6 cosas que contaminan en casa y pueden perjudicar tu salud
¿Sabías que hay muchas más cosas que contaminan en casa que en la calle? Aunque parezca sorprendente, como pasamos el 90% de nuestro tiempo en interiores, su efecto en nuestra salud puede ser mayor.
En este artículo te descubrimos los villanos ocultos en tu hogar y qué puedes hacer para minimizar su efecto.
- 1. Materiales de construcción
- 2. Carpintería de madera y objetos plásticos
- 3. Componentes tóxicos de los productos de limpieza
- 4. Estufas
- 5. Hóngos y ácaros
- 6. Contaminación acústica y lumínica
1. Materiales de construcción
Los materiales de construcción pueden ser auténticas fábricas de toxinas. Pinturas, barnices y adhesivos liberan compuestos orgánicos volátiles (COV) que flotan en el aire que respiras.
El formaldehído, presente en muchos materiales, es especialmente nocivo.
En pisos y casas más o menos nuevos, el peligro se encuentra en pares y techos, suelos, el aislamiento a base de espumas sintéticas y en las propias estructuras, donde el amianto todavía está a la orden del día en edificios viejos.
Una vez construida la vivienda, hay poco que puedas hacer por tu parte. Cuando pintes, sí puedes optar por utilizar pinturas más ecológicas.
2. Carpintería de madera y objetos plásticos
Tu mobiliario también puede ser un traidor, así como los muchos objetos plásticos que tengas por casa. Y es que también son emisores de algunos COV:
- Formaldehído: se encuentra en tejidos, muebles de madera contrachapada y paneles aglomerados. Es un cancerígeno confirmado.
- Compuestos perfluorados: presentes en tejidos resistentes al agua. Se relacionan con la aparición de tumores.
- Benceno: usado en la fabricación de plásticos, resinas y fibras sintéticas. Es cancerígeno y afecta al sistema inmunitario.
- Tolueno: se utiliza en pinturas, revestimientos, caucho y adhesivos. Afecta negativamente al sistema nervioso.
- Ftalatos: presentes en productos de plástico y ventanas de PVC. Son tóxicos y cancerígenos.
¿Un ejemplo? Los muebles de aglomerado. Los plásticos liberan, sobre todo, ftalatos. ¡Ah! Y si pensabas que tu sofá nuevo era inofensivo, quizás deberías mirar de qué está hecho. En el caso de las telas, son del poliéster, el nylon y el rayón de las que debes sospechar.
Estas telas son derivadas del petróleo y liberan sustancias químicas nocivas y microplásticos. El algodón convencional tampoco se salva: puede contener pesticidas y tintes tóxicos. La clave está en optar por fibras naturales orgánicas y tintes ecológicos.
3. Componentes tóxicos de los productos de limpieza
La limpieza obsesiva puede ser contraproducente, sobre todo porque se sabe que muchos productos de limpieza contienen químicos agresivos como el amoniaco o el cloro, muy irritantes para las vías respiratorias y la piel.
El perborato de sodio, presente en algunos detergentes, puede dañar el sistema reproductivo. Y la dietanolamina (DEA), un agente espumante, puede formar nitrosaminas cancerígenas.
Los ambientadores, aunque huelan bien, tampoco son una excepción. ¡Los perfumes son bombas de COV!
La próxima vez, piensa si realmente lo necesitas y pásate al minimalismo en la limpieza reduciendo los productos que utilizas.
Aún mejor si los buscas naturales; en grandes superficies encuentras marcas que no se disparan mucho de precio.
Y si no, puedes fiarte del vinagre y del bicarbonato; es lo que utilizaban nuestras abuelas para limpiar todo tipo de superficies.
4. Estufas
El calor es reconfortante, pero cuidado con cómo lo consigues. Las estufas de gas o queroseno emiten monóxido de carbono, un gas letal en altas concentraciones. A dosis bajas produce afecciones respiratorias.
Las chimeneas y estufas de leña tampoco son inocuas, porque generan partículas que al inhalarlas pueden dañar los pulmones.
Sin duda, hay opciones de calefacción más saludables por las que puedes optar:
- Calefacción eléctrica: los radiadores y los sistemas de calefacción por suelo radiante eléctrico no producen emisiones directas en el hogar.
- Bombas de calor: son muy eficientes y no generan combustión ni emisiones dentro de la casa.
- Energía solar térmica: aprovecha el calor del sol para calentar agua y espacios sin emitir contaminantes.
- Estufas de pellets certificadas: emiten menos partículas que las de leña tradicionales si están bien mantenidas y ventiladas.
- Calderas de condensación: si usas gas, estas son más eficientes y producen menos emisiones que las convencionales.
Recuerda, la clave está en elegir sistemas que no generen combustión dentro del hogar y mantener una buena ventilación. Así disfrutarás de un ambiente cálido y saludable.
5. Hóngos y ácaros
Los invasores microscópicos son un problema real. El moho prospera en ambientes húmedos y libera esporas al aire, motivo por el cual se recomienda que la humedad de un hogar no supere el 50%.
Los ácaros, por su parte, se alimentan de tu piel muerta y producen alérgenos. Lo mismo pasa con el polen. Para esto es esencial mantener el hogar bien ventilado, de forma que puedas llegar a obtener aire fresco (una persona necesita entre 30 y 60 m3 cúbicos de aire fresco cada hora).
En el caso de los lugares de la casa más propensos a la humedad, como el baño y la cocina, no es mala idea utilizar un deshumidificador para absorber el exceso de humedad.
También puedes aplicar pinturas que permitan la transpiración, y decorar con plantas purificadoras del aire.
6. Contaminación acústica y lumínica
Cuando el ruido constante eleva tu estrés y altera tu sueño, hablamos de contaminación acústica. ¿Pero y la luz excesiva? Especialmente la azul de las pantallas, desajusta tu ritmo circadiano.
Pero estas no son las únicas consecuencias. En niños, se ha visto que estas formas de contaminación pueden afectar la concentración, el aprendizaje y la memoria, además de aumentar el riesgo de hipertensión y enfermedades cardíacas.
En el hogar, son fuentes de contaminación acústica los electrodomésticos (lavadoras, secadoras, lavavajillas, aspiradoras, etc), la televisión, el ruido exterior que se filtra… En cuanto a la lumínica, es tan fácil como tener lámparas y luces demasiado brillantes o mal orientadas.
Las famosas luz LED de hoy en día, cuando son de tonos fríos o azulados, tampoco son recomendables.
¿Cómo puedes minimizar estos tipos de contaminación?
Siendo consciente de estas fuentes y tomando medidas como usar dispositivos más silenciosos, regular la intensidad de la iluminación, y crear espacios oscuros y tranquilos para el descanso.
Tu hogar debería ser tu refugio, no tu enemigo. Conocer estos contaminantes es el primer paso para crear un ambiente más saludable. ¿Estás listo para hacer cambios?