¿Cómo se obtiene la energía solar?
La energía solar es una opción que cada vez más propietarios eligen para sus hogares. Pero para poderla utilizar, se debe convertir antes en energía eléctrica. ¿Sabes cómo se hace? Te lo contamos.
- Beneficios de la energía solar
- De energía solar a energía eléctrica: cómo se produce la energía solar
- ¿Qué son las células fotovoltaicas?
Limpia, renovable y gratuita: la energía del sol está llena de ventajas. Su uso para generar electricidad es cada vez más popular y son muchas las viviendas que empiezan a incorporar paneles solares.
Pero, ¿cómo se obtiene la energía solar?, ¿cómo se transforma la energía del sol en electricidad? Este proceso se realiza en los propios paneles, y de él se encargan las células fotovoltaicas. ¡Sigue leyendo para descubrir cómo lo consiguen!
Beneficios de la energía solar
Los beneficios de la energía solar o energía fotovoltaica son muchos. Para empezar, hablamos de una energía completamente inagotable y renovable.
Al contrario que otras fuentes tradicionales como puedan ser el carbón, petróleo o el gas, con reservas finitas, la energía del sol siempre es constante y es capaz de adaptarse a los ciclos naturales. La energía del sol es, por tanto, un elemento esencial dentro de lo que conocemos como sistema energético sostenible.
Entre esos beneficios, podemos decir que, al no emitir gases de efecto invernadero, la energía del sol ayuda a reducir el calentamiento global. Es considerada, además, como una de las energías renovables más eficientes en la lucha constante contra el cambio climático. A esto hay que añadir, además, que la energía fotovoltaica no emite sustancias tóxicas ni contaminantes en el aire y que no genera residuos ni contaminación en el agua.
Si hablamos de cómo se obtiene la energía solar, también encontraremos beneficios; y es que genera riqueza y empleo local al ser una energía autóctona y disponible en todo el planeta.
Uno de los mayores miedos es su precio, cuando lo cierto es que en los últimos años hemos comprobado la creciente competitividad de esta energía renovable. Es más, opciones como la energía eólica o la solar, son más baratas que las energías convencionales en muchos lugares del mundo. Las empresas que se dedican a instalaciones solares están reduciendo considerablemente sus costes, siendo muy fácil y rápida la recuperación de la inversión en placas fotovoltaicas.
De energía solar a energía eléctrica: cómo se produce la energía solar
Los rayos solares están compuestos por unos elementos llamados fotones.
Los rayos inciden directamente en las placas solares; entonces, los fotones alcanzan a las células fotoeléctricas que constituyen el “alma” de los paneles. Los fotones generan un campo de electricidad entre las células, lo que a su vez desencadena una corriente eléctrica. Esta corriente es continua, es decir, los electrones solo se desplazan en un sentido. Para poder utilizarla es necesario un inversor solar. De esta manera, lo que antes era energía solar se convierte en electricidad en corriente continua tras pasar por las células fotovoltaicas y el inversor.
Cuanto mayor sea la intensidad de la luz solar que alcanza las placas solares, más energía generará la instalación. Por lo tanto, es importante colocar los paneles en zonas despejadas y con la orientación adecuada. Esta es una decisión esencial a la hora de aprovechar la luz solar, no obstante, una empresa especializada en instalar placas solares podrá realizar un estudio y asesorarnos en todo momento para que la instalación sea muchísimo más eficiente.
¿Qué son las células fotovoltaicas?
Las células fotovoltaicas o celdas solares son, sin duda, el punto de partida y la base de toda la instalación. Ellas son las que hacen posible la captación y transformación de la energía solar. Forman parte de las instalaciones fotovoltaicas, es decir, enfocadas a generar electricidad; en las instalaciones térmicas (para calefacción y ACS) no se utilizan. La primera célula fotovoltaica fue creada por Alexander-Edmond Becquerel en 1839, mientras que la primera con estructura sólida la diseñó Charles Fritts en 1883.
Una célula fotovoltaica está formada en su mayor parte por semiconductores, que actualmente se confeccionan con silicio. Este material es el encargado de absorber la energía y generar la corriente eléctrica. Actualmente, existen dos tipos de células fotovoltaicas de silicio: las de silicio cristalino, más costosas y que generan más rendimiento, y las de silicio multicristalino, más económicas. Aunque su rendimiento es algo menor, siguen siendo muy eficientes, por lo que son las más empleadas en instalaciones solares para uso doméstico.
Además de los semiconductores, las células fotovoltaicas también incluyen otros elementos enfocados a mejorar su eficiencia energética. Son los siguientes:
- Concentradores. Son dispositivos ópticos empleados para mejorar la concentración de luz en un punto. Pueden mejorar la eficiencia en más de un 30%.
- Reflectores. Son pequeños espejos que aumentan la intensidad lumínica de los rayos solares que llegan a los paneles. Su eficiencia es menor que la de los concentradores.
Como verás, el funcionamiento de una instalación para el aprovechamiento de la energía solar reviste cierta complejidad. Pero al final, todo consiste en captar una energía limpia y gratuita y sacarle todo el partido. Con ello no solo reducirás tus facturas, sino que ayudarás a conservar el medioambiente y a reducir las emisiones de CO2. Además, hay que añadir que hacer mantenimiento de placas solares no es complicado, debido principalmente a que no hay partes móviles. Podemos estar seguros de que estaremos invirtiendo en una fuente de energía constante que, además, tiene una vida útil realmente amplia. Todo ello, sumado a que puedes saber cómo almacenar energía solar para beneficiarte al máximo.