Cómo hacer hormigón impreso uno mismo paso a paso
¿Cuántas veces has soñado con tener un patio, una terraza o una entrada con un pavimento como los de las revistas? Es lo que puedes conseguir gracias al hormigón impreso, un material duradero, resistente y económico capaz de transformar un espacio por completo.
Pero, ¿sabes qué es lo mejor? Que puedes hacerlo tú mismo y aquí lo contamos. Descubre cómo hacer hormigón impreso uno mismo paso a paso y sin complicaciones.
Sigue la receta y alucina con el resultado.
Proporciones para hacer mezcla de hormigón impreso
El hormigón impreso es una técnica decorativa que consiste en estampar moldes sobre la superficie del hormigón fresco que imitan a la perfección la apariencia de todo tipo de materiales como piedra, ladrillo, madera, baldosa, pizarra o adoquines, entre otros.
Además, el hormigón impreso se puede colorear a base de pigmentos que se incorporan a la mezcla o se aplican directamente sobre la superficie para conseguir un acabado más realista.
Y quizá te interesará saber que el hormigón está compuesto por una mezcla de diferentes materiales y aditivos. Sobre la base de cemento, se añade arena, grava y agua, así como los colorantes específicos para dar el acabado decorativo que interese en las siguientes proporciones:
✔️ Cemento: 1 parte.
✔️ Arena: 2-3 partes.
✔️ Grava: 4-5 partes.
✔️ Agua: 0,5 partes.
Cómo hacer hormigón impreso paso a paso
Ahora que ya estás familiarizado con el material, vamos al meollo del asunto: cómo hacer hormigón impreso.
Hemos preparado un listado de 8 pasos que te aconsejamos seguir de la forma más fiel posible para garantizar que el acabado sea el esperado.
¿Comenzamos?
1. Haz un boceto y prepara el molde y el color
Antes de meter las manos en harina (o más bien en cemento) para hacer hormigón impreso sin morir en el intento, necesitas tener una visión clara del proyecto. Dibuja un boceto detallado del área donde aplicarás el material, incluyendo las dimensiones exactas y el diseño del patrón que vas a imprimir.
Con esto en mente, podrás elegir los moldes adecuados (procura que sean de calidad porque pueden determinar el resultado). Además, selecciona y prepara los colorantes adecuados. Asegúrate de que sean compatibles con el tipo de hormigón que vas a utilizar y mézclalos bien para una distribución uniforme.
Y sí, sabemos que este proceso puede parecer latoso, pero te adelantamos que te va a ahorrar mucho tiempo y dinero porque evitará que cometas errores costosos.
2. Realiza un encofrado y prepara el terreno
Ahora toca preparar el espacio donde vas a colocar el hormigón impreso. Para ello, retira cualquier escombro o vegetación que pueda haber. Excava la tierra a una profundidad de unos 15-20 cm para garantizar una base estable.
Vamos con el encofrado, que no es otra cosa que una estructura temporal que te ayudará a moldear y sostener el hormigón fresco hasta que endurezca lo suficiente como para sostenerse por sí mismo.
Debes instalar en encofrado alrededor del perímetro del área de trabajo. Puedes emplear tablas de madera o de otro material. Colócalas bien sujetas, alineadas y niveladas.
3. Compacta el terreno
Este es un paso clave para crear una base firme y estable para el hormigón impreso. Piensa que dejar esta superficie lo más despejada posible es vital para la apariencia y durabilidad del proyecto, evitando que surjan grietas u otros problemas estructurales a largo plazo.
Para compactar el terreno te recomendamos utilizar maquinaria específica para esta tarea como una apisonadora o pisón manual.
Después de compactar el suelo, añade una capa de grava de unos 10-15 cm de espesor y compáctala para mejorar el drenaje y proporcionar una base adicional de soporte. Sobre esta capa también te recomendamos colocar una lámina de PVC o plástico.
En algunos proyectos podría ser adecuado utilizar mallazo metálico como refuerzo, aunque no es imprescindible.
4. Prepara el hormigón impreso
Ahora es el momento de preparar la mezcla de hormigón impreso. Utiliza una mezcladora de mortero para combinar cemento, arena, grava y agua en las proporciones indicadas. Recuerda añadir el colorante seleccionado a la mezcla en este paso si así lo indican las instrucciones del fabricante.
5. Empieza a verter el hormigón impreso y alisa la superficie
Con la mezcla de hormigón lista, vierte el hormigón sobre el área preparada. Extiende la mezcla de manera uniforme utilizando una pala o una carretilla para distribuirla correctamente dentro del encofrado.
Ayúdate de una regla de aluminio para nivelar el hormigón recién vertido y aplanar la solera. Arrastra la regla de un lado a otro, hacia adelante y hacia atrás hasta que la superficie quede nivelada. Es importante que trabajes con agilidad, antes de que el hormigón comience a fraguar.
6. Alisa la superficie de nuevo
Hazte con una llana de magnesio que te ayudará a compactar y alisar la superficie, además de eliminar cualquier burbuja de aire y suavizar las imperfecciones. El objetivo es lograr un acabado suave, uniforme y completamente liso antes de proceder al estampado.
En este paso, debes añadir el colorante en caso de que no lo hayas incluido en la mezcla inicial (paso 4). Para salir de dudas, fíjate en las indicaciones del fabricante. Esparce el pigmento en polvo sobre la superficie a cubrir.
Asimismo, aplica un agente desmoldante a razón de 1 kilo de producto por m². Este polvo con una fórmula especial evita que las esteras o moldes se adhieran al hormigón cuando realices la estampación. Ten en cuenta que en determinadas fórmulas el endurecedor viene ya pigmentado, por lo que puedes ahorrar trabajo.
7. Trabaja el acabado y elimina el desmoldeante
Llega el momento de proceder a la impresión del relieve. Para texturizar el hormigón, coloca los moldes o alfombrillas escogidas sobre el suelo y aplica presión uniforme hasta grabar el dibujo en el hormigón. Trabaja en secciones pequeñas para facilitarte el proceso. Los moldes deben quedar alineados perfectamente para crear un patrón continuo y estético.
Transcurridas 24 horas, elimina el polvo, la suciedad y el agente desmoldante con agua a presión y ayudándote de un cepillo suave.
8. Aplica la resina protectora
Deja reposar 24 horas más y aplica una capa de imprimación de resina protectora. Este producto actúa como un sellador protegiendo el hormigón de manchas, humedad y desgaste. Del mismo modo, te ayudará a realzar los colores y dar un acabado lustroso, ya sea mate o brillante según tus preferencias.
Y aquí termina el paso a paso para hacer hormigón impreso. Como ves, no es difícil, aunque sí requiere paciencia.
¿Crees que no estás capacitado para ello? Pues siempre puedes recurrir a empresas de hormigón impreso.
Usos del hormigón impreso
Cuando termines de hacer hormigón impreso tendrás una superficie duradera, resistente al desgaste, impermeable y que resulta muy fácil de mantener frente a otros materiales como el ladrillo, los adoquines o la piedra.
Esto hace del hormigón impreso un material ideal para utilizar y recrear estas texturas en cualquier espacio exterior como, por ejemplo, jardines, patios, terrazas, caminos o senderos.
Además, al ser un pavimento antideslizante y resistente a productos químicos, está indicado para áreas de piscina (áreas circundantes, coronaciones…) garantizando la seguridad de los usuarios al caminar por zonas húmedas.
Más allá de estos usos, el hormigón impreso también da un excelente resultado en garajes, entradas de vehículos y áreas destinadas al estacionamiento por su alta resistencia a la carga y al tránsito. Sin olvidar su fácil limpieza en caso de manchas de aceite u otros productos químicos.
Y, aunque es cierto que lo solemos ver habitualmente en el exterior, el hormigón impreso se puede utilizar en suelos de interior (es genial para viviendas modernas que buscan un acabado industrial) e incluso en paredes, aplicándolo en vertical.
¿La última ventaja de este pavimento? Su precio. Y es que este material resulta más económico frente a otras opciones más tradicionales como la piedra o el ladrillo. Para que te hagas una idea, el precio del hormigón impreso ronda los 25 € por m².