¿Quién paga las averías o fugas de gas en Comunidades de Vecinos?
Pero, ¿Qué sucede con las averías que se puedan dar en la instalación comunitaria de todo el bloque? En estas líneas respondemos a esta pregunta y te contamos qué obligaciones de mantenimiento tienen las empresas distribuidoras de esa energía. Es decir, resolvemos tu duda de quién paga una fuga de gas.
Obligaciones de mantenimiento de las distribuidoras
De forma legal, por ley, el suministro de gas a domicilio se encuentra recogido dentro del Real Decreto 1434/2002, de 27 de diciembre, que establece la regularización de las actividades de transporte, distribución, comercialización, suministro y procedimientos de autorización de instalaciones de gas natural. De esta forma, las obligaciones relativas al mantenimiento de las instalaciones se recogen esencialmente en su art. 33, según el cual “El mantenimiento y conservación de las instalaciones será responsabilidad de los usuarios”.
Es decir, trasladando esta normativa a palabras más sencillas relativo al tema de quién paga una fuga de gas, en aquellas instalaciones de gas en las que la comunidad de propietarios en cuestión no se haya acordado otra cosa distinta con la empresa de gas, será esta comunidad la que tenga que encargarse de todo lo relativo al mantenimiento y reparación de esas instalaciones como también se recuerda en la ley de propiedad horizontal de instalación de gas. Una situación que suele ser muy frecuente, pero, que hace unas décadas, era al revés.
Por aquel entonces y en una política de conseguir más clientes, hablamos de la década de los años 90, las empresas de gas no solo ofrecían a estas comunidades de vecinos la instalación sin coste alguno de todas las infraestructuras de distribución de ese gas, asumían también todo lo relativo al mantenimiento de las mismas y las reparaciones en caso de averías.
Recordemos que el precio de la instalación de gas natural dentro una comunidad de vecinos no es una cantidad que es fija ni siempre la misma, ya que depende de diversos factores que están implicados en ese coste como pueden ser las características de ese bloque de viviendas, si se trata de una instalación que sea más o menos eficiente o de si lo que se necesita es una instalación individual o al contrario una instalación de gas que sea común de todo el edificio y compartida por todos los vecinos/propietarios. Lo que es gratis es la respuesta a la pregunta de cuánto cuesta dar de alta el gas.
La aparición de ciertos abusos por parte de firmas suministradoras hizo que se abriera un expediente por parte de la Comisión Nacional de la Energía. Esa mala práctica consistía en el cobro de una tasa de mantenimiento de las instalaciones, denominado Canon IRC, por mantener unas instalaciones que ya venían obligadas a mantener, o mantenían los propios usuarios en la disyuntiva de quién paga una fuga de gas.
Pero, volviendo a las obligaciones de mantenimiento de las distribuidoras y los consumidores finales (en este caso agrupados en una comunidad de vecinos) y quién paga una fuga de gas es importante precisar los elementos físicos que forman parte de la transición entre la red exterior existente en la vía pública, la acometida (que es responsabilidad de la empresa distribuidora) y la red interior del edificio, de la que responde esa comunidad y que se denomina I.R. (Instalación Receptora).
En el primer caso se trata de las canalizaciones e instalaciones complementarias que se precisan para que se realice el suministro y, que están comprendidas entre la red de distribución, o de transporte, y la llave de acometida que corta el paso del gas natural a las instalaciones receptoras de los consumidores. Pese a que su instalación inicial es pagada por el usuario, es la compañía distribuidora la que se hace cargo de su reparación y mantenimiento para que no haya problemas.
Estas acometidas están unidas a las instalaciones receptoras (I.R.) de los usuarios compuestas por la acometida interior, la instalación receptora comunitaria (I.R.C.) y la instalación receptora individual (I.R.I.). Así pues, las IRC son propiedad de ese edificio o bloque en cuestión por lo que son responsabilidad de los vecinos.
Consecuentemente, las IRC no forman parte de la red de distribución y se encuentran siempre ubicadas dentro del ámbito de propiedad de cada edificio o conjunto de edificios formando urbanizaciones. Las tienen que mantener las comunidades en la contienda por quién paga una fuga de gas.
Conclusiones
Puede que todo esto te resulte complicado o en algún punto te hayas perdido a la hora de saber quién paga una fuga de gas. No te preocupes, te lo resumimos con total claridad. La conclusión principal es que, desde la acometida, que ya hemos explicado en qué consiste y en qué lugar se localiza, pagan todos los implicados. Es decir, empresa y usuario final.
Así pues, mientras la empresa suministradora pagaría y repararía las averías que se produzcan hasta la acometida de esa instalación, una vez se pasa de ese punto y se entra en la distribución interior de ese suministro de gas en el edificio, las comunidades de propietarios se encuentran obligadas a sufragar esas averías.
Solo en este caso se establece una excepción cuando se habla de si todos los vecinos por igual pagan ese coste con independencia de si usan o no ese gas, de si tienen o no contratado gas. En este caso, para resolver esta duda, salvo en casos especiales, todos los propietarios sin distinción costean el mantenimiento.
Una avería es algo inevitable, pero en algunas ocasiones se pueden seguir unos sencillos consejos para estas instalaciones de gas en espacios comunitarios. En este sentido, el correcto empleo, manejo y mantenimiento debe darse en todos los elementos de la comunidad, pero especialmente si hablamos de la instalación de gas. Y es que una fuga es algo importante que no se puede dejar para más tarde. Así pues, cobra especial importancia el hacer un seguimiento y una vigilancia permanente de ese sistema de suministro, además de que cada vecino certifique el buen estado de la llama (esta debe ser uniforme y estable y de un permanente color azul) lo que se traduce en que se está realizando una combustión adecuada y correcta. Igualmente, cualquier usuario o propietario de una de esas viviendas debe alertar cuanto antes de cualquier olor a gas para tomar las medidas de precaución y seguridad adecuadas.