Mentiras más comunes de la aerotermia
Las mentiras de la aerotermia están desmereciendo a la tecnología de climatización más eficiente que hemos tenido en los últimos años.
Estos mitos pueden llevar a malentendidos y decisiones mal informadas por parte de los consumidores, así que venimos al rescate para que no dejes de plantearte hacer uso de este sistema de climatización en tu hogar.
En este artículo, abordaremos y desmentiremos las 15 mentiras más comunes sobre la aerotermia, proporcionando toda la información que necesitas saber si la aerotermia es para ti, o no.
Desmintiendo las 15 mentiras más comunes de la aerotermia
Las dudas más comunes, y de las que se han generado más creencias erróneas, giran alrededor del consumo, la instalación, la durabilidad y los efectos medioambientales de la aerotermia.
Muchos se producen por no saber con certeza qué es la aerotermia, pero no te preocupes, porque a través de cada una de las mentiras que analizamos la conocerás un poco mejor.
Empezamos:
1. La aerotermia es muy cara
Aunque la inversión inicial en un sistema de aerotermia puede ser mayor que la de sistemas tradicionales, a largo plazo resulta más económica debido a su eficiencia energética.
En términos de consumo eléctrico, un sistema de aerotermia para una vivienda típica puede consumir alrededor de 5,364 kWh al año para calefacción, con un coste aproximado de 489 euros durante los meses fríos.
En comparación, una caldera de gas con radiadores normales consumiría alrededor de 18,000 kWh al año, sumando unos 928 euros.
¿Y cuáles son los precios de la aerotermia?
El coste total de una instalación de aerotermia para calefacción y agua caliente sanitaria (ACS) puede oscilar entre 6.000€ y 25.000€, dependiendo del tamaño de la vivienda y la potencia requerida. Para un piso de hasta 120 m², se situaría entorno a los 12.000€.
Según los expertos, los ahorros en consumo energético permiten recuperar la inversión en un plazo de 5 a 10 años. Por lo tanto, es opción económicamente viable y sostenible que consigue un mayor ahorro en las facturas de energía.
2. Es peor que otros sistemas tradicionales de calefacción
La aerotermia supera en eficiencia a los sistemas tradicionales. Y es que por cada 1 kWh que consume una bomba de calor aerotérmica, obtiene 4 kWh de energía calorífica, alcanzando una eficiencia del 400% frente al máximo 100% de los sistemas tradicionales.
Así, puede reducir el gasto energético hasta en un 80% comparado con sistemas convencionales.
Gracias a este funcionamiento es mucho más ecológico, pues al extraer hasta el 70% de la energía del aire, reduce las emisiones de CO2 y el consumo de combustibles fósiles.
Por último, la aerotermia es muy versátil en comparación con muchas otras formas de calefacción, ya que proporciona calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria con un solo sistema, reduciendo costes de instalación y de mantenimiento.
Funciona eficientemente en una amplia gama de temperaturas, incluso bajo cero, contrario a la creencia popular.
3. La aerotermia hace mucho ruido
Los sistemas modernos de aerotermia están diseñados para operar de manera silenciosa. Suelen producir entre 40 y 60 decibelios (dB) en funcionamiento normal, lo que es equivalente al nivel de ruido de una conversación normal a un metro de distancia.
Esto los hace más silenciosos que muchos sistemas tradicionales de calefacción y aire acondicionado, que pueden generar más ruido debido al funcionamiento de bombas, ventiladores y quemadores, especialmente aquellos que utilizan combustibles fósiles.
De hecho, los aires acondicionados de ventana o pared suelen ser más ruidosos, pudiendo superar los 70 dB en funcionamiento normal.
4. La aerotermia contamina el medio ambiente
Contrariamente a esta creencia, la aerotermia es una de las opciones más respetuosas con el medio ambiente.
Como hemos explicado antes, utiliza energía renovable del aire y, cuando se combina con energía solar fotovoltaica, puede lograr emisiones casi nulas de CO2 (con una reducción de hasta en un 75% comparado con sistemas de calefacción tradicionales).
De hecho, se ha probado que al no quemar combustibles fósiles, la aerotermia no produce emisiones locales de contaminantes atmosféricos como óxidos de nitrógeno (NOx) y partículas finas, mejorando la calidad del aire local.
Por esto, su impacto en la salud pública es muy positivo, con un efecto directo en la disminución de enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
5. Ocupa mucho espacio para la unidad exterior
Las unidades exteriores de aerotermia modernas son compactas y requieren menos espacio que muchos sistemas tradicionales. Pueden instalarse en balcones, terrazas o jardines sin ocupar un área significativa.
Esto es debido a que, al combinar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria en un solo sistema, no necesita tener unidades separadas para cada función.
Además, y al contrario de los aires acondicionados, no requieren de una unidad exterior por cada unidad interior.
6. No funciona bien en climas fríos, solo en cálidos
Aunque su eficiencia puede variar según las condiciones climáticas, los sistemas de aerotermia actuales están diseñados para funcionar eficazmente incluso en temperaturas bajo cero.
Es cierto que el consumo de la aerotermia tiende a aumentar cuando las temperaturas exteriores son más bajas, porque el sistema necesita trabajar más para extraer calor del aire frío exterior.
Sin embargo, los avances tecnológicos han mejorado el rendimiento y la eficiencia de la aerotermia en condiciones de frío extremo.
Tanto, que son capaces de mantener un COP (Coeficiente de Rendimiento) superior a 2 incluso a temperaturas de -15°C, de forma que siguen siendo más eficientes que los sistemas de calefacción eléctrica directa.
7. La aerotermia consume mucha electricidad
Comparado con otros sistemas de calefacción eléctrica, como los radiadores eléctricos, la aerotermia usa mucha menos electricidad para calentar el mismo espacio.
Por ejemplo, si un radiador eléctrico necesita 100 unidades de electricidad para calentar tu casa, la aerotermia podría hacerlo con solo 20 o 25 unidades.
Esto se traduce en facturas de luz más bajas.
8. La aerotermia no sirve para pisos
La aerotermia es adecuada tanto para casas como para pisos, pues se han desarrollado equipos de aerotermia más pequeños y eficientes, ideales para espacios limitados. Es el caso de la aerotermia monobloc, que cuenta con un solo módulo exterior.
Además, permite ajustar la potencia según las necesidades específicas del espacio, ideal para pisos de diferentes tamaños.
No hay que olvidar que, en reformas parciales, la aerotermia puede adaptarse a los radiadores ya existentes, o bien combinarse con suelo radiante en reformas integrales.
O, lo que es mejor, ni siquiera requiere de radiadores. En su lugar, puede utilizar sistemas de distribución de aire más eficientes y que ahorran espacio, como los conductos de aire o los fancoils.
Se instalan en el falso techo (algunos, también en paredes) y distribuyen el aire frío o caliente a través de rejillas en las diferentes estancias, maximizando el aprovechamiento del espacio y consiguiendo una temperatura más homogénea en toda la vivienda.
9. La aerotermia solo sirve para calefacción
Los sistemas de aerotermia son versátiles y pueden proporcionar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria.
Esta multifuncionalidad los hace ideales para uso durante todo el año, adaptándose a las necesidades cambiantes de cada temporada.
10. La aerotermia es solo para nuevas construcciones
Aunque es ideal en nuevas construcciones, la aerotermia también puede instalarse en edificios existentes.
Como ya hemos mencionado, muchos sistemas son adaptables y pueden integrarse con la infraestructura existente, incluyendo radiadores o suelo radiante.
11. El mantenimiento es complicado
El mantenimiento de un sistema de aerotermia es relativamente simple y menos frecuente que el de sistemas tradicionales como calderas de gas.
A diferencia de estas, que requieren revisiones obligatorias anuales, los sistemas de aerotermia suelen necesitar revisiones cada 2 o 3 años, dependiendo del fabricante y el modelo.
Esto es debido a que, al no utilizar combustibles fósiles, la aerotermia elimina riesgos asociados como fugas de gas o intoxicaciones por monóxido de carbono.
Además, muchos sistemas modernos de aerotermia incluyen funciones de autodiagnóstico y pueden conectarse a internet para monitorización y mantenimiento predictivo.
12. La aerotermia no funciona con radiadores
La aerotermia puede funcionar con radiadores, si bien el sistema tarda más en calentar, ya que requiere alcanzar temperaturas más altas (55-60°C). Esta sería una de las pocas desventajas de la aerotermia.
En cuanto a la instalación, tan solo necesario realizar pequeñas modificaciones como la instalación de válvulas termostáticas o el uso de turbofans para mejorar la eficiencia en modo refrigeración.
En la mayoría de casos, no es necesario cambiar los radiadores existentes.
13. La instalación es complicada y lleva mucho tiempo
La instalación de un sistema de aerotermia puede ser más rápida y sencilla que la de sistemas tradicionales siempre que haya una planificación adecuada.
De hecho, el tiempo estimado es de 2-5 días, mientras que para instalar un sistema con caldera de gas tradicional el proceso se puede alargar hasta 1 semana.
Otro plus es que la instalación de aerotermia suele ser más limpia y menos invasiva, ya que no requiere conexiones de gas ni salidas de humos.
Además, en muchos casos, puede aprovechar la infraestructura existente de distribución de calor y simplificar el proceso.
14. La aerotermia es una tecnología nueva y poco probada
Aunque ha ganado popularidad recientemente, la tecnología de bomba de calor en la que se basa la aerotermia lleva décadas en uso.
Tiene una historia que se remonta al siglo XIX, cuando en 1856, el ingeniero checo Peter Von Rittinger fabricó la que se considera la primera bomba de calor. La ideó para secar sal en las salmueras de Austria.
A medida que avanzaba el siglo XX, la tecnología de bomba de calor comenzó a ser adoptada para aplicaciones residenciales y comerciales, popularizándose su uso en viviendas a partir de la década de 1960.
En la última década de nuestro siglo, la aerotermia ha ganado terreno rápidamente en Europa, impulsada por las nuevas políticas de transición energética de la Unión Europea.
Hoy, se ha integrado con otras tecnologías como el suelo radiante y se ha combinado con sistemas de energía solar para aumentar su eficiencia.
Por lo tanto, es una tecnología madura y probada, con constantes mejoras en su rendimiento.
15. La vida útil de un sistema de aerotermia es corto
Los sistemas de aerotermia tienen una vida útil comparable o incluso superior a la de sistemas tradicionales. Con un mantenimiento adecuado (recordemos que no es anual, sino bianual o más) pueden durar entre 15 y 20 años.
Otros sistemas, como las calderas de gas, las de gasóleo o los eléctricos, tienen una vida útil de entre 10 y 15 años. La mayoría requiere de revisiones anuales, excepto los que funcionan con electricidad (no es obligatorio). A esto se suma que son mucho menos eficientes que la aerotermia.
Para ir concluyendo, los datos y argumentos presentados demuestran que la aerotermia es:
- Una tecnología madura y probada
- Altamente eficiente energéticamente
- Respetuosa con el medio ambiente
- Adaptable a diferentes tipos de viviendas
- Económicamente rentable a largo plazo
Por tanto, para quienes estén considerando una inversión en sistemas de climatización, la aerotermia se presenta como una opción inteligente que no solo beneficia la economía doméstica, sino que también contribuye a la lucha contra el cambio climático.
La clave está en informarse, consultar con profesionales y evaluar las necesidades específicas de cada hogar.
La aerotermia ha llegado para quedarse, transformando la forma en que entendemos la climatización residencial. ¿Te sumas a ella?