¿Cuál es el sistema de calefacción más económico?
Vuelven a llegar las bajas temperaturas y con ellas, el momento de volver a encender nuestra calefacción para protegernos del frío dentro de nuestras viviendas.
Es momento de poner a punto los sistemas de calefacción para poder garantizar su buen funcionamiento y, por ende, su efectividad y evitar gastos extras inesperados.
Pero, si hablamos de evitar pagar más por calentar nuestras casas, es momento también de plantearse cuáles son los tipos de calefacción económicos, pudiendo así determinar cuál de ellos nos ayudará a evitar gastos excesivos en la factura.
Ahora bien, es importante tener en cuenta que, para establecer el gasto de cada tipo de calefacción, hay que tener en cuenta tanto el coste de instalación de cada sistema, así como el posterior gasto mensual de cada combustible.
A continuación, vamos a analizar diversos tipos de sistemas de calefacción, con el fin de poder conocer cuál es el más adecuado en cuanto a economía se refiere, ¿nos acompañas a averiguarlo?
- ¿Qué tipo de calefacción es más barata?
- Cuánto gasta cada sistema de calefacción
- Calefacciones sostenibles
- Calefacción con radiadores eléctricos
- Calefacción con gasoil
- Calefacción con gas natural
- Calefacción con suelo radiante
- Calefacción con bomba de calor
¿Qué tipo de calefacción es más barata?
Existen diversos factores a tener en cuenta a la hora de determinar los sistemas de calefacción económicos. Entre los principales aspectos destacamos la inversión inicial que se precisa para su instalación, además del posterior rendimiento de cada sistema.
También habrá que tener en cuenta que, una vez llevada a cabo la instalación y tras un período de uso de dicho sistema de calefacción, va a ser necesario llevar a cabo un mantenimiento periódico del mismo, con el consiguiente gasto que esto supone.
Si tenemos en cuenta el gasto inicial, se puede determinar que los sistemas más económicos son los acumuladores eléctricos; siendo las instalaciones de geotermia y aerotérmica las más caras. En el estándar encontraríamos otros tipos de instalaciones como estufas de pellets o calderas de gas.
Cuánto gasta cada sistema de calefacción
Lo cierto es que no se puede determinar exactamente qué tipo de calefacción es la más económica en base al consumo de cada combustible, puesto que el precio de los mismos es de lo más fluctuante y el coste del mismo depende de diversos factores.
Lo que sí se puede establecer, teniendo en cuenta los datos de los últimos tiempos, es que el coste del gasoil, de manera aproximada, está establecido en 1,35€ por litro; el del gas natural en una media de 0,077€ por kilovatio consumido; y el de la electricidad en 0,25€ por kilovatio.
Ahora bien, vamos a proceder a analizar cada uno de los sistemas de calefacción disponibles en el mercado para entender los beneficios que ofrece cada uno en cuanto a economía se refiere.
Calefacciones sostenibles
Se conoce como calefacciones sostenibles a aquellos sistemas que permiten calentar una vivienda sin emitir ningún tipo de gas a la atmósfera, por lo que su huella es inexistente y, por ende, son respetuosas con el medio ambiente.
Estas, además de los beneficios sostenibles que ofrecen, también suponen un ahorro energético, puesto que son sistemas más eficientes dado que requieren de un menor consumo para ofrecer la misma cantidad de energía.
Entre las calefacciones sostenibles podemos destacar la calefacción solar, las instalaciones de biomasa, las de gas renovable, la calefacción con aerotermia, el suelo radiante y la electricidad renovable.
Calefacción con radiadores eléctricos
Este tipo de calefacción sólo se aconseja cuando la casa es muy pequeña, la temperatura de fuera no es demasiado fría o bien para segundas residencias.
Se puede optar también como alternativa para una estancia concreta o bien para disponer de un radiador eléctrico por si existe algún tipo de problema con el combustible principal o si el sistema de calefacción general falla, por ejemplo, para poder seguir calentando estancias concretas.
Y es que, a pesar de que la instalación de radiadores es barato, lo cierto es que el precio de la luz hace que se disparen las facturas del consumo.
Calefacción con gasoil
Si la red de gas natural no llega a la zona de confluencia de ese domicilio, se suele elegir este otro tipo de calefacción.
Debe contar con un depósito para almacenar ese combustible por lo que es más incómodo para el cliente. Además, a pesar de que este tipo no supone un gasto mensual, dado que el depósito se suele llenar cuando está cerca de vaciarse, esto conlleva a que el desembolso sea elevado en un momento concreto.
Solía ser un tipo de combustible de lo más económico, pero en los últimos tiempos se ha vivido una notoria subida de su coste.
Calefacción con gas natural
Instalar calefacción de gas natural es lo más común en nuestro país gracias, sobre todo, a su reducido coste en comparación con otros tipos de energías, tanto en lo que se refiere a la instalación, como al coste de las facturas. Además, el gas natural garantiza un suministro constante.
Calefacción con suelo radiante
Se conoce como geotermia a los sistemas de calefacción cuya energía para dar ese calor o frío viene del suelo. Se trata de un sistema renovable que es el más eficiente de todos los vistos hasta ahora. Eso sí, el coste de este tipo de sistemas de calefacción es algo más elevado en comparación con otro tipo de instalaciones.
Calefacción con bomba de calor
La aerotermia es lo último en innovación y tecnología. Es de lo más eficiente, ya que logra extraer la energía del aire para transformarla en calor. Además, algunos modelos pueden también refrescar la casa en verano. Pese a que la inversión inicial es elevada, al cabo de unos años se amortiza el precio de este sistema, por lo tanto, se puede considerar desde este punto de vista una calefacción bastante económica en comparación con otras.
También encontramos los sistemas de calefacción por aire acondicionado, los cuales se recomiendan para casas pequeñas o para estancias muy concretas, ya que utilizan la electricidad para generar ese calor, lo que puede suponer una subida en el precio de la factura. La principal ventaja de estos sistemas es que se pueden emplear tanto en modo calor como en modo frío en verano, por lo que son útiles todo el año. Además, no requieren de una inversión inicial muy elevada.