Me quieren cobrar más del presupuesto, ¿estoy obligado a pagar?
Ya sea la reforma integral de mi vivienda o una obra menor en ella. Cualquiera de estos trabajos requiere haber contratado los servicios de un profesional o de una empresa especializada y haber llegado a un acuerdo sobre el precio a pagar. Todo parece muy claro hasta que surgen diferencias o me quieren cobrar más del presupuesto acordado. ¿Te ha pasado alguna vez y no has sabido cómo reaccionar? Te contamos aquí qué dice la ley, si se puede reclamar o no y la importancia de formalizar por escrito un contrato de este tipo.
- ¿Estoy obligado a asumir gastos que fueran mal calculados en un presupuesto?
- ¿Qué es un presupuesto y cuándo es vinculante?
- Contenido de un presupuesto
- Vías de reclamación
¿Estoy obligado a asumir gastos que fueran mal calculados en un presupuesto?
Aparte del descalabro económico que supone encontrar de repente ese “extra” en la factura, lo realmente importante es saber si una empresa tiene derecho a exigirnos el pago de un importe adicional por una serie de trabajos fuera de presupuesto. Por tanto, no contemplados en el contrato que en su día firmamos con ella. Y si también puedo negarme a pagar una obra mal hecha.
Veamos qué dice la ley (artículo 1.254 del Código Civil) si me quieren cobrar más del presupuesto, por ejemplo, si el albañil me quiere cobrar más de lo presupuestado. Este documento se convierte en un contrato vinculante, ya sea para acometer una remodelación o reforma en nuestra vivienda o negocio, o para cambiar la red de fontanería o las carpinterías de toda la casa. Por tanto, la factura final no debería ser superior.
Sin embargo, no siempre es así, puede ocurrir que el presupuesto inicial emitido por la empresa varíe ante la necesidad de nuevos trabajos durante las obras (gastos no previstos o mal calculados, etc). Cuando se da esta situación tan poco agradable, se nos debe comunicar este imprevisto que implicará un gasto superior antes de iniciar ninguna obra nueva.
Es decir, plantearnos un presupuesto superior, presentado por escrito, con el que debemos estar de acuerdo. Cualquier factura final tendrá que coincidir con el presupuesto definitivo y sus correspondientes variaciones económicas aceptadas y firmadas por las dos partes.
¿Qué es un presupuesto y cuándo es vinculante?
Para salir airosos de estas situaciones tan desagradables también es fundamental tener muy claro cuál es su validez legal o si, por el contrario, un presupuesto no obliga a quien lo emite. En primer lugar, este documento se convierte en un contrato vinculante cuando es firmado por las dos partes; desde ese momento ambas deben cumplir lo acordado (prestación de servicios, duración de los trabajos o proyectos, pago de los servicios prestados, etc.).
Volviendo al Código Civil, el artículo 1.254 regula los requisitos necesarios que deben darse para estimar que un presupuesto se considere un contrato vinculante para las partes. De manera que ante la pregunta de si es válido un presupuesto sin firmar, la respuesta es no. En cuanto a los requisitos:
- Conformidad del contrato entre el profesional o la empresa de servicios y nosotros.
- Objeto del contrato: reformas, obras menores, reparaciones, etc.
- Cuál es el propósito de la contratación.
Una duda recurrente suele ser si la aceptación verbal de un contrato puede o no tener efectividad jurídica, ser legalmente vinculante. Aunque sí la tiene, los abogados expertos en este tipo de relaciones contractuales recomiendan solicitar una aceptación del presupuesto de los trabajos por escrito. Siempre será más fácil demostrar cualquier desavenencia si me quieren cobrar más del presupuesto cuando existe un documento escrito de por medio.
Ahora bien, es importante aclarar que un presupuesto no obliga a quien lo solicita porque en ese momento solo se trata de un documento informativo. Lo más normal del mundo es pedir varios presupuestos para cotejarlos sin contraer por ello ninguna obligación, aceptarlos o no según nuestros intereses sin necesidad de dar explicaciones a las empresas o a esos expertos que nos han entregado un presupuesto de reforma.
De esa manera es posible comparar una serie de aspectos muy importantes que deben ofrecer estos proveedores, al margen del sector que sean. Como por ejemplo los tiempos de ejecución, la calidad de sus servicios o las facilidades de pago que ofrecen.
Contenido de un presupuesto
El escenario es muy diferente desde el momento en que aceptamos el presupuesto de un contratista y lo firmamos. Eso implica unas obligaciones legales por nuestra parte y por la suya, que deben figurar descritas en el documento. Cuanto más detallado esté un presupuesto mejor, más fácil será que no se escape nada importante y así tener controlados en la medida de lo posible imprevistos incómodos. Sin olvidarnos de lo siguiente: un presupuesto no obliga a trabajos fuera de presupuesto.
Repasamos los apartados que siempre deberían aparecer sí o sí en cualquier presupuesto:
- Identificación de la empresa o persona física. Desde el DNI o CIF, a su dirección postal.
- Tareas a realizar, una a una. Es de gran ayuda para saber exactamente qué prestaciones se incluyen dentro de los trabajos y también poder comparar precios entre varios presupuestos.
- Plazo de finalización de la obra. Es crucial establecer un tiempo razonable y si la duración de los trabajos no se cumple por motivos ajenos a nosotros, la empresa no podrá cobrar más de lo estimado al redactarlo.
- Cláusula. Protege a las empresas y a estos profesionales cuando no se llegue a la finalización de obra porque en ella se puede indicar su tarifa por día a cobrar a partir del plazo inicial incumplido.
- Cuantía de materiales constructivos y calidades.
- Mano de obra.
- Coste y forma de pago. Que estén muy bien especificados los dos conceptos impedirá interpretaciones erróneas.
Vías de reclamación
Cuando hemos intentado con la ley en la mano solucionar esta situación irregular, que me quieren cobrar más del presupuesto, y no ha habido suerte, recurrir a las reclamaciones es una alternativa. En concreto, podemos realizar una queja formal a la empresa contratada alegando no haber respetado el importe acordado en el presupuesto. Si no recibimos respuesta o su contestación no es la esperada, lo más recomendable es acudir a los Organismos de Consumo e iniciar una nueva reclamación.
Si el problema se dilata en el tiempo, lo mejor es buscar un buen asesoramiento legal y dejarlo en manos de abogados especializados en estos campos legislativos para determinar los pasos más oportunos a seguir, qué normativa nos ampara, etc. Ellos sabrán cómo actuar y cuándo existe obligación de pagar un presupuesto.