Tipos de enchufes: la guía definitiva
Cada día enchufamos y desenchufamos un sinfín de aparatos. Lo hacemos de manera mecánica, sin pensar. Pero si alguna vez has viajado al extranjero te habrás dado cuenta de que no todos son iguales. ¿Cuántos tipos de enchufes hay? ¿En qué se diferencian? ¿Por qué hay tantos y cómo cambiar un enchufe? Lo explicamos con detalle.
- ¿En qué se diferencian todos esos enchufes?
- Guía para no perderse: tipos de enchufes y dónde se utilizan
- Si vas a viajar: mejor con adaptador
- Una curiosidad: la razón por la que existen tantos enchufes
El cargador de móvil o del ordenador, el secador de pelo, la tostadora y un buen número de equipos o electrodomésticos necesitan conexión eléctrica para funcionar. Pero lo que es tan sencillo enchufar en casa no siempre lo es fuera de ella. ¿Por qué? Porque hay nada menos que 14 tipos de enchufes diferentes, aunque algunos organismos elevan el número a 16.
¿En qué se diferencian todos esos enchufes?
Básicamente, se diferencian por el número de orificios, así como por la forma y disposición de estos. Los orificios pueden ser dos o tres, planos o redondos. Cuando el enchufe tiene tres, tanto la forma como su colocación pueden variar.
Según esas características, cada tipo de enchufe se clasifica por una letra, de la A a la O. Aunque luego explicaremos algo más de ellos, te adelantamos que el que se utiliza en España y buena parte de Europa es el de tipo C.
Hay otra diferencia que no se percibe a simple vista, pero que también es importante: el voltaje. No en todos los países la tensión eléctrica es la misma. Lo habitual es que se sitúe entre 220 y 240 voltios, aunque en muchos países (sobre todo en América) se rebaja a entre 100 y 127 voltios. En ese sentido, la forma del enchufe ya puede dar una pista del voltaje.
Guía para no perderse: tipos de enchufes y dónde se utilizan
Sería muy largo extenderse en todos ellos. Por eso, vamos a centrarnos en aquellos que tengamos más probabilidades de utilizar:
- Tipos A y B: tienen dos orificios planos paralelos y, en el caso del B, uno superior redondo. Se utilizan, por ejemplo, En Estados Unidos, Canadá y Japón, así como en diferentes países latinoamericanos y del Sudeste Asiático. El voltaje dependerá del país, desde 100 V a 230 V.
- Tipo C: es el más común en países europeos y algunos de Sudamérica, entre otros. Como sabes, tiene dos orificios redondos para insertar la clavija. Trabaja con voltajes de entre 220 y 240 V.
- Tipos E y F: son compatibles con el tipo C. La única diferencia es que tienen unas pequeñas clavijas incorporadas en los bordes (1 y 2) que son realmente enganches a tierra.
- Tipo G: tiene tres orificios planos, uno en vertical y dos en paralelo. Es el enchufe que se utiliza en Reino Unido y su área de influencia, incluida Irlanda. En India, en cambio, se usa el de tipo D, cuya única diferencia es que los orificios son redondos.
- Tipo L: representa otra excepción en Europa. Tiene tres orificios redondos en paralelo y es el que se utiliza en Italia.
Por otra parte, hay enchufes que tienen tres agujeros y que en algunos casos son incluso planos, pero que están adaptados para admitir clavijas de tipo C. Son los enchufes de tipo H, J y K. Por ejemplo, en Suiza se usa el J y en Dinamarca el K.
Si vas a viajar: mejor con adaptador
Hace un tiempo se diseñó un enchufe “universal”, el de tipo N. Sin embargo, su éxito fue tan modesto que solo se ha implantado en Sudáfrica y Brasil. Por ello, la única solución si vas a viajar, sobre todo si lo haces con frecuencia, es llevar siempre en la maleta un adaptador universal.
Con un adaptador no tendrás problema, ni por la forma de la clavija ni por el voltaje si eliges uno que incorpore fusibles contra sobretensiones. Muchos cuenta ya hasta puertos usb, de modo que resultan muy prácticos.
Una curiosidad: la razón por la que existen tantos enchufes
Para entender mejor esta cuestión, se puede hacer una comparación con los conectores de los móviles. Todos sabemos que han ido cambiando y que todavía hay móviles y tablets que no utilizan los mismos. Esa es la razón de que recientemente la Unión Europea ha llegado a un acuerdo para que móviles y otros dispositivos electrónicos que se comercialicen en su territorio sean obligatoriamente compatibles con un cargador USB de tipo C.
Algo parecido ocurrió hace más de un siglo. En aquel momento, la movilidad era muy reducida. Eso propició que en cada país se extendiera un tipo de enchufe concreto y que los fabricantes de aparatos eléctricos nacionales, simplemente, se adaptaran a él.
Hay que tener en cuenta que eran tiempos en los que el comercio no estaba globalizado y, por supuesto, no existía la misma cantidad de aparatos que hoy. Cuando esa nueva realidad se hizo patente, se tardó tanto en reaccionar que conseguir implantar un enchufe universal era prácticamente imposible.