¿Vestidor cerrado o abierto? Ventajas, inconvenientes e ideas de decoración
Todos soñamos con tener uno en casa por el orden que aportan. Pero a la hora de decantarnos por un vestidor cerrado o abierto entran en juego una serie de factores, más allá de las tendencias. Desde el presupuesto con el que contamos, a nuestras exigencias de funcionalidad, el espacio disponible y el papel decorativo que nos gustaría concederle. Las dos opciones son igual de buenas, solo hay que conocer los pros y contras de cada una. ¿Quieres conocerlas?
- Vestidor cerrado: ¡adiós al desorden!
- Vestidor abierto: perfecto para rincones desaprovechados
- 10 ideas para decorar un vestidor cerrado
Vestidor cerrado: ¡adiós al desorden!
Cuando decidimos instalar un vestidor cerrado, ya sea integrado en nuestro dormitorio o en otro lugar de la casa, por fin nos olvidamos del caos que tan fácilmente se apodera de las habitaciones por culpa del desorden. Gracias a sus puertas, no tendremos que estar pendientes de si su interior está organizado o no al máximo, y eso es mucho decir, sobre todo si hablamos de una estancia pequeña. Realmente es solo una de sus ventajas, pero tiene bastantes más. Fíjate bien en ellas, por si estás planteándote cómo hacer un vestidor en tu refugio particular o aprovechando algún espacio inutilizado.
Ventajas de un vestidor cerrado
- Adiós al polvo y a los olores. Un vestidor cerrado garantiza un espacio interior más limpio y recogido. Sin duda ni el polvo ni los olores de la casa se colarán en los huecos y estantes. Por tanto, tu ropa estará más protegida gracias a sus cerramientos.
- Fuera humedad. Con este tipo de vestidor las hojas de sus puertas impiden que entre humedad dentro. Algo a tener muy en cuenta en viviendas muy pequeñas donde los espacios están muy compartidos y la condensación del baño suele ser un gran enemigo para la ropa. Y al revés, funciona en baños tipo suite donde se decide rentabilizar una de sus paredes para montar un vestidor cerrado.
- Más versátil. El hecho de que lleve una carpintería da juego para que tenga otros usos. Es decir, además de actuar como puerta se puede aprovechar para colocar en una de sus hojas un espejo de cuerpo entero. Practiquísimo para mirarnos antes de salir de casa convencidos de nuestro look.
- Integradísimo. Si te apetece que el vestidor cerrado sea la viva imagen de tu dormitorio en cuanto a estética, basta con elegir unas puertas coordinadas con su decoración. Una idea que funciona muy bien para integrarlo al máximo es jugar con el mismo acabado de las paredes, por ejemplo, un efecto laca en color blanco.
- Cambio de look en nada. ¿Qué pasa si te has cansado de su estilo cada vez que lo abres o lo miras? Un cambio de color en las puertas y resto de carpintería, o un vistoso papel pintado para empapelarlas, es todo lo que hace falta para dar al mueble un aire nuevo. Y de paso, al dormitorio. ¡Dos cambios a la vez!
Desventajas de un vestidor cerrado
- A la vista empequeñece. Decoradores e interioristas aconsejan, siempre que sea posible, incluir estos vestidores en espacios grandes. La razón es que tienden a reducir ópticamente la habitación por su volumen. Pero existen soluciones para compensar este efecto, como por ejemplo cerrarlos con frentes de espejo: multiplican la sensación de luz y amplitud y permiten ahorrarse el accesorio de dentro.
- Menos nivel de orden. Está claro que el hecho de no ver su organización interior ayuda a despreocuparnos, no importa tanto si impera el caos o no en él. Bajamos la guardia y eso puede hacer que el armario no resulte todo lo práctico que debiera, o que desaprovechemos parte de sus espacios.
- ¿La ropa? No toda a la vista. Otra de las limitaciones de un vestidor cerrado es que al abrirlo no nos permite ver de un solo vistazo todo su interior. Mientras que en los abiertos sí. Pero según el tipo de hoja, perdemos o ganamos campo visual. Las de apertura batiente son las mejores, pues se abren hacia fuera, mientras que las correderas siempre dejan un cuerpo del armario sin ver.
- Más caro. El precio de un vestidor a medida, tipo closet, es mayor. Sobre todo si elegimos un diseño con materiales nobles, como la madera. Pero el presupuesto puede reducirse bastante optando por armarios modulares que permiten añadir todos los cuerpos que necesitemos. La inversión fuerte se debe hacer en las puertas y en los herrajes. En cambio, podemos plantearnos abaratar sus interiores con una estructura y un material más económicos, como el aglomerado laminado. Si conoces las medidas de vestidores, puedes probar a hacerlo tu y ahorrarte el precio.
Vestidor abierto: perfecto para rincones desaprovechados
Cuando hay que jugar con espacios pequeños en casa, un vestidor abierto puede ser la solución a nuestros problemas ante la idea de hacer reformas. No es cuestión de renunciar al concepto, sino olvidarnos del vestidor cerrado empotrado, tipo closet. Muchos rincones y zonas de paso inutilizados del hogar son susceptibles de ser transformados en vestidores sin puertas, modernos y muy prácticos. Todo lo que necesitas para diseñar el tuyo son 40 cm libres delante de una pared.
Ventajas de un vestidor abierto
- Más espacio ganado. El hecho de no tener puertas implica que ganarás ese espacio libre que ellas necesitan para él, moviéndote cómodamente por todos sus cuerpos. Además del ahorro que supone en el presupuesto total, suele ser lo que más encarece.
- Ropa localizada al instante. Cada vez que vayas a buscar la ropa podrás localizarla rápidamente porque en un vestidor abierto se ve cada uno de sus centímetros. Su accesibilidad es total. Quizá te apetece que ese espacio sea una zona con mayor privacidad, basta con poner unas cortinas de un tejido natural, como el lino.
- Vestido en tiempo récord. Como todo tu vestuario habitual queda a la vista, invertirás menos tiempo en arreglarte. Siempre y cuando reine el orden en él. Un truco para ser aún más eficaz al vestirte es tenerlo organizado por conjuntos ya coordinados.
- Aligera el ambiente. Un vestidor de este tipo, al quedar abierto siempre resulta menos pesado visualmente que los vestidores cerrados. Cualidad que lo convierte en un gran candidato cuando no vamos sobrados de metros.
- Cuesta menos. La inversión que supone es considerablemente inferior a cualquier modalidad de vestidor cerrado. Alrededor de un 30-40 por ciento menos. Otra razón para decantarnos por él si tienes un presupuesto ajustado.
Desventajas de un vestidor abierto
- Siempre en orden. Uno de los inconvenientes principales de estos sistemas de almacenaje es que no admiten soluciones intermedias en lo que a organización se refiere. Lo ideal es que el conjunto resulte equilibrado y para ello cada prenda debe tener su lugar: barras para colgar prendas largas, estantes donde apilar jerséis y cajones y cestas de diferentes medidas. Y un lugar fijo donde guardar los zapatos.
- Cierto ruido estético. Es bastante normal que un vestidor donde todo queda a la vista genere ruido visual cuando lo miramos. Por muy pulcro y ordenado que se encuentre. Organizar las prendas por colores o temáticas son formas sencillas de conseguir mayor armonía visual.
- Polvo y olores, inevitable. Las prendas y los complementos de un vestidor de estas características se impregnan de los olores que haya en el ambiente y también del polvo. Por eso los profesionales recomiendan que sean instalados en zonas muy bien ventiladas. Para que queden más protegidos también se suelen cerrar con sencillas cortinas o sistemas de cierre transparentes que favorecen la continuidad visual.
- Mucha ropa almacenada. Con un vestidor abierto se corre el riesgo de guardar demasiada ropa que realmente no utilizamos. Solo por el hecho de tener un lugar diseñado para almacenarla, un buen sitio puede ser junto al cabecero de la cama. Donar o regalar prendas en buen estado te ayudará a liberar espacio.
- Demasiado básico. Otra desventaja propia de estos sistemas de almacenaje es que a veces pueden quedarse excesivamente básicos con el paso del tiempo. Sobre todo si es un diseño en kit muy sencillo que solo consta de varios cajones y una estructura con perchas.
10 ideas para decorar un vestidor cerrado
¿Qué hacer para que un vestidor cerrado resulte cien por cien práctico y a la vez sea un espacio estiloso? Son muchas las ideas que mejorarán con creces su look. Copia estas:
1. Cajas de tela o cartón súper vistosas
La parte alta de un vestidor cerrado puede ser una zona perfecta donde almacenar ropa y objetos que no quieres que se queden a la vista y que además usas con poca frecuencia. Juega con cajas grandes de tela o forradas de papel que pesan poco. Si combinas varios tamaños el conjunto quedará más informal y si te apetece un efecto visual más ordenado, elígelas todas cuadradas o rectangulares.
2. Tiras LED en los estantes
Iluminar adecuadamente un vestidor cerrado no solo es necesario para que sea más práctico de usar, se verá mejor todo su interior. Unas tiras de luces LED estratégicamente dispuestas en los bordes de sus estantes principales le darán una iluminación neutra bonita: permitirá apreciar texturas y colores y evitar zonas de penumbra.
3. Toques de papel pintado
Tan sencillo como revestir las superficies más a la vista del vestidor con un papel pintado elegante. Ganará en personalidad y en función de los colores y estampados es fácil imprimirle un aire más femenino, exótico, neutro, etc. Tú decides y si te cansas bastará con renovar el revestimiento.
4. Zona de tocador anexa
Cuando el vestidor cerrado queda junto a una ventana o un rincón, esta zona es perfecta para adaptar un tocador o colocar una butaca donde sentarte. Si te atreves con las tapicería de terciopelo, dan un toque muy chic y combinadas con maderas claras pierden seriedad. Un lujo a tu alcance.
5. Un joyero hecho con tus manos
En los vestidores cerrados femeninos es básico contar con zonas específicamente pensadas para tener a mano colgantes y pulseras. Nada como forrar un tablero de fibra natural o terciopelo y colgar en él ganchitos alineados por filas. Queda muy decorativo y por eso lo ideal es colocarlo en un lugar bastante a la vista. ¿Qué tal el interior de una de las hojas?
6. Expositor casi de revista
Los pañuelos y fulares de nuestro vestuario también pueden servir para llenar de color y texturas el espacio de un vestidor cerrado. Solo hay que adaptar unas barras cortas, o pequeños toalleros, y anudarlos a ellas por gamas de colores, tipos de estampado… Ganaremos en organización y estéticamente será un éxito.
7. Un zapatero de lo más divertido
Con unas cajas multiuso es sencillo diseñar un zapatero que no pasará inadvertido. Basta con pegar en la parte frontal una fotografía del par que contiene, o hacer un dibujo divertido. Y si la idea te ha encantado, prueba a repetir con la colección de bolsos favoritos. Eso sí, es fundamental medir las baldas o el hueco donde se van a lucir para acertar con los tamaños.
8. Tiradores que son algo más
Unos tiradores bien pensados pueden hacer que un armario de estas características gane puntos estéticamente. De diseño retro, con acabados envejecidos, en formas de insectos… Si te gustan como objeto decorativo prueba a usarlos como accesorios donde colgar prendedores de pelo, horquillas, pequeñas pinzas, etc. Para ello hay que hacerles primero un soporte, por ejemplo pegar o atornillar unas tiras de tela o bien de ganchillo. Y después ponerlos alineados o por parejas donde decidas.
9. Cajones con un plus de elegancia
El interior de los cajones de un vestidor de este tipo puede ganar en orden y belleza con solo adaptar en ellos organizadores transparentes, tipo metacrilato. Sus compartimentos dejan ver lo que guardan y a la vista no recargan nada. Ideales para cinturones, pañuelos pequeños e incluso relojes.
10. Una chispa de lujo
¿Te atreverías con un vestidor cerrado un tanto lujoso? Juega con carpinterías en azul oscuro y añade toques glamurosos; desde una lámpara de techo de aires clásicos, a tiradores metalizados en mate y un espejo de idéntico acabado. La mezcla funciona.