¿Qué son las comunidades energéticas locales? Ejemplos en España
Las comunidades energéticas locales son una forma muy interesante de apostar por las energías renovables de manera colectiva. Cada vez son más los edificios de vecinos que deciden instalar sistemas de captación de energía comunitarios, para aprovechar todas las ventajas de las fuentes energéticas limpias y reducir así los costes de instalación y mantenimiento. Descubre en qué consisten, cuál es la normativa que las regula, cómo se pueden crear y qué ejemplos hay en nuestro país.
- ¿Qué es una comunidad energética local?
- ¿Qué beneficios tienen las comunidades energéticas?
- ¿Quién puede formar parte de una comunidad energética?
- Ventajas de una comunidad energética local
- Cómo crear una comunidad energética paso a paso
- Ejemplos de comunidades energéticas locales en España
Las comunidades energéticas locales no son nada nuevo; de hecho, es algo que en nuestro país existe ya desde hace algunos años. Pero con las enormes subidas experimentadas por la energía eléctrica en los últimos tiempos, han pasado a la primera plana de la información. Y es que cada vez son más los grupos de personas que se apuntan al carro de las energías renovables de forma colectiva, una opción muy interesante tanto para los particulares como para la sociedad en general.
De hecho, en el año 2018 el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) lanzó a información pública el Proyecto de un Real Decreto para su regulación. El texto establece un marco de regulación que permite a las comunidades organizarse, desarrollarse y competir con las compañías eléctricas en igualdad de condiciones. ¿Te interesa este tema? Pues no te pierdas el artículo a continuación: seguro que descubres muchas cosas que no sabías...
¿Qué es una comunidad energética local?
Las comunidades energéticas locales se definen como entidades jurídicas compuestas por un grupo de socios, que pueden ser tanto personas físicas (cualquier persona) como pequeñas y medianas empresas, administraciones públicas, asociaciones, etc. En estas comunidades, los socios expresan su voluntad de participar de forma cooperativa en el proyecto para obtener beneficios energéticos, sociales, medioambientales y económicos. Dichos beneficios pueden ser tanto para los miembros de la agrupación, como para personas o colectivos externos.
Las comunidades energéticas de España también se regulan por la normativa europea. El texto hace posible que, a través de estos proyectos, cualquier ciudadano de la UE pueda generar, consumir, almacenar, compartir e incluso vender energía obtenida de fuentes renovables. Pero siempre, como parte de un colectivo.
Ojo: pudiéramos pensar que estos proyectos están enfocados únicamente a la energía solar fotovoltaica para autoconsumo. Es cierto que la mayoría de las comunidades apuestan por este tipo de instalaciones, pero también pueden utilizar energía solar térmica o beneficiarse de soluciones de movilidad.
La expansión de las comunidades energéticas locales es una realidad en nuestro país. En tan solo cinco años, la potencia instalada en proyectos de este tipo se ha multiplicado por 20: a día de hoy, el total supera ya los 5 gW.
¿Qué beneficios tienen las comunidades energéticas?
Lo cierto es que las comunidades energéticas solo presentan beneficios para sus impulsores. La mayor ventaja, por supuesto, es que a través de estos proyectos los ciudadanos tienen la posibilidad de generar su propia energía renovable, aunque no cuenten con una vivienda independiente para colocar placas en el tejado o el terreno. Así, pueden reducir el consumo de combustibles fósiles (con fecha de caducidad y muy perjudiciales para el medio ambiente), y por consiguiente, su gasto en las facturas.
Pero no es el único beneficio. Estas comunidades se caracterizan por su impacto social positivo, ya que también favorecen la creación de empleo y el desarrollo de la economía de los pueblos y ciudades en las que se establecen. Y por si fuera poco, son una excelente herramienta para luchar contra la crisis climática, ya que contribuyen a reducir la emisión de CO2 al ambiente.
¿Quién puede formar parte de una comunidad energética?
Cualquier persona física o jurídica, entidad pública o empresa u organismo privado puede participar en una comunidad energética en España. Eso sí, los miembros deben ponerse de acuerdo y elegir el tipo de comunidad que van a crear. Además, la palabra "local" implica que la ubicación de la instalación debe estar próxima al lugar de residencia de los consumidores, además de ajustarse a normativa. Existen dos opciones:
- Comunidades de energías renovables. En estos proyectos, los miembros se asocian con el objetivo de desarrollar proyectos relacionados con las energías renovables en su entorno. Estos proyectos proporcionarán beneficios económicos, sociales o medioambientales tanto a los "comuneros" como al resto de la localidad.
- Comunidades ciudadanas de energía. Estas suelen ser las que más interés despiertan en particulares y comunidades de vecinos. El objetivo en este caso es asociarse para producir y utilizar su propia energía a partir de fuentes renovables. Las ventajas son claras: permiten reducir la dependencia energética de los asociados y favorecer el uso de modelos energéticos más sostenibles.
Ventajas de una comunidad energética local
Está claro: una comunidad energética es un proyecto muy interesante, siempre que haya un número suficiente de asociados y se cuente con un emplazamiento adecuado para la instalación. Estas son sus ventajas más destacables:
Reducción de la dependencia energética
Actualmente, en España aún tenemos una dependencia de los combustibles fósiles de cerca de un 70%. Esta cifra complica en gran manera el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, cuyo plazo está en el año 2030. Así, las comunidades energéticas locales pueden ser uno de los principales recursos con los que contamos para conseguirlo.
Desarrollo de la economía local
Las instalaciones promovidas por las comunidades energéticas locales crean puestos de trabajo, tanto directos como indirectos. Pueden ser una interesante fuente alternativa de generación de empleo. Además, se fomenta la cohesión social, se impulsa el modelo cooperativo y se mejoran considerablemente las condiciones de vida de los habitantes de las zonas.
Bajada de costes energéticos para los asociados
Los miembros de las comunidades generan su propia energía y pueden vender el excedente de energía a la red eléctrica, obteniendo reducciones en la tarifa de la luz; y en algunos casos, incluso beneficios.
Cómo crear una comunidad energética paso a paso
Crear una comunidad de estas características no es complicado, siempre que cuentes con las personas adecuadas para el proyecto. Debéis tener los mismos objetivos y el mismo grado de implicación, y aseguraros de que todo el mundo se embarca en el proyecto con la intención de mejorar no solo sus propias condiciones, sino las de toda la comunidad. Estos son los pasos a seguir:
- Localiza a un número suficiente de personas para crear la comunidad energética o únete a un grupo que ya esté formado.
- Investigad las distintas formas jurídicas que puede tener la comunidad y elegid el que mejor se adapte a vuestras necesidades. Puede ser una fundación, una asociación, una organización sin ánimo de lucro...
- Poneos en contacto con el ayuntamiento y pedidles asesoramiento y apoyo.
- Decidid qué tipo de comunidad queréis crear y cuál es su objetivo: electricidad, calefacción y/o transporte.
- Escoged la energía renovable que va a utilizar la instalación. Lo más habitual es que se trate de energía solar, pero también puede ser eólica, biomasa o hidroeléctrica.
- ¿Ya tenéis decidido cómo será la instalación y cuál será su objetivo? Es el momento de presentar la documentación en el ayuntamiento, que deberá incluir un estudio de viabilidad, el plan de negocio y los permisos y licencias obligatorios.
- Buscad financiación. Las opciones son muchas: subvenciones y ayudas, inversores, fondo cooperativo, préstamos bancarios... ¡Incluso crowfunding!
- Y solicitad todas la ayudas que podáis conseguir. Infórmate en la web del IDAE y contacta con la Red de Comunidades Energéticas.
Ejemplos de comunidades energéticas locales en España
Todo esto puede parecer una utopía, pero la realidad es que en España existen ya 121 comunidades energéticas locales que benefician a más de 19.000 personas. Estos son algunos ejemplos,, que demuestran una vez más que "querer es poder":
Crevillent (Valencia)
La comunidad energética local de Crevillent fue la primera que se creó en nuestro país, pero también en toda Europa. Se trata de una cooperativa eléctrica (Comptem - Comunidad para la Transición Energética Municipal) creada en colaboración con el Ayuntamiento de la localidad y el apoyo de la Generalitat Valenciana.
Su propósito: aprovechar la enorme cantidad de horas de sol que recibe la localidad a lo largo del año para fomentar el autoconsumo fotovoltaico colectivo, situadas tanto en espacios públicos como en cubiertas y azoteas de edificios de pisos o industriales.
Ollavarre (Álava)
La localidad alavesa está ya a punto de poner en marcha su instalación fotovoltaica de 47 kWp, perteneciente a la Comunidad Energética Local de Olabarri-Ollavarre y que tiene la intención de alcanzar un autoconsumo de hasta el 43%
Urroz Villa (Navarra)
En Urroz Villa (Navarra) no van tan adelantados como sus compañeros alaveses, pero son igual de ambiciosos. Su comunidad energética local pretende reducir el consumo de energía procedente de combustibles fósiles en un 54%, y evitar emitir al ambiente más de 26 toneladas de CO2 al año.