5 red flags de que tu vivienda no está en buen estado
El tiempo pasa para todos y para todo, también para nuestras casas. Pero a veces estamos tan acostumbrados a ver pequeños detalles en forma de desperfectos que no les damos la importancia que se merecen. Y puede que la tengan.
Si tu vivienda actual o esa que quieres comprar tiene ya algunos años, o si ha aparecido alguna señal que te haga sospechar de que no está en buen estado, no dejes pasar más tiempo. A veces una inspección en profundidad te hará ver señales inequívocas de que necesita reparaciones o una intervención más profunda. ¿Cuáles son esas red flags?
- Señales de deterioro estructural
- Fallos en la instalación eléctrica
- Humedades y condensación
- Grietas y fisuras
- Problemas en la instalación de fontanería
Señales de deterioro estructural
La estructura no se ve, pero es clave para la estabilidad del inmueble. Esas grietas de cierta entidad que hemos mencionado son una señal que indica patologías constructivas, pero no es la única. Hay otros indicativos que tampoco hay que pasar por alto y que en muchas ocasiones no se asocian con problemas estructurales.
Puertas o ventanas que no encajan o tienen los cristales fracturados, paredes abombadas, suelos que si inclinan levemente o se hunden, así como ruidos y vibraciones anómalos son algunas de esas red flags que tampoco hay que pasar por alto. Ante cualquiera de estas señales, el consejo es una inspección en profundidad por parte de un profesional especializado.
Fallos en la instalación eléctrica
Una instalación eléctrica en mal estado representa un riesgo real para el inmueble y para las personas que lo habitan. ¿Pero se puede saber si está deteriorada? Independientemente de que haya que revisarla en profundidad cada cinco años, hay algunas señales que deben ponernos alerta. El más evidente es que se produzcan sobrecargas o cortocircuitos y la luz salte con cierta frecuencia.
Pero más allá de estas señales, hay otras que no siempre se conocen o se tienen en cuenta y que ponen de manifiesto que la instalación eléctrica no está en un estado óptimo. Una de ellas es que los enchufes estén ennegrecidos, señal de sobrecarga o de fatiga de materiales que crea falsos contactos. Otra señal es un olor desagradable muy similar al del pescado y que indica es que los cables eléctricos se recalientan.
Humedades y condensación
La humedad puede representar un problema por partida doble. En primer lugar, porque si se mantiene en el tiempo puede afectar negativamente a revestimientos e incluso a elementos estructurales. Y, en segundo lugar, porque crea las condiciones necesarias para que proliferen moho y otros microorganismos patógenos nocivos para la salud, además de que esa humedad es peligrosa para personas con problemas respiratorios.
Pero no todas las humedades son iguales ni entrañan el mismo peligro, así que hay que saber distinguir cuáles se deben considerar como señales de alarma. Por ejemplo, una gotera en el tejado o una filtración a causa de una tubería no suponen un peligro y se reparan sin problemas antes de que causen grandes daños.
No ocurre lo mismo con esa humedad que sube por las paredes desde el suelo y que indica problemas de capilaridad. Ni con esa otra que aparece en forma de condensación y señala defectos de aislamiento. Son humedades que tienen solución, aunque más compleja, y que sí pueden provocar un nivel de deterioro importante. Por lo tanto, si hay manchas de humedad, huele a ella aunque no se vea o aparece moho en las paredes hay que buscar el origen.
Grietas y fisuras
Pequeñas grietas son normales. Pueden aparecer a causa del asentamiento de la estructura o a una simple contracción de los materiales constructivos. En esos casos no hay que preocuparse, aunque nunca está de más observar su evolución.
Sí deben preocupar esas otras grietas que aparecen de repente y son más profundas o que ensanchan lentamente. No importa si son horizontales o verticales, lo ideal es que las revise un técnico cualificado. Si son resultado de problemas estructurales hay que tomar medidas de inmediato porque la seguridad del edificio puede estar comprometida.
Problemas en la instalación de fontanería
La otra gran instalación de un inmueble es la de fontanería. Está oculta, pero puede provocar daños muy serios si no se cuida adecuadamente. Una filtración de una tubería en mal estado es causa de que los azulejos se caigan. Mientras, un atasco en la bajante puede causar que esta se rompa y provoque, además de daños, molestias considerables.
¿Una instalación deteriorada da síntomas evidentes? Sí, solo hay que prestar algo de atención. El primero y más evidente es que aparezcan manchas de humedad. Pero esto no siempre ocurre, así que hay que fijarse en otras señales de alarma: falta de presión del agua, desagües que no traban bien, malos olores o ruidos de agua cuando no se está utilizando la instalación son algunos de ellos.
Cualquiera de estas señales que hemos visto te indica que la vivienda no está en condiciones óptimas y que requiere de una intervención que puede ser de mayor o menor profundidad, pero que no hay que retrasar. Recuerda que no es solo la seguridad de tu hogar el que está en riesgo, también a tuya y la de tus seres queridos.