Problemas con la cerradura y las soluciones para arreglarlos
Las cerraduras son una auténtica maravilla de la ingeniería, pero, como nosotros, también pueden tener un mal día y complicarnos la existencia.
Que si una llave que no gira, un pestillo que se atasca o, directamente, la llave no entra en la cerradura. Estos son algunos de los problemas con la cerradura más habituales y, cuando llegan, debes estar preparado para resolverlos.
Y créenos, tarde o temprano, estos problemillas llegarán de un momento a otro porque, como todo, las cerraduras se desgastan, llevan un mantenimiento inadecuado o hasta puede pasar que la instalación sea incorrecta.
Si tu cerradura ha decidido darte la lata, has llegado al sitio adecuado. Hemos recopilado para ti los 8 imprevistos más frecuentes relacionados con las cerraduras y cómo solucionarlos para salir airoso del apuro.
Te prometemos que, al acabar, las cerraduras ya no tendrán secretos para ti ;)
- La cerradura no abre por fuera
- La cerradura de mi puerta va muy dura y cuesta girar la llave
- La llave gira, pero no abre
- La llave no gira
- La llave no sale, se ha atascado
- El pestillo no funciona
- El pestillo se atasca
- No entra la llave en la cerradura de casa
La cerradura no abre por fuera
Este es uno de los problemas más comunes y las causas pueden ser desde una llave doblada o desgastada que no gira correctamente en el cilindro, hasta que el propio cilindro tenga humedad, esté sucio o desgastado.
El pestillo también puede ser el origen si está bloqueado por algún objetivo o no está alineado correctamente.
¿Qué puedes hacer? Primero observa la llave. Si ves que presenta algún daño o tiene rebabas, vas a necesitar una nueva. Si tienes otra copia, prueba a abrir la cerradura con ella. ¿Funciona? Pues ya lo tienes claro: el problema está en la llave.
¿El inconveniente persiste? Intenta mover el pestillo de forma manual para ver si está obstruido. También puedes probar a lubricar el cilindro. Para ello, aplica un poco de polvo de grafito en spray sobre la llave y gírala varias veces. Así conseguirás engrasar el mecanismo para que se deslicen más fácilmente.
En casos más graves, lo más probable es que te toque cambiar el cilindro. Tranquilo, no es complicado. Solo tienes que seguir esta guía en la que te detallamos cómo cambiar un bombín.
➡️ ¿Qué puerta está blindada? Este es el paso a paso que necesitas: cómo cambiar el bombín de una puerta blindada.
➡️ Y si prefieres delegar, este es el precio de cambiar el bombín de la cerradura.
La cerradura de mi puerta va muy dura y cuesta girar la llave
Otro problema frecuente es que la cerradura vaya dura y te cueste horrores girar la llave. Aquí la falta de lubricación suele ser el origen que dificulta el giro de la llave.
Aunque también puede suceder que haya suciedad acumulada en el interior de los cilindros y estos se hayan quedado pegados entre sí, impidiendo que se muevan libremente cuando intentas girar la llave o tratas de insertarla en la cerradura.
En estas situaciones, el producto lubricante será tu mejor amigo para solucionar el asunto. Puedes encontrarlo en cualquier ferretería o tienda de bricolaje. En su defecto, el spray de grafito también puede ser válido. Eso sí, asegúrate de que sea específico para cerraduras.
Bastará con aplicar unas gotas en el cilindro y listo. Antes de ello, limpia la cerradura utilizando una pistola de soplado de aire comprimido o con ayuda de un cepillo pequeño (puede servir un cepillo de dientes viejo) humedecido en alcohol isopropílico.
La llave gira, pero no abre
Un clásico es ver cómo la llave gira, pero no abre. ¿Qué leches pasa aquí? Lo más probable es que el problema esté en el mecanismo en sí.
Una solución temporal podría ser intentar girar la llave mientras aplicas una ligera presión hacia arriba o hacia abajo para volver a alinear los componentes internos. Aunque aquí, lo más indicado es desmontar la cerradura para ver si hay algún daño, signos de desgaste o piezas faltantes.
Si no lo ves claro, la mejor solución es reemplazar la cerradura por completo o, directamente, contactar con cerrajeros cercanos para que hagan un diagnóstico más preciso.
➡️ En cuanto a cuánto cuesta un cerrajero, aquí te lo contamos.
Si te toca cambiar la cerradura, no te preocupes porque no te vas a dejar el sueldo del mes en ello. Hoy en día podemos encontrar cerraduras bastante económicas en el mercado.
➡️ Y si eres más del rollo DIY, háztelo tú mismo con ayuda de este tutorial: cómo arreglar una cerradura que no abre.
La llave no gira
Cuando la llave no gira en la cerradura, lo más seguro es que el problema venga de que está mal troquelada, doblada o desgastada.
Piensa que la llave entra y sale de la cerradura varias veces al día durante las 365 jornadas del año. Es inevitable que sus ranuras y muescas se desgasten con el tiempo.
Además, si no las cuidamos como se merecen, pueden llevar golpes o soportar pesos innecesarios cuando las llevamos en bolsos, mochilas y bolsillos. Y este “maltrato” termina por estropearlas.
Cuando se desgastan demasiado, dejan de funcionar. Aquí una copia de la llave será tu salvación. Si no te quedan más llaves diferentes, quizá no te quede otro remedio que cambiar la cerradura.
La llave no sale, se ha atascado
Si la llave no sale es porque se ha atascado en la cerradura, bien por la acumulación de polvo dentro del bombín o por el propio desgaste de la llave.
❗ Sobre todo, evita forzarla. ¿Por qué? Muy sencillo, si te pasas de rosca podrías llegar a romper la llave dentro de la cerradura y esto sí que es una liada parda y tendrás que sacar una llave rota.
Y la tarea no es sencilla, precisamente. De hecho, a no ser que seas un manitas, tendrás que contratar a un cerrajero para que la extraiga y tu cerradura quede de nuevo operativa.
En lugar de usar la fuerza, utiliza la maña. Intenta aplicar un lubricante especial para cerraduras y mueve la llave suavemente hacia adelante y hacia atrás para liberarla. Si la llave sigue sin salir, podría ser necesario desmontar la cerradura para liberarla.
El pestillo no funciona
El pestillo es el pasador o la parte de la cerradura que se encarga de asegurar la puerta. Es como un pequeño brazo mecánico con forma prismática que se mueve adelante y atrás para abrir o cerrar. Y no es raro que deje de funcionar.
Este problema suele derivar del desalineamiento de la puerta o el marco. Esto puede provocar que el pestillo no encaje bien en la placa del marco, impidiendo que la puerta se cierre.
En caso de que detectes que el pestillo no se alinea y, en consecuencia, la llave no encaja correctamente, prueba a ajustar los tornillos de la placa de cierre en el marco y las bisagras del marco de la puerta.
Si tienes suerte, este pequeño ajuste solucionará tu problema con la cerradura, pero si ves que persiste, tendrás que valorar una reparación o un cambio.
El pestillo se atasca
Si notas que el pestillo se atasca, casi seguro que se deba al desajuste o el desgaste de las bisagras. Para corregirlo, tendrás que tratar de alinear esa desviación como te hemos explicado antes. Aprieta los tornillos de las bisagras para que el pestillo vuelva a su posición correcta.
¿Has intentado esta solución y tu cerradura sigue sin funcionar? Aquí puedes probar a desmontar la cerradura para revisar si alguna pieza interna está rota o fuera de lugar. O, en su defecto, llamar a un profesional para que le eche un vistazo y te dé su consejo profesional. Recuerda tener en cuenta los distintos tipos de cerraduras para saber cuál instalar.
No entra la llave en la cerradura de casa
Si la cerradura de la puerta se atasca y no entra la llave, de nuevo debemos pensar en la acumulación de suciedad o la falta de lubricación como causa del problema.
Piensa que las puertas, en especial las exteriores, quedan expuestas al polvo, la contaminación, la humedad y otros agentes externos que no le hacen nada de bien a las cerraduras. Estas partículas diminutas pueden entrar en el cilindro, dificultando introducir la llave.
Para salir airoso del asunto, volvemos a girar la vista hacia el milagroso grafito en polvo. Rocíalo en el ojo de la cerradura para disolver los residuos acumulados. Y, como te hemos sugerido antes, también te puedes ayudar con una pistola de soplado de aire comprimido.
Asimismo, ojea que la llave esté en perfecto estado y no tenga arañazos o golpes porque puede ser otra causa de que no entre en la cerradura. A veces cuando las llaves son nuevas no abren y basta con ir a la tienda donde te han hecho la copia para que la repasen y limen bien.
Otro motivo para que una llave no entre en la cerradura puede ser el frío. En invierno tus puertas exteriores se pueden congelar y no podrás insertar o girar la llave. La solución es rápida. Tan solo necesitarás calentar la cerradura con ayuda de un secador de pelo o una toalla caliente y… ¡arreglado!