¿Las placas solares son dañinas para la salud?
Mucha gente se pregunta si las placas solares son dañinas para la salud o si son cancerígenos los paneles solares, y qué consecuencias negativas podrían tener las instalaciones fotovoltaicas.
A continuación analizamos esta creencia y desmontamos todos los mitos sobre su supuesta peligrosidad. ¡Sigue leyendo!
- ¿Qué daños causan los paneles solares en la salud?
- ¿Hay peligro de incendio en los paneles solares?
- ¿Afecta el campo magnético de los paneles solares?
¿Qué daños causan los paneles solares en la salud?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), no existe evidencia de que las placas solares causen daño alguno a la salud humana o animal. Las instalaciones para autoconsumo son completamente inocuas, y resultan mucho menos nocivas para el organismo humano o el medioambiente que la electricidad generada por los combustibles fósiles o las centrales térmicas. En los últimos tiempos se han realizado numerosos estudios que confirman la inocuidad de los paneles fotovoltaicos; los sistemas se fabrican e instalan de acuerdo a una normativa muy exigente que, como es lógico, tiene como prioridad la protección de los ciudadanos.
Por tanto, a la cuestión de si las placas solares son dañinas para la salud, la respuesta es: no. Lo que sí es cierto es que en su fabricación se emplean materiales potencialmente peligrosos, sobre todo si los residuos no se procesan adecuadamente. Hablamos de elementos químicos como el arsénico o el cadmio, que generan subproductos igualmente nocivos para la salud, como el hexafluoruro y el tetracloruro de silicio. Sin embargo, una buena política de gestión de residuos es la mejor medida para evitar cualquier daño a la salud humana o el medioambiente. Con lo que, es importante también conocer las ventajas de placas solares.
Los efectos de los paneles fotovoltaicos en la salud
Si los paneles fotovoltaicos tienen algún efecto en nuestra salud, son sin duda efectos positivos. Directamente, su radiación no influye en modo alguno en el organismo humano: ni para bien, ni para mal. Pero teniendo en cuenta que el 14% de los casos de cáncer de pulmón son consecuencia de las emisiones nocivas producidas por la quema de combustibles fósiles (derivados del petróleo) y de carbón para generar electricidad, podríamos decir que una apuesta seria por la energía solar fotovoltaica podría traducirse en una reducción de esta incidencia.
Sin embargo, como comentábamos antes, manipular los elementos y subproductos químicos empleados en la fabricación de paneles solares sí puede suponer un riesgo para la salud. En este sentido, las empresas y fábricas deben seguir una normativa estricta en prevención de daños en entornos laborales, dotando a los técnicos de los elementos de protección y los métodos de manipulado adecuados para evitar cualquier problema.
¿Hay peligro de incendio en los paneles solares?
Cuando se consideran las consecuencias negativas de los paneles solares, el riesgo de incendio es una de las que más preocupan a los propietarios que valoran instalar placas en sus viviendas. No han faltado voces alertando sobre la posibilidad de que los paneles o los equipos provoquen incendios en las zonas próximas; y sin embargo, esta posibilidad es mínima. Los datos no mienten: estadísticamente solo uno de cada 10.000 sistemas, tanto domésticos como industriales, pueden causar incendios. Aún así, es posible reducir este riesgo a cero. ¿Cómo se consigue?
En relación con el riesgo de incendio, las causas más habituales son una instalación incorrecta, los posibles defectos o fallos en las distintas partes y las subidas puntuales de tensión. Estos factores, así como la acumulación de suciedad, pueden generar lo que se conoce como hot spots o puntos calientes: la posibilidad de incendio es muy reducida, pero la hay. Aunque la consecuencia más habitual es el deterioro de las placas, con el lógico descenso en la producción. La clave para evitar estos y otros problemas es controlar el mantenimiento de las placas solares. Si las instalaciones fotovoltaicas están en buenas condiciones y pasan por las revisiones obligatorias, no tienen por qué resultar peligrosas en ningún sentido.
Otra pregunta que se hacen muchas personas en relación con los sistemas fotovoltaicos es: ¿me puedo electrocutar con las placas solares? La energía eléctrica siempre conlleva un riesgo para el ser humano; por tanto, la respuesta es sí. Pero si la instalación está realizada conforme a la normativa, tiene toma de tierra, pasa las revisiones obligatorias y se maneja como debe ser, este riesgo se convierte en cero. En este sentido, el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT) obliga a incluir una toma de tierra y una toma de masa en las instalaciones, además de un interruptor diferencial (ID) para la protección de las personas. De esta manera, los peligros de los paneles solares quedan prácticamente erradicados.
¿Afecta el campo magnético de los paneles solares?
Para terminar nuestro análisis sobre si las placas solares son peligrosas para la integridad física de las personas, vamos con una cuestión que se suele poner sobre la mesa cuando se habla sobre instalaciones fotovoltaicas: ¿Afecta a nuestra salud el campo electromagnético generado por los equipos solares? De nuevo, la respuesta es no. Los campos electromagnéticos son habituales en cualquier aparato eléctrico; desde un despertador a un frigorífico. Estamos rodeados de ellos y no se ha confirmado que supongan riesgo alguno para las personas, los animales o las plantas.
El campo magnético que generan las placas solares es un campo estático, habitual en instalaciones de corriente alterna (CA). Para hacernos una idea, es el mismo campo magnético generado por la Tierra y que hace funcionar, por ejemplo, a las brújulas. Es evidente que este campo magnético no afecta a la vida sobre el planeta; y de la misma manera, tampoco lo hace el creado por los paneles solares.
Como verás, y después de analizar a fondo los posibles riesgos de la energía solar fotovoltaica para autoconsumo, podemos llegar a la conclusión de que las placas solares no son dañinas para la salud. Al contrario: su empleo para la generación de energía limpia y renovable supone un beneficio para el medioambiente y para las personas. ¡Merece la pena apostar por la energía solar!