Diferencias entre una caldera y un calentador de agua
La idea de instalar un sistema de calefacción de la casa es una decisión perfecta para ganar muchísimo confort y controlar los gastos energéticos. Pero implica tener muy claro la diferencia entre caldera y calentador, ¿la sabes? Aunque los dos aparatos calientan el agua de la casa cada uno lo hace de una forma y sus características técnicas no tienen nada que ver. Antes de lanzarnos a elegir, vale la pena conocer cómo trabajan, los diferentes tipos que hay en el mercado y las ventajas y desventajas de ambos según nuestras necesidades. ¡Pues todo eso es lo que te contamos a continuación!
¿Qué es una caldera?
Tranquilo, no eres el primero que tiende a confundir estos dos sistemas de calefacción tan populares en los hogares españoles. Llevamos viéndolos en nuestras cocinas y terrazas toda la vida pero lo cierto es que son aparatos pensados para cubrir distintas necesidades energéticas domésticas. La principal diferencia entre caldera y calentador es su utilidad; mientras que la primera sirve para abastecer de agua caliente sanitaria a la vivienda y a la vez es capaz de calentar el circuito de calefacción en invierno o el suelo radiante, el calentador solo proporciona ACS.
Pero esta es la primera diferencia de unas cuantas más, como por ejemplo sus fuentes de energía. Las calderas son generadores de calor que pueden alimentarse de gas, gasoil, biomasa o electricidad. Pero estos últimos equipos cada vez se utilizan menos en los hogares dado el precio de la luz, bastante menos competitivo que el del gas natural. Las más extendidas son las que funcionan con gas (butano, propano o gas natural).
Otra diferencia entre caldera y calentador está en el precio, lógicamente el suyo es más elevado al cubrir varias prestaciones mediante una mayor eficiencia tecnológica. Ahora que ya las sabes, te gustará conocer los tres tipos que puedes encontrar en el mercado actual. La tecnología que incorporan marca esta clasificación:
Ventajas e inconvenientes de una caldera
Una ventaja muy a tener en cuenta de este sistema es que podremos ahorrar en la factura de la luz. En concreto si elegimos una caldera de condensación, al aprovechar el calor del humo de la combustión para calentar el agua de la vivienda. Aunque suponga una inversión importante, habrá merecido la pena escogiendo un modelo idóneo por su potencia a las dimensiones de nuestra vivienda.
Las calderas traen diversas potencias y eso nos permitirá encontrar la que mejor nos vaya en función de las dimensiones de nuestra casa, o de la región geográfica donde vivamos. Las más habituales, entre 23 y 25 kW, suelen ser suficientes para pisos estándar, mientras que para viviendas amplias se recomiendan equipos que garantizan entre 30 y 35 kW.
A la hora de calentar la casa, es un sistema relativamente rápido y sencillo. Además de permitir controlar el consumo de cada hogar de forma individual mediante los contadores y termostatos que llevan la mayoría de estas calderas para regular la temperatura deseada.
Sin embargo, hay ciertos inconvenientes, como el tamaño de estos generadores. Una caldera es grande y por tanto hay que tenerlo en cuenta a la hora de su instalación, necesitaremos mayor hueco y eso nos puede condicionar. Las revisiones y las puestas a punto que precisan también pueden ser un engorro; en concreto las calderas de gas requieren por ley controles periódicos por la empresa instaladora y para ello suelen ofrecer contratos de mantenimiento.
¿Qué es un calentador?
A la hora de hablar de las diferencias entre caldera y calentador, está claro que la principal es su utilidad, puesto que su única función es suministrar de agua caliente sanitaria a las hogares. De manera que quizá sea la opción favorita si solo buscas tener cubierta esta necesidad doméstica. Resumiendo, se trata de un generador que puede emplear distintas energías para elevar la temperatura del agua de una vivienda.
La mayoría de los calentadores de agua suelen funcionar con gas natural, butano o gas propano. Si bien también hay modelos eléctricos en el mercado, pero menos eficientes. Su sistema de funcionamiento es bastante sencillo a través de un circuito de combustión de gas y solo empiezan a trabajar cuando el grifo es abierto; es en ese momento cuando su quemador calienta el agua fría de la red, tardando solo unos segundos en obtener la temperatura óptima.
Otra diferencia a valorar entre calderas y calentadores es que con ellos siempre es posible disponer de una cantidad de agua ilimitada; ésta varía porque las capacidades de sus depósitos cambian según los modelos y gracias a ello cubren necesidades domésticas diversas. Por lo general son capaces de producir entre 5 y 20 litros por minuto.
Por eso es clave antes de decantarte por ningún modelo calcular las necesidades reales de la casa, qué caudal de ACS hace falta según las personas que viven, los baños y el número de electrodomésticos y otros aparatos con este consumo de agua. En viviendas con más de un baño y varios puntos de ACS simultáneos, lo más aconsejable es un equipo capaz de producir entre 14 y 20 litros por minuto.
¿Quieres saber qué tipos de calentador existen y por tanto encontrarás en el mercado si decides comprar uno?:
- Estancos. Son muy seguros y eficientes porque su combustión se produce dentro de una cámara herméticamente cerrada y evacúan los gases con la ayuda de un ventilador.
- Condensación. Gracias a la tecnología que llevan de reaprovechamiento del calor son equipos con un alto nivel de eficiencia energética.
- Atmosféricos. También conocidos como “de tiro natural” realizan su combustión cogiendo el oxígeno del espacio donde están instalados. Para evacuar los humos y gases lo hacen de forma natural, mediante la diferencia de presiones entre el aire de la estancia y el aire exterior. Por eso no precisan salida de humos, pero deben ser instalados en lugares ventilados, por ejemplo cocinas abiertas a patios o terrazas.
Ventajas e inconvenientes de un calentador
Aparte de tener clara la principal diferencia entre caldera y calentador, es importante repasar lo bueno y menos favorable de cada sistema. En concreto, los generadores de ACS, al ir conectados solo a la grifería de la casa requieren una instalación más sencilla, con una inversión menor.
Lo malo es que tendrás que darte de alta con un distribuidor de gas natural si no lo tienes, o si decides elegir un aparato que funcione con butano tener siempre una bombona de recambio. Para controlar su gasto de agua y gas puedes plantearte modelos que incluyen pequeños acumuladores para poder contar con agua caliente nada más abrir el grifo.
O bien decantarte por calentadores sin llama piloto; son de los más modernos del mercado y calientan instantáneamente el agua mediante encendido electrónico. Así se ahorra gas y son más prácticos y seguros. El hecho de que sean pequeños (vienen con diferentes medidas) facilita bastante dónde poder colocarlos, sobre todo cuando no sobran los metros. El mantenimiento periódico suele ser menor que el de las calderas y el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios establece revisiones obligatorias cada 5 años.
¿Qué instalar, caldera o calentador?
Como habrás visto, las diferencias entre caldera y calentador existen, pero no significa que uno de los sistemas sea el favorito. Las dos opciones son igual de eficaces y para acertar en la elección solo tienes que hacerte una serie de preguntas:
¿Apenas hace frío donde vives? Instalar un calentador de agua para asegurarte un buen suministro de ACS quizá sea más que suficiente si los días de bajas temperaturas se cuentan con los dedos de la mano. Vivir en una región con un clima cálido todo el año implica encender la calefacción de forma puntual, puedes ahorrarte la inversión de una caldera.
¿En tu casa los inviernos son muy duros? Cuando las temperaturas invernales descienden mucho lo normal es buscar un sistema de calefacción que pueda estar encendida constantemente. Apostar por una caldera de gas, y mejor de gas natural, será una elección rentable para compensar el alto consumo y además tendremos cubierto el agua caliente sanitaria de la casa. Aunque la instalación requiera una inversión importante, el bajo coste del combustible ayuda a compensarlo.
¿No puedes instalar gas natural pero necesitas calefacción? En este caso lo más razonable es apostar por calentadores de agua para que no te falte el ACS en casa y resolver el confort térmico mediante sistemas que no funcionan con él. Instalar una estufa de pellets puede ser una solución muy eficiente, o una chimenea convencional si vives en un entorno rural.