¿Por qué es mejor el aluminio que el PVC? Ventajas y desventajas
Todo el mundo habla maravillas de este material, pero puede que te preguntes porqué es mejor el aluminio que el PVC, ahora que tienes que enfrentarte a un cambio de ventanas o estás a punto de estrenar una vivienda de obra nueva.
Lo cierto es que tanto las ventanas de PVC como las de aluminio tienen sus puntos positivos, así que en este artículo haremos una comparativa para que puedas escoger la mejor opción para ti.
Antes, veremos qué ventajas tiene el aluminio como material y resolveremos en pocas palabras el motivo por el que es mucho más elegido que el PVC.
- ¿Por qué es mejor el aluminio que el PVC
- ¿Cuáles son las ventajas del aluminio frente al PVC?
- Comparativa de la resistencia a la intemperie del aluminio y el PVC
- Ventajas de una ventana de aluminio respecto a una de PVC
- Ventajas de una ventana de PVC respecto a una de aluminio
¿Por qué es mejor el aluminio que el PVC
El aluminio es mejor que el PVC porque posee mayor durabilidad, resistencia, eficiencia energética, versatilidad y resistencia a la intemperie, lo que lo convierten en una opción más confiable y duradera.
Su capacidad para soportar condiciones climáticas extremas y mantener sus propiedades a lo largo del tiempo lo hace ideal para ventanas y puertas.
Además, el aluminio ofrece una estética moderna y elegante, con perfiles más delgados que permiten una mayor superficie acristalada.
Debido a su reciclabilidad y bajo impacto ambiental es una elección sostenible en auge hoy en día para la construcción y renovación de edificios.
¿Cuáles son las ventajas del aluminio frente al PVC?
Como hemos adelantado arriba, el aluminio supera al PVC en varios aspectos clave:
- Mayor durabilidad y resistencia
- Mejor eficiencia energética
- Versatilidad en diseño y personalización
- Resistencia a la intemperie y poco mantenimiento
- Mayor seguridad ante incendios o robos
Veamos al detalle cuáles son las ventajas del aluminio en relación a cada uno de ellos:
1. Mayor durabilidad y resistencia
El aluminio destaca por su robustez y longevidad. A diferencia del PVC, no se deforma con el calor ni se vuelve quebradizo con el frío, así que ventanas y puertas mantienen su forma y funcionalidad incluso en climas extremos.
Además, puede soportar cargas pesadas y resistir impactos sin dañarse, así que es ideal para puertas y estructuras de gran tamaño, como fachadas acristaladas o grandes ventanales panorámicos.
Es útil saber que el aluminio resiste la corrosión y el desgaste, haciéndolo muy adecuado para instalaciones y estructuras expuestas a condiciones adversas.
2. Mejor eficiencia energética
Contrario a la creencia popular, el aluminio con rotura de puente térmico ofrece un aislamiento superior y cumple, con creces, las normativas de eficiencia energética (cada vez más estrictas en nuevas construcciones).
De hecho, se utiliza en edificios comerciales ecológicos, ya que es de los pocos materiales que permiten obtener certificaciones de construcción sostenible como LEED o BREEAM.
Lo mejor es que mantiene sus propiedades aislantes a lo largo del tiempo, mientras que el PVC puede perder eficacia con los años debido a deformaciones.
3. Versatilidad en diseño y personalización
Como el aluminio permite crear perfiles más delgados y resistentes, imprime un diseño moderno y minimalista allí donde se coloca.
Se puede lacar en cualquier color o imitar texturas, así que es muy socorrido a la hora de actualizar el aspecto de una vivienda sin necesidad de grandes reformas, simplemente cambiando el color o acabado de las ventanas y puertas.
Además, la maleabilidad del aluminio permite crear formas y diseños únicos. Esta propiedad se aprovecha mucho en el sector retail, donde el aluminio permite crear escaparates y fachadas comerciales atractivas y muy únicas.
4. Resistencia a la intemperie y poco mantenimiento
El aluminio es inmune a la radiación UV, no se decolora ni se vuelve quebradizo, y por ello se emplea en zonas costeras o de alta contaminación, donde otros materiales se deteriorarían rápidamente.
También resiste la corrosión y solo necesita una limpieza ocasional para mantener su aspecto. Por este motivo, es el elegido para la construcción de edificios de oficinas e instalaciones deportivas al aire libre.
El PVC, en cambio, puede amarillear y volverse frágil con el tiempo.
5. Es más seguro ante incendios o robos
En caso de incendio, el aluminio no propaga las llamas ni emite gases tóxicos, a diferencia del PVC.
En este sentido, cumple mucho mejor con las normativas de seguridad más estrictas en edificios públicos o de gran altura. También, si las casas se hallan cerca de un bosque o paraje natural.
Su alta resistencia superior también lo hace más difícil de forzar, así que aporta un plus de seguridad cuando la vivienda se halla en una zona urbana con alto índice de robos.
Para muchos propietarios, solo esto ya justifica los precios de cerramientos de aluminio, algo más elevados que los de PVC.
Comparativa de la resistencia a la intemperie del aluminio y el PVC
Si hay un factor importante a la hora de elegir un material para instalaciones exteriores, es su capacidad de resistencia a la intemperie.
En según qué casos, tanto el aluminio como el PVC soportan ciertas temperaturas e inclemencias climáticas pero… ¿lo hacen de la misma manera?
Veamos cómo se comporta cada uno:
Resistencia del aluminio a la intemperie
Seamos sinceros: el aluminio es un campeón contra los agentes externos. No se oxida, resiste la radiación UV sin decolorarse y mantiene su forma incluso en temperaturas extremas.
¿De qué temperaturas estamos hablando?
Técnicamente, el aluminio puede soportar un rango impresionante, desde -250°C hasta 660°C (su punto de fusión).
A la hora de elegir entre un cerramiento de terraza de PVC o aluminio, esto significa que mantiene su integridad estructural desde los fríos más intensos del invierno hasta los calores más sofocantes del verano.
Su dureza natural también lo protege contra impactos de granizo o ramas.
Con un tratamiento adecuado, el aluminio puede durar décadas sin perder sus propiedades, así que se trata de un material con una relación calidad-precio insuperable.
Resistencia del PVC a la intemperie
El PVC, aunque resistente a la humedad, tiene sus limitaciones.
Al contrario que el aluminio, puede deformarse con el calor intenso y volverse quebradizo con el frío extremo, por no hablar de que la exposición prolongada al sol puede hacer que pierda su calor (aunque esté teñido).
Además, en climas variables puede sufrir contracciones y dilataciones que afecten su rendimiento a largo plazo.
Pero, entonces, ¿para qué climas es más adecuado un cerramiento con PVC?
Para temperaturas ambientales moderadas, generalmente entre 5°C y 40°C.
En estas condiciones, mantiene su integridad estructural y propiedades aislantes sin riesgo degradarse.
Ten en cuenta que el PVC de alta calidad con aditivos y tratamientos especiales puede ampliar este rango de temperatura, y que lo mejor es recibir el asesoramiento experto de una empresa de carpintería de PVC.
¿Cuál es más rentable?
Sin duda, aunque el coste inicial de una carpintería de aluminio puede ser mayor, su durabilidad y bajo mantenimiento lo hacen más económico a largo plazo.
Por ejemplo: las ventanas de aluminio duran más que las de PVC. Pero es que además se pone mucho menos la calefacción y el aire acondicionado con las de aluminio, porque este aísla bien del calor y el frío gracias al puente térmico.
Por lo tanto, es una inversión inteligente tanto para tu hogar, como para tu bolsillo. Solicita precio de ventanas de aluminio, hoy en día hay opciones para todos los presupuestos.
Ventajas de una ventana de aluminio respecto a una de PVC
Ya hemos dicho que el aluminio es un material que, en el caso de las ventanas, es mucho más rentable.
Además, una ventana de aluminio tiene muchas otras ventajas con respecto a una de PVC:
- Mayor resistencia y durabilidad: el aluminio es un material fuerte y resistente a la deformación. Puede soportar condiciones climáticas extremas sin perder su forma o funcionalidad.
- Perfiles más delgados y elegantes: la fuerza del aluminio permite crear marcos más delgados, así que las ventanas pueden tener mayor superficie de vidrio y un aspecto más moderno.
- Mejor comportamiento en caso de incendio: a diferencia del PVC, el aluminio no se derrite ni emite gases tóxicos en caso de incendio.
- Mayor variedad de acabados y colores: el aluminio puede lacarse en una amplia gama de colores y acabados, incluyendo imitaciones de madera.
- Reciclable al 100% y más sostenible: el aluminio es completamente reciclable sin perder sus propiedades.
- Ideal para grandes ventanales y estructuras complejas: la resistencia del aluminio permite crear ventanas de gran tamaño y diseños arquitectónicos complejos.
¿Tienes o vas a tener una vivienda con un carácter moderno o, incluso, de diseño? ¿Te gustan los grandes ventanales que dejan pasar la luz y te dejan observar el paisaje? Entonces, las ventanas de aluminio son tu elección.
También son ideales para propietarios que valoran la durabilidad, el diseño y la sostenibilidad, y están dispuestos a hacer una inversión inicial mayor por beneficios a largo plazo.
Ventajas de una ventana de PVC respecto a una de aluminio
Aunque parece que la balanza se inclina a favor del PVC, lo cierto es que las ventanas de PVC son las preferidas de muchos propietarios por su eficiencia energética y un precio de compra e instalación más asequibles.
Los puntos fuertes de una ventana de PVC con respecto a una de aluminio, serían:
- Mejor aislamiento térmico: como hemos dicho, el PVC es un buen aislante térmico, y esto se puede traducir en un ahorro considerable en la factura de luz.
- Precio inicial más económico: es de sobras conocido que el precio de las ventanas de PVC es más competitivo que el de las de aluminio, así que son las que se suelen poner para proyectos con presupuestos ajustados.
- Menor conductividad térmica: como el PVC no conduce el calor o el frío tan fácilmente como el aluminio, es bastante sencillo mantener una temperatura más estable en el interior.
- Más ligero y fácil de instalar: el menor peso del PVC facilita su manejo e instalación, así que la mano de obra no suele subir tanto de precio como cuando se manipula el aluminio.
- Buen aislamiento acústico: el PVC también tiene propiedades naturales de amortiguación del sonido, y por ello es el que se suele escoger en entornos urbanos ruidosos.
- Resistente a la humedad y ambientes salinos: gracias a que resiste a la corrosión y no se oxida, siempre se prioriza el PVC por encima del aluminio en viviendas de zonas costeras o con alta humedad.
Como ves, las ventanas de PVC son una solución económica y energéticamente eficiente que casan muy bien con viviendas urbanas o costeras.
También son una buena elección para quienes desean maximizar el aislamiento térmico y acústico sin una gran inversión inicial.
Aun así, ten en cuenta que son más baratas de instalar por primera vez, pero que luego es posible que tengas que reemplazarlas bastante más a menudo que en el caso de las ventanas de aluminio.
En todo caso, lo mejor para valorar una opción u otra atendiendo a tu caso particular, es pedir precio de cambiar las ventanas a uno o varios profesionales. Ten en cuenta también los problemas de las ventanas de PVC.
Ellos te sabrán asesorar y ajustarán el presupuesto a las características de tu vivienda y a tus preferencias estéticas.