¿Por qué quema el césped artificial?
El césped artificial es más resistente que el natural y necesita muchos menos cuidados. Pero, a cambio, retiene el calor y puede llegar a quemar. ¿Es inevitable? No, al menos, no del todo.
- Motivos por los que el césped quema
- Cómo puedo evitar que el césped queme
- Si el césped se calienta, ¿se puede estropear?
Las ventajas del césped artificial son innegables. Además de esa resistencia, debemos destacar su fácil instalación, que es antialérgico y antibacteriano y que sus acabados cada vez son más naturales. Sin embargo, puede llegar a calentarse mucho y acumular temperaturas muy elevadas cuando la incidencia del sol es directa y prolongada. ¿Por qué ocurre? ¿Cómo se puede evitar? Vamos a explicarlo.
Motivos por los que el césped quema
El césped artificial es sintético, está fabricado a base de materiales plásticos. Cuando pasa muchas horas expuesto al sol, acumula temperatura y se calienta. En los últimos años se han desarrollado tecnologías para reducir esa acumulación de calor, por ejemplo, cuerpos tubulares que ayudan a retener agua en su interior o fibras que absorben menos temperatura.
Son tecnologías que consiguen que el césped artificial no se caliente tanto, pero no pueden impedirlo del todo. Inevitablemente, la superficie elevará su temperatura con la exposición al sol. Pero no está todo perdido, hay formas de conseguir rebajar esa temperatura y hacer que pisar el césped o tumbarse en él cuando el calor aprieta no resulte incómodo.
Cómo puedo evitar que el césped queme
El primer consejo es colocar un césped de calidad. No todos son iguales, y es algo que se nota no solo en el aspecto, también en esa temperatura que puede llegar a acumular. También hay que fijarse en la altura, puesto que cuanto más alto sea, más superficie habrá para calentarse.
Pero, independientemente del tipo de césped elegido, hay algunos consejos que ayudan a que la temperatura que acumule sea menor, a pesar de que esté continuamente expuesto a la acción de los rayos solares:
- Recebar con arena de sílice: este material se deposita en la base del césped y actúa como aislante de la base, que es la zona donde más temperatura se acumula. Además de ello, la arena de sílice retiene humedad, lo que también ayuda a rebajar algunos grados la temperatura de la superficie. Estéticamente no solo no afecta al césped, sino que le aporta densidad y consigue que las fibras estén más firmes.
- Regar de vez en cuando: para refrescar el césped artificial antes de su uso basta con regarlo ligeramente. El agua rebajará el temperatura y, si tiene arena de sílice, esa sensación se mantendrá durante más tiempo.
- Cepillar el césped con cierta regularidad: con ello lo que se consigue es que la arena de sílice esté perfectamente repartida y ejerza su función en toda la superficie del césped. Además, al cepillar se puede comprobar si quedan zonas sin cubrir y si es necesario, por lo tanto, aportar más arena.
Son recomendaciones muy sencillas de llevar a la práctica y, a cambio, conseguirás que la superficie del césped artificial no se caliente tanto y mantenga una temperatura más estable a lo largo del día, incluso en las horas de más calor.
Si el césped se calienta, ¿se puede estropear?
Cómo conseguir una sensación de confort óptima es una de las principales dudas que surgen a la hora de instalar césped artificial. La otra es el nivel de resistencia. En ese sentido, no hay que preocuparse, la exposición al sol no lo afecta. Hoy en día, los materiales de fabricación están diseñados para que los rayos solares no alteren ni su color ni su textura. Por ello, el césped artificial, con unas cuidados mínimos, puede permanecer inalterable durante muchos años.