¿Qué tipos de grifos existen?
Deben ser bonitos, cómodos y, además eficientes. Y hay infinidad de modelos y tipos de grifos para elegir. Esto es una ventaja, pero también plantea muchas dudas a la hora de escoger el mejor para la cocina o el baño. Te ayudamos a resolverlas.
- Tipos de grifos
- ¿Cuáles son los mejores grifos para la cocina?
- ¿Cuáles son los mejores grifos para el baño?
- ¿Y en la ducha?
En una reforma, muchas veces dejamos la elección del grifo para el último momento. Sin embargo, es importante tenerlo en cuenta porque, además de su función y facilidad de uso, los grifos tienen un papel decorativo fundamental. Vamos a explicar en detalle cuáles son los principales tipos de grifos, sus ventajas e inconvenientes y en qué circunstancias son la mejor elección.
Tipos de grifos
La variedad de modelos de grifos es inmensa. ¿En qué debes fijarte a la hora de elegir?
- Lugar de colocación: en la mayoría de los casos, los grifos serán de repisa, es decir, van apoyados en la encimera, el sanitario o el fregadero. Pero también pueden ser de pared, que son más discretos, de fácil limpieza y aprovechan mejor el espacio.
- Modo de accionamiento: aquí podemos hablar de varios tipos de grifos. Por un lado, los grifos monomando, que se accionan con una sola manivela y que resultan muy cómodos. Por otro, los grifos bimando, con un mecanismo para agua caliente y otro para agua fría, que son muy decorativos pero menos cómodos. Muy diferentes son los de pedal, que no tienen mando, se accionan desde el suelo. Y un último tipo serían los electrónicos, que funcionan cuando detectan movimiento.
- Altura: los de caño bajo tienen la altura mínima para que sea cómodo usarlos, por lo que son más discretos y visualmente ligeros. Los de caño alto son más elegantes, pero ocupan más espacio.
- Otros tipos de grifos: existen grifos termostáticos, que ajustan la temperatura del agua y que son muy seguros. También hay grifos abatibles, extensibles, flexibles o con temporizador, entre otros.
- Material: los más habituales en grifos son el latón, el níquel y el cromo y, dentro de ellos, hay diferentes acabados en lo que a colores, tonalidades y brillo se refiere.
¿Cuáles son los mejores grifos para la cocina?
En la cocina es fundamental que el grifo sea, ante todo, práctico y cómodo. Por ello, los grifos extraíbles siempre son recomendables, sobre todo cuando el fregadero es pequeño o poco profundo. Basta con extraer la manguera del caño y se podrá trabajar con ellos sin ningún problema.
Los de caño alto también son muy funcionales en estos casos, pero no ofrecen la misma versatilidad. En cualquiera de los casos, es importante asegurarse de que el grifo permite limpiar sin problemas los utensilios y recipientes de uso diario.
Por otra parte, en muchas cocinas el fregadero está situado debajo de la ventana, lo que supone un pequeño problema para abrir esta. La solución es instalar grifos abatibles, que se doblan sobre un eje para dejar paso libre a la hoja de la ventana.
Los grifos de pedal son útiles, pero menos prácticos en cocinas domésticas. Lo habitual es instalarlos en cocinas industriales. En caso, los más cómodos para las cocinas son los monomando.
¿Cuáles son los mejores grifos para el baño?
En este caso, depende mucho del uso y de la estética. Si lo que se quiere es dar más relevancia a este último aspecto, sin duda, los grifos bimando son una gran elección. Los más tradicionales son los de corte más clásico, pero también los hay de líneas muy actuales y realmente bonitos.
Si se busca la máxima funcionalidad, lo mejor son los grifos monomando y, si es posible, electrónicos. Estos últimos no solo son muy cómodos de usar, por ejemplo, para personas mayores o niños, sino que también consiguen un consumo de agua más que significativo.
En baños pequeños, mejor grifos de caño bajo o de pared, que optimizan el espacio. Son también perfectos en baños de estilo minimalista. Y, si el lavabo es sobre encimera, no hay alternativa: grifo de caño alto sí o sí.
¿Y en la ducha?
En el caso concreto de la ducha, lo ideal son los grifos termostáticos, que permiten olvidarse de maniobrar con los mandos para conseguir le temperatura del agua ideal. Además, evitan el riesgo de posibles daños si de repente el agua sale muy caliente.
En duchas pequeñas o en bañera, por otra parte, también son aconsejables los grifos empotrados, que ocupan menos que los tradicionales de pared.