reparar tarima flotante levantada por humedad
Saber cómo reparar una tarima flotante levantada por la humedad no está de más si eres dueño de este tipo de suelo. Y es que es bonito, pero muy delicado.
Ya sea porque has detectado un área abombada, o quieras prevenir, en este artículo te guiaremos a través del proceso completo: desde identificar las causas del problema hasta arreglar la tarima por completo y aplicar medidas preventivas.
Prepárate para convertirte en un experto en el cuidado y reparación de tu tarima flotante.
- ¿Por qué se levanta la tarima flotante por humedad?
- Materiales y herramientas necesarias
- Reparar la tarima flotante levantada por humedad paso a paso
- Mantenimiento necesario para evitar humedades en la tarima flotante
¿Por qué se levanta la tarima flotante por humedad?
La tarima flotante es susceptible a levantarse con la humedad porque está compuesta principalmente de materiales derivados de la madera y, estos son higroscópicos.
Esto significa que absorben y liberan humedad en función del ambiente que los rodea. Cuando la tarima absorbe exceso de humedad, sus componentes se expanden, causando que las tablas se hinchen y se levanten.
Las razones de que esto ocurra pueden ser varias, pero las más frecuentes son las filtraciones de agua, el uso de demasiada agua durante la limpieza de la tarima o líquidos derramados que no se han limpiado y se filtran en las juntas…
Todas estas causas se ven agravadas en espacios con poca ventilación o climas muy húmedos. Si la tarima está levantada de manera generalizada, y no solo por zonas, lo mejor es valorar cuánto cuesta arreglar humedades, pues muchas veces está afectado el subsuelo.
Aunque menos común, también puede ocurrir que no se haya dejado el suficiente espacio de dilatación durante la instalación de la tarima para facilitar los procesos naturales de expansión y contracción.
Cómo identificar la causa de la humedad en tu tarima flotante
Como has visto, son múltiples las causas de una tarima flotante levantada por la humedad. ¿El problema? Identificarlas.
Los signos que te darán más pistas son la ubicación del daño, la extensión del área afectada, la presencia de olores a humedad o moho, los cambios en la textura o color de la tarima y la forma en que se levanta (si es uniforme o localizada). Es lo primero que analizan las empresas de humedades.
Para que te sea más fácil dar con ellos, hemos creado esta tabla:
| Causa de la Humedad | Síntomas Comunes | Posibles Soluciones |
| Humedad subterránea | Tablas hinchadas o abombadas, especialmente cerca de las paredes; separación de las juntas; aparición de moho o hongos. | Reparar fugas en tuberías; instalar una barrera de vapor adecuada; sistema de drenaje francés; impermeabilización del sótano. |
| Condensación | Gotas de agua en las ventanas, manchas de humedad en las paredes; tablas que se curvan o alabean. | Mejorar la ventilación; instalar un deshumidificador; aislar las paredes exteriores. |
| Infiltraciones por las ventanas | Manchas de humedad alrededor de las ventanas; pudrición de la madera en los marcos. | Sellar las juntas de las ventanas; revisar y reparar las juntas de silicona |
| Problemas en la instalación | Tablas que se levantan fácilmente; separación de las juntas; aparición de huecos. | Verificar la instalación de la barrera de vapor; asegurarse de que las juntas de dilatación sean las adecuadas. |
| Productos químicos | Manchas en la superficie de la tarima; decoloración; deterioro del material. | Limpiar inmediatamente con un paño húmedo y un detergente suave; evitar el uso de productos abrasivos. |
Materiales y herramientas necesarias
Localizadas las áreas a reparar, lo primordial es hacerte con todos los materiales y herramientas necesarias:
- Deshumidificador: para reducir la humedad ambiental y ayudar a secar la tarima afectada.
- Ventiladores: para mejorar la circulación del aire y acelerar el proceso de secado.
- Palanca o extractor de tablas: para retirar cuidadosamente las tablas dañadas sin dañar las adyacentes.
- Sierra circular o de calar: para cortar las nuevas tablas de reemplazo a la medida exacta.
- Cinta métrica: para medir con precisión las áreas dañadas y las tablas de reemplazo.
- Lápiz para marcar: para señalar las áreas que necesitan ser cortadas o reemplazadas.
- Martillo de goma: para golpear suavemente las tablas nuevas y asegurar que encajen correctamente sin dañarlas.
- Espaciadores: para mantener el espacio de dilatación adecuado entre las tablas y las paredes.
- Adhesivo para madera resistente a la humedad: para fijar las nuevas tablas en su lugar, especialmente en áreas propensas a la humedad.
- Tablas de reemplazo: para sustituir las tablas dañadas por la humedad.
- Equipo de protección personal: para proteger tus ojos y manos durante el proceso de reparación.
- Sellador para madera: para aplicar una capa protectora a las nuevas tablas y las áreas reparadas, previniendo futuras infiltraciones de humedad.
- Lija de grano fino: para suavizar cualquier imperfección en las tablas nuevas o en las áreas reparadas, asegurando un acabado uniforme.
- Paños limpios y secos: para limpiar el área de trabajo, secar superficies y aplicar productos como el sellador.
Como ves por la cantidad de material necesario, el proceso de reparación de la tarima es minucioso. Pero con el paso a paso detallado, podrás agilizarlo. ¡Sigue leyendo!
Reparar la tarima flotante levantada por humedad paso a paso
Para arreglar una tarima flotante levantada hay que seguir estos 9 pasos, que van desde la evaluación de los daños hasta el barnizado final:
- Evaluar el daño: busca signos de hinchazón, decoloración o separación entre las tablas. Identifica la fuente de humedad, ya sea una fuga, condensación o humedad del subsuelo. Mide y documenta el área dañada para determinar cuánto material de reemplazo necesitarás.
- Reducir la humedad: coloca deshumidificadores en el área afectada. Utiliza ventiladores para mejorar la circulación del aire (si el clima es muy húmedo es mejor no abrir las ventanas). Este proceso puede llevar varios días, así que ve controlando los niveles de humedad con un higrómetro hasta que alcancen un nivel óptimo de entre 35% y 55%.
- Retirar las tablas dañadas: comienza desde el borde más cercano a la pared y, con una palanca o extractor de tablas, levanta las que estén dañadas. Ten cuidado de no dañar las tablas adyacentes y ve marcando cada tabla retirada con un número y una flecha indicando la dirección de instalación original (de cara a reutilizarlas, en función de su estado).
- Secar y limpiar el subsuelo: una vez retiradas las tablas dañadas, inspecciona el subsuelo. Si está humedecido, límpialo y sécalo, sobre todo si ves signos de moho. Puedes prevenir su aparición con aplicando un producto antimicótico específico.
- Cortar y preparar las tablas de reemplazo: mide el espacio donde se instalarán las nuevas tablas y córtalas a esa medida con una sierra circular o de calar. Si es necesario, aclimata las nuevas tablas al ambiente de la habitación durante al menos 48 horas antes de la instalación.
- Instalar las nuevas tablas: comienza la instalación desde la esquina más alejada, trabajando hacia la entrada de la habitación. Coloca espaciadores contra la pared para mantener el espacio de dilatación adecuado (generalmente 8-10 mm). Encaja las nuevas tablas en su lugar, asegurándote de que las juntas estén bien alineadas con las tablas adyacentes.
- Asegurar las tablas: utiliza un martillo de goma para golpear suavemente las tablas y asegurar que estén bien asentadas. Presta especial atención a las juntas y bordes. Verifica que no haya espacios o desniveles entre las tablas. Si es necesario, utiliza un bloque de impacto para proteger los bordes de las tablas mientras las golpeas.
- Aplicar sellador: una vez que todas las tablas estén instaladas y aseguradas, aplica un sellador de calidad para proteger contra futuras exposiciones a la humedad. Utiliza un rodillo o brocha para aplicar el sellador de manera uniforme. Aplica al menos dos capas, dejando que cada capa se seque completamente antes de aplicar la siguiente.
- Dejar tiempo de secado: una vez aplicadas todas las capas, déjalo secar al menos 24-48 horas (lee las instrucciones del fabricante para cerciorarte). Mantén la habitación bien ventilada durante este período y evita colocar muebles o caminar sobre el área reparada hasta que esté completamente seca.
Pasadas esas horas, si quieres, aplica algún producto de acabado para que el suelo brille y luzca como nuevo (déjalo secar, también) ¡y ya lo tienes!
Mantenimiento necesario para evitar humedades en la tarima flotante
Para preservar la integridad de tu tarima flotante y prevenir futuros problemas de humedad, tienes que realizar cierto mantenimiento, empezando por mantener un control estricto de la humedad ambiental. Si no, tendrás que consultar cuánto cuesta reparar una tarima flotante.
Esta debe mantenerse en los rangos que hemos indicado antes, así que ten a mano los deshumidificadores durante todo el año. Y recuerda: que haya una circulación de aire en las habitaciones es esencial para que no se acumule la humedad.
La limpieza es posiblemente el gesto que más puede jugar en contra de tu tarima flotante, así que en lugar de fregona, opta por una mopa humedecida para limpiarla. Eso, en la primera pasada. Luego, vuelve a pasar otra mopa sin mojar para secar el suelo.
Por supuesto, limpia al momento cualquier líquido derramado para evitar que se filtre entre las juntas de la tarima, y haz inspecciones periódicas de la tarima flotante para detectar cualquier signo de deterioro.
Un truco: coloca alfombras en las áreas más utilizadas del piso o de la casa. ¡Serán tu primera línea de defensa contra la humedad!