10 Cosas que cubre el seguro de hogar y no sabemos
Cuando pensamos en un seguro de hogar, a menudo nos vienen a la mente imágenes de protección contra robos o incendios.
Sin embargo, la realidad es que estos seguros pueden ofrecer mucho más de lo que imaginamos.
¿Sabías que tu póliza puede cubrir desde los daños en tus placas solares hasta la replantación de tu jardín tras una tormenta?
En este artículo, vamos a explorar 10 aspectos sorprendentes que tu seguro de hogar podría incluir y que probablemente no conocías.
Además, también te contaremos qué situaciones quedan fuera de cobertura, para que puedas estar completamente informado y evitar sorpresas desagradables.
- 1. Los daños de placas solares
- 2. Replantar jardines y arboledas
- 3. Los alimentos refrigerados, si se pudren por culpa de un apagón
- 4. Cobertura de daños estéticos tras una reparación
- 5. El manitas
- 6. La pérdida de llaves y el repuesto de cerraduras
- 7. Daños por agua
- 8. Daños eléctricos
- 9. Rotura de cristales
- 10. Los vehículos estacionados en el garaje
- Qué NO cubre el seguro de hogar
1. Los daños de placas solares
¿Tienes paneles solares en casa? ¡Buenas noticias! Tu seguro de hogar probablemente los protege.
Muchas pólizas, excepto las que sean muy básicas, consideran las placas solares como parte del continente de la vivienda. Esto significa que estarían cubiertas contra daños por tormentas, granizo o incluso accidentes.
Ojo, no todas las aseguradoras son iguales. Algunas, como Fidelidade, incluyen la rotura de cristales de placas solares en todas sus pólizas.
Otras, como Ocaso, las excluyen específicamente. AXA las cubre solo en pólizas premium. Revisa bien tu contrato o pregunta a tu aseguradora.
2. Replantar jardines y arboledas
Es común que un mal temporal arrase con los jardines comunitarios o de una vivienda unifamiliar. Por eso, la mayoría de pólizas amplias cubren la replantación de árboles y plantas dañados por fenómenos meteorológicos.
Esta cobertura suele incluir los gastos de retirada de los restos vegetales y la replantación. Algunos seguros incluso cubren el robo de plantas.
Ojo: los seguros básicos o para pisos sin jardín no cubren todo esto. Por ejemplo, Allianz cubre replantación en su póliza "Hogar Plus", pero no en la básica.
3. Los alimentos refrigerados, si se pudren por culpa de un apagón
Imagina que hay un corte de luz y toda tu comida se echa a perder. ¡Qué fastidio! Pero aquí viene la sorpresa: tu seguro podría compensarte por ello.
Muchas pólizas incluyen una cobertura para alimentos refrigerados. Si se estropean por un fallo eléctrico o una avería del frigorífico, podrías recibir una indemnización.
El importe suele tener un límite, así que revisa las condiciones. No aplica si, por ejemplo, te han cortado la luz por impago. Además, el importe es más elevado en seguros de gama media-alta, y algunas muy sencillas no lo incluyen.
4. Cobertura de daños estéticos tras una reparación
¿Has tenido que romper media pared para arreglar una tubería? No te preocupes. Tu seguro no solo cubre la reparación, sino que también se encarga de que todo quede como nuevo.
Esto incluye pintura, azulejos o parquet que hayan sido dañados durante la intervención. Lo incluyen la mayoría de seguros de hogar, aunque con límites.
Línea Directa, por ejemplo, cubre hasta 1.800€ en daños estéticos en su póliza estándar.
Ten en cuenta que si los daños no son consecuencia directa de la reparación no los podrás reclamar.
5. El manitas
Pues sí, hay veces que incluso para colgar un cuadro o montar un mueble no nos apañamos y nos iría bien tener un manitas disponible.
Pues bien, algunas pólizas incluyen este servicio, aunque suele tener un número limitado de usos al año.
Si no, puedes contratarlo de manera adicional, que sale mucho más a cuenta que pagar a un profesional que te cobrará tanto desplazamiento como mano de obra (a veces, hasta los materiales). El manitas de los seguros suele venir todo incluido.
Puede incluir trabajos de fontanería, electricidad, cerrajería o carpintería, pero no aquellos que requieran de una licencia de obras. Aprovéchalo y ahórrate dolores de cabeza (y dinero) en reparaciones sencillas.
6. La pérdida de llaves y el repuesto de cerraduras
¿Perdiste las llaves? ¿La cerradura se atranca y no puedes salir de casa? Tranquilo. Tu seguro podría cubrir el cambio de cerradura. Esta cobertura suele incluir tanto la pérdida como el robo de llaves.
Además de cambiar la cerradura, algunas pólizas cubren el servicio de cerrajería de urgencia. Imagina que te quedas fuera de casa a medianoche. ¡Tu seguro podría salvarte el día (o la noche)!
Tienes que saber que, si la pérdida es por negligencia grave o porque las llaves se dejaron puestas, no suele estar cubierto. La única compañía que sí lo hace es Generali, en todas sus modalidades de pólizas de hogar.
7. Daños por agua
Las fugas de agua pueden ser un verdadero dolor de cabeza. Pero no te alarmes, tu seguro suele cubrir estos percances. Desde una tubería rota hasta un grifo que gotea, pasando por un atasco.
La cobertura por daños de agua suele ser bastante amplia. Puede incluir la localización y reparación de la avería, los daños causados al continente y al contenido, e incluso los gastos de desatasco en algunos casos.
Todo esto deja de ser válido cuando el daño es por falta de mantenimiento o en caso de humedades graduales.
La demostración de esto es que Zurich cubre daños por agua en todas sus pólizas, pero excluye expresamente las humedades por condensación.
8. Daños eléctricos
Un cortocircuito puede freír, así de literal como te lo decimos, tus electrodomésticos. Por suerte, muchos seguros cubren estos daños.
Como hemos visto, algunos seguros incluso cubren la pérdida de alimentos en el frigorífico o congelador debido a estos daños eléctricos.
Revisa tu póliza para conocer el alcance exacto de la cobertura, ya que no suele aplicarse cuando el daño es por desgaste o uso inadecuado.
9. Rotura de cristales
La mayoría de los seguros incluyen la reparación o sustitución de cristales, ya sea el del espejo del baño o el de una ventana.
La cobertura suele incluir ventanas, espejos, mamparas de ducha, placas vitrocerámicas e incluso mármoles y granitos, siempre que la rotura no sea por arañazos, raspaduras o desgaste.
Algunos seguros hasta cubren la loza sanitaria del baño. En todo caso, tendrás que confirmarlo, ya que en ocasiones hay diferentes límites según el tipo de seguro.
10. Los vehículos estacionados en el garaje
¿Sabías que tu coche podría estar protegido incluso dentro de casa? Algunos seguros (sobre todo los de amplia cobertura o gama alta) cubren daños a vehículos en el garaje si, por ejemplo, se produce un incendio o una inundación.
La cobertura suele limitarse a daños causados por siniestros cubiertos en la póliza del hogar. No sustituye al seguro del coche, pero ofrece una protección extra cuando el vehículo está aparcado en casa.
Qué NO cubre el seguro de hogar
Aunque los seguros de hogar ofrecen una amplia protección, hay ciertas situaciones que generalmente quedan fuera de cobertura:
- Daños por falta de mantenimiento: tu seguro no es una excusa para descuidar tu casa. Si tu techo se derrumba porque lleva años con goteras sin reparar, vas a tener que pagarlo tú.
- Desgaste normal: el tiempo pasa factura a todo. Tu seguro no va a pagar un sofá nuevo solo porque el tuyo ya está viejo y desgastado.
- Actos intencionados: si tú o alguien de tu familia causa daños a propósito, olvídate de la cobertura.
- Reformas o mejoras voluntarias: ¿Quieres cambiar los azulejos de la cocina porque ya no te gustan? Genial, pero el seguro no lo cubre.
- Daños por guerras o fenómenos extraordinarios: estos los cubre el Consorcio de Compensación de Seguros, no la aseguradora.
- Desperfectos causados por mascotas: si tu perro destroza el sofá o araña las puertas, es tu responsabilidad, no puedes reclamárselo al seguro.
- Dinero en efectivo y objetos de valor: la mayoría de las pólizas tienen límites muy bajos para el dinero en casa. Y ojo con las joyas, suelen necesitar una cobertura especial.
- Actividades profesionales: si trabajas desde casa, tu seguro de hogar no cubre los equipos ni las responsabilidades relacionadas con tu negocio.
- Vehículos a motor: tu coche, moto o incluso cortacésped motorizado necesitan su propio seguro. El de hogar no los cubre.
- Defectos de construcción: si tu casa tiene problemas estructurales de origen, es cosa del constructor, no de tu seguro.
- Plagas: una invasión de termitas o cucarachas no está cubierta. La prevención y el control de plagas son tu responsabilidad.
- Cortes de suministro: si te quedas sin luz o agua por un fallo de la compañía, tu seguro de hogar no te compensará por ello.
- Terrenos y jardines extensos: la cobertura suele limitarse a una pequeña área alrededor de la casa. Si tienes una finca enorme, necesitarás protección adicional.
- Daños estéticos menores: pequeños arañazos, desconchones o manchas no suelen estar cubiertos si no afectan a la funcionalidad.
- Eventos específicos excluidos: algunas pólizas excluyen daños por eventos como terremotos o inundaciones en zonas de alto riesgo.
Cada póliza es un mundo, así que la clave está en leer bien tu contrato y preguntar. Y si necesitas una cobertura específica, no dudes en negociarla. ¡Mejor prevenir que lamentar!