico.
Junto con los contadores individuales, es recomendable instalar en el circuito de la vivienda un sistema de regulación y equilibrado hidráulico. Además de controlar el buen funcionamiento de la calefacción, estos dispositivos aseguran un correcto reparto del calor en todos los radiadores, con el consiguiente ahorro energético.
¿Qué ventajas tienen los contadores individuales?
Evidentemente, los beneficios que implica instalar estos dispositivos superan con mucho sus desventajas. De hecho, solo podemos señalar dos inconvenientes: la inversión que hay que realizar y las molestias que puede acarrear su colocación (que son mínimas). Sin embargo, estos "contras" se ven superados, con mucho, por los "pros". Te los contamos:
- Cumplimiento de la normativa de calefacción. Ya no es tanto cuestión de interés, sino de obligatoriedad. Como comentábamos antes, a partir de 2023 los contadores individuales de calefacción central serán obligatorios prácticamente para todos los edificios que tengan este sistema en nuestro país.
- Ahorro energético. El ahorro medio de cerca de un 25% en la factura de la calefacción es una razón más para apostar por el reparto de costes.
- Amortización rápida. En tan solo 4 años, el dinero invertido en instalar los contadores individuales o repartidores de costes se recupera. Si un estudios previo demuestra que no es así, el inmueble estará exento de la obligación de colocarlos.
- Reparto de costes equilibrado. A partir de ahora, cada propietario pagará la calefacción que consuma en lugar de repartir los costes entre todos. Esto implica un reparto más justo, que evita que los vecinos que menos utilicen la calefacción (por ejemplo, porque pasan la mayor parte del día fuera) no tendrán que asumir el exceso de consumo de los demás.