Cómo arreglar una puerta descolgada que no cierra
Arreglar una puerta descolgada puede parecer complicado. Pero no lo es tanto; muchas veces, basta con realizar alguna pequeña intervención para que recupere sus prestaciones. Hoy te detallamos todos los pasos para solucionar este tipo de problemas, con el listado completo de los materiales y herramientas que necesitarás.
- Herramientas y materiales necesarias para reparar una puerta descolgada
- Cómo arreglar una puerta descolgada paso a paso
Aunque no lo creas, arreglar una puerta descolgada es más sencillo de lo que parece. Es cuestión de comprobar bien su estado y localizar el punto problemático; una vez encontrado, lo podrás arreglar sin mucha dificultad.
Las puertas de madera tienden a desprenderse de las bisagras, hincharse y deformarse con el tiempo, y pueden necesitar arreglos puntuales que las pongan a punto. Eso sí, reparar una puerta de aluminio es ya otro cantar y puede que necesites a un profesional. ¡Sigue leyendo para ver el paso a paso!
Herramientas y materiales necesarias para reparar una puerta descolgada
Cualquier trabajo de reparación de puertas implica contar con un buen kit de materiales y herramientas. Si eres aficionado al bricolaje no tendrás problema, ya que suelen ser útiles y productos habituales en el taller. Este listado te ayudará a tener todo listo cuando vayas a arreglar tu puerta descolgada:
- Cuñas de madera
- Nivel
- Elevador de puertas
- Juego de destornilladores con distintas puntas
- Papel de lija de grano grueso y fino
- Taco para lijar
- Cinta de carrocero
- Arandelas de metal
- Lubricante multiusos en spray
Cómo arreglar una puerta descolgada paso a paso
Antes de realizar cualquier trabajo de reparación de puertas madera, ponte ropa adecuada y hazte con unos buenos guantes de trabajo. También te vendrá bien contar con unas rodilleras. ¿No consigues arreglar el problema de tu puerta? Entonces, contacta con un servicio de profesionales. Lo solucionarán con rapidez y garantía por menos de lo que crees.
1. Identificar la causa
El primer paso para arreglar una puerta descolgada es averiguar qué es lo que le ha sucedido. Si está realmente "descolgada", el problema estará en las bisagras: lo más probable es que la puerta se haya soltado. También es posible que alguna bisagra se haya separado del marco o se haya deformado.
2. Revisar y ajustar las bisagras
Pon unas cuñas de madera bajo la puerta para colocarla en su lugar (puedes ayudarte de un nivel para comprobar su horizontalidad). Examina las bisagras, aprieta los tornillos flojos y cambia los que no ajusten bien o se hayan roto. Si están en buen estado pero chirrían o cuesta moverlas, aplica un lubricante en spray.
Si alguna bisagra está estropeada o deformada, tendrás que retirar la puerta del marco y cambiarla. Para ello, ayúdate de un elevador de puertas: te será mucho más fácil desencajarla. Y si cuentas con ayuda, mucho mejor.
3. Verificar el marco de la puerta
El problema también puede estar en el marco. Comprueba que está en buen estado, no tiene astillas o partes sueltas y que las bisagras están bien ajustadas a él. Si se ha hinchado, puedes intentar lijarlo con una lijadora eléctrica o un taco de lijar.
4. Revisar el peso de la puerta
Puede suceder que la puerta se haya descolgado porque es demasiado pesada. Si se descuelga o atasca de forma recurrente, tendrás que quitarla del marco y cambiar las bisagras por unas más resistentes. En el caso de que la madera del marco no soporte el peso de la puerta, lo único que podrás hacer es cambiarla por una más ligera.
5. Nivelar la puerta
¿La puerta sigue sin cerrar bien? Puede que se haya desnivelado. Usa un nivel de burbuja para comprobarlo: colócalo en la parte superior y en el canto lateral. Si la burbuja no está en entre las dos líneas centrales, habrás localizado el problema.
Si has comprobado ya que no es problema de las bisagras, puedes intentar lijar la parte desnivelada con un taco y papel de lija grueso. Ve comprobando el resultado con el nivel; cuando lo consigas, lija de nuevo con lija fina y aplica barniz o pintura para igualar la zona con el resto de la puerta.
6. Ajustar la altura de la puerta
Si notas que la puerta roza el suelo, puede que se haya descolgado y tengas que volverla a elevar. En estos casos hay un truco que funciona muy bien. Retírala del marco y coloca una arandela de metal en el eje de giro de cada bisagra. Vuélvela a colocar: es muy probable que ya no roce. Si es necesario, añade más arandelas.
7. Probar la puerta
Como hemos ido comentando, cada vez que intentes alguna solución tendrás que probar si la puerta se mueve y cierra bien. Es un trabajo cansado, ya que implica quitarla y ponerla varias veces. Merece la pena invertir en un elevador de puertas (los hay desde 15 euros, aproximadamente) y pedir ayuda.
Y si crees que no te merece la pena o no has conseguido arreglar tu puerta descolgada, no dudes en informarte sobre cuánto cobra un carpintero por hora y contactar con un buen profesional. ¡Te saldrá a cuenta!