Cómo impermeabilizar paredes exteriores: Qué hacer y qué no hacer
Para tener una vivienda confortable, sana y eficiente, es básico saber cómo impermeabilizar las paredes exteriores y crear una barrera frente al frío y la humedad. Te damos las claves.
Tener humedades en casa es un problema grave, que muchas veces tiene una difícil solución. Estos contratiempos se agravan cuando llegan las épocas más frías y lluviosas. Además de causar desperfectos estéticos, la humedad puede generar trastornos en la salud y deteriorar la estructura de los edificios. Su presencia en el interior de las casas se debe, en muchos casos, a una impermeabilización exterior deficiente o defectuosa. En este post vamos a explicar cómo impermeabilizar las paredes exteriores de las viviendas para crear una barrera que impida el acceso del frío y la humedad. Te contamos qué puedes hacer y qué errores debes evitar para un resultado cien por cien profesional.
¿Cómo impermeabilizar una pared exterior?
El primer paso para impermeabilizar un muro es, lógicamente, atajar la causa que provoca las humedades. Si nos limitamos a tomar medidas superficiales o estéticas, con el tiempo el problema volverá a aparecer; además, estaremos ocultando un daño que puede terminar por deteriorar la estructura del edificio. Las causas de la humedad suelen ser:
- Capilaridad. Es la más complicada de erradicar. Suele aparecer en paredes exteriores: la humedad del subsuelo asciende por los capilares de los materiales de construcción y se manifiesta en forma de manchas y moho, a unos 80-90 cm del suelo de la vivienda.
- Filtraciones. Cuando hay grietas o desperfectos en las fachadas, el agua penetra y causa graves problemas de humedad.
¿Cómo aplicar impermeabilizante en las paredes? En general, los pasos a seguir son los siguientes:
- Eliminar la causa de la humedad. Como comentábamos, es la base de cualquier reparación. En humedades por capilaridad, habrá que inyectar un producto químico que actúe como barrera frente al agua. Si hay filtraciones (la causa más habitual), el primer paso es sellar las grietas y los agujeros con morteros hidrófugos o impermeables: al cemento hidrófugo de calidad es un material muy eficaz para aportar estanqueidad a las fachadas.
- Limpiar la pared exterior. Una vez sellada la fachada, se debe limpiar con agua y productos fungicidas para eliminar el moho. Lo mejor es utilizar una limpiadora a presión hasta eliminarlo por completo.
- Aplicar revestimientos estancos e hidrófugos. Las paredes exteriores se deben volver a revestir con morteros de tipo monocapa, pinturas hidrófugas o revestimientos que repelan la humedad. Una buena opción es colocar losetas de piedra (la pizarra es una buena alternativa) o gres porcelánico. En edificios de pisos, los sistemas SATE y las fachadas ventiladas dan excelentes resultados y mejoran la eficiencia energética de las viviendas.
- Arreglar el interior. Si la humedad ha penetrado por la fachada, lo más normal es que hayan aparecido manchas y desperfectos en los muros interiores del edificio. Será necesario sanear paredes y techos y aplicar nuevos acabados antihumedad: descubre aquí cómo impermeabilizar paredes interiores para lograr los mejores resultados.
Qué no hacer al impermeabilizar una pared exterior
En ocasiones, a la hora de solucionar este problema se cometen ciertos errores que pueden resultar contraproducentes. Si quieres impermeabilizar una pared exterior, tenlos en cuenta para no repetirlos:
- No atajar la causa. Limitarse a limpiar y cubrir las manchas, el moho o la pintura despegada no solucionará el problema. Es importante localizar la causa de la humedad y cerrar el paso al agua. Si es un problema complejo (como suele suceder con las humedades por capilaridad), lo mejor es contactar con profesionales cualificados que emitan un diagnóstico y propongan la mejor solución.
- Utilizar productos de poca calidad. Conviene invertir en productos con resultados comprobados: merece la pena, ya que en caso contrario lo más probable es que la humedad vuelva a aparecer.
- No seguir bien las instrucciones. Es fundamental respetar las cantidades en las mezclas, así como los tiempos de secado o la temperatura a la que conviene aplicar los productos.
- Intentar arreglar problemas complejos sin los conocimientos adecuados. Cuando el problema es grave, lo mejor es acudir directamente a los profesionales: es una garantía de tranquilidad.