La puerta tiene adornos dorados que han perdido su brillo. Estos adornos llevaban mucho tiempo sin limpiar y estaban negros.
Como estaban muy sucios, no los podía limpiar con un limpiametales. Los he limpiado con bicarbonato y zumo de limón. He mojado un cepillo de cerdas metálicas con zumo de limón y luego le he puesto bicarbonato. Con esta mezcla he frotado el adorno hasta que la suciedad desaparecía. Después los he secado con un trapo para eliminar restos de producto y darles brillo.
Como esta puerta es de exterior, los adornos deben limpiarse periódicamente para mantener su brillo.
La puerta con los adornos brillantes proyecta una imagen de que el edificio esta cuidado y que tiene un buen mantenimiento, tanto en términos de limpieza como de infraestructuras técnicas.
Adornos limpiados
Estos adornos están limpiados. Han recuperado su brillo. Falta acabar de repasar la trenza del pomo.
Adornos sin limpiar
El pomo y algunos de estos adornos ya tenían una limpieza previa. Faltaba por limpiar los dos últimos adornos de la derecha.
Pomo brillando
Después de frotar un trapo por el pomo para eliminar restos de producto.
Pomo sin acabar de limpiar
El pomo está limpio. Se ha eliminado las manchas negras pero aún no esta terminado.
Pomo de la pueta
El pomo de la puerta está negro y ha perdido todo su brillo.
Adornos sin limpiar
Estos adornos pertenecen a una puerta exterior. La contaminación ambiental y la falta de un abrillantado periódico los ha ennegrecido.