Las 5 claves en las que fijarse al hacer tu cambio de armario
Aún teniendo un armario a medida, a veces nos falta sitio para tener toda la ropa y complementos a mano y bien organizados. La cosa se complica cuando cambia el tiempo y tenemos que adaptar lo que nos ponemos al clima. ¡Menudo tostón hacer el cambio de armario un par de veces al año! Para que no se te haga bola, y así poder eliminarlo de la lista de tareas pendientes cuanto antes, toma nota de 5 claves en las que fijarte para hacer el cambio de armario rápido, ¡y bien!
- 1. Hay que sacar toda la ropa y hacer limpieza
- 2. Planifica la distribución que necesitas
- 3. Saca más partido al espacio
- 4. Diseña al milímetro
- 5. No vuelvas a cometer errores
1. Hay que sacar toda la ropa y hacer limpieza
Es una tarea pesada, pero es imprescindible hacerla para que el cambio de armario sea realmente eficaz. Saca toda la ropa y clasifica por temporadas y tipos. Ropa de vestir, de abrigo, pantalones, bikinis. Hazte un buen Marie Kondo y somete a examen qué cosas te pones y cuáles ni te acuerdas de la última vez que sacaste del fondo de armario. Vende, dona, regala, ¡hay que sacarla del montón! Con todo fuera, limpia todo el armario de arriba a abajo, retirando el polvo primero; pasando una bayeta húmeda con un poco de agua jabonosa, después. Te sorprenderá ver el polvo que acumula en el fondo, sobre las perchas, encima de la ropa que no te has puesto en mucho tiempo. Recuerda también limpiar las tiras de led o focos que usas dentro. Con todo limpio toca volver a empezar.
2. Planifica la distribución que necesitas
Ahora que ya tienes más o menos clasificada toda tu ropa, o vuestra ropa, porque la mayoría de veces también se comparte el armario, toca planificar cómo la quieres guardar. Si tienes mucha ropa deportiva, te interesa más tenerla apilada o guardada en cajones (el método lo eliges tú); si tienes muchos vestidos, quizás te venga bien colgarlos en perchas para que no se arruguen y los puedas tener más a la vista. Muchas veces no es tanto la cantidad de ropa que se tiene, sino lo mal o bien distribuido que esté el armario. Lo que está claro es que bufandas y pareos no pueden estar en el mismo cajón.
3. Saca más partido al espacio
Si llegados a este punto estamos seguros de que nuestro armario grande o pequeño está muy lejos de ser ideal para nosotros, toca ponerse a trabajar. Quizás se pueda ampliar, o completar con otro del fondo justo en tu habitación. Quizás puedas dedicar al vestidor una habitación que ahora solo está llena de trastos, o diseñar unas bonitas cajoneras a medida debajo de las ventanas para concentrar ahí bien organizada la ropa interior, tus bolsos o zapatos. Consulta con un profesional, o varios, y pide precios para que te hagan un diseño en 3D del cuarto con un objetivo principal: sacar todo el fruto a las posibilidades de tu espacio (grande, pequeño, estrecho o abuhardillado) e integrar perfectamente los armarios. No importa si es en línea, con forma de L o de U, de más fondo o menos, con puertas o sin ellas. Un buen armario con todo a la vista, o perfectamente camuflado en la decoración de tu cuarto.
4. Diseña al milímetro
Si no vas a añadir más armarios, hay que darle mucha caña al interior del armario. ¿Está bien distribuido? ¿Está todo bien organizado? ¿Llegas a los estantes para coger la ropa de diario? A veces su esqueleto está bien y con organizar la ropa mejor es suficiente: hay un montón de accesorios para hacer compartimentos en los cajones, organizar los zapatos, sistemas colgantes de cestas, perchas para bolsos. Otras veces hay que hacer borrón y cuenta nueva para diseñarlo de nuevo y así evitar muchos quebraderos de cabeza. No es lo mismo un armario con poco fondo que un maxi vestidor. Hay que tener en cuenta el tipo de ropa que más guardas, tu altura para llegar a todo bien, si tienes muchas camisas y necesitas varias barras, o una cantidad de zapatos que pide a gritos un extra de espacio. Haz tu propio boceto y deja que le de forma después un profesional.
5. No vuelvas a cometer errores
Ahora que ya está todo limpio, y colocado en su sitio, hay que procurar que se mantenga así durante mucho tiempo evitando futuros palizones. Intenta no llenarlo otra vez hasta los topes. ¡Es bueno que la ropa respire! No vuelvas a guardar por guardar ropa, bolsos o zapatos. Rechaza ropa que no necesitas o que no te acaba de convencer. Deshazte inmediatamente de lo que sabes que jamás te pondrás. Y sobre todo, deja huecos libres para que no te vuelvas a quedar sin espacio. Después de eliminar todo el exceso, limpiar a fondo y mejorar su organización verás cómo eres más consciente de la importancia de un consumo excesivo y de que merece la pena invertir en prendas de mejor calidad, que duren y te gusten mucho más tiempo.
¿Y tú, también estás teniendo algún problema con el cambio de armario? ¿Es el armario, es tu ropa, o son las dos cosas? Anímate a sumar tu comentario.