¿Hay posibilidad de que una caldera funcione aunque se haya mojado?
En determinadas ocasiones, es posible encontrar una caldera colocada en el exterior de una vivienda. Habitualmente, en estos casos, la caldera se encuentra situada en un lugar cubierto, para evitar que las inclemencias climáticas puedan llegar a dañar dicho dispositivo con las consiguientes consecuencias que esto puede suponer. Pero, a pesar de esto, es posible que al llover o simplemente con la humedad ambiental que hay en determinados días, esta se llegue a mojar.
En estos casos, son muchos los que se preguntan qué pasa si se moja una caldera. Pues bien, hoy vamos a responder a esta cuestión, ¿nos acompañas a conocer la respuesta?
Además, también vamos a conocer algunos consejos de lo más sencillos que nos van a ayudar a proteger la caldera y evitar que se moje.
¿Qué pasa si se moja una caldera?
En el caso de la caldera eléctrica, existe cierto riesgo si esta se moja mientras se encuentra enchufada. Y es que, como ocurre con cualquier otro dispositivo electrónico que funciona enchufado a la corriente, si una caldera eléctrica se moja puede dar fallo o, incluso, llegar a provocar un cortocircuito al entrar en contacto el agua con la electricidad.
Por otro lado, encontramos que en el caso de calderas de gas, el riesgo disminuye notoriamente, ya que el peligro no está relacionado con la seguridad de las personas que manejan el dispositivo en sí, sino con las propias piezas que se han mojado. Es decir, que al mojarse, puede haber determinadas piezas que, debido al material con el que están fabricadas, pueden llegar a corroerse y para que la caldera vuelva a funcionar de manera correcta va a requerir de un cambio de las mismas.
En definitiva si la caldera pierde agua es peligroso.
Consejos para proteger el calentador del agua
A pesar de que los riesgos asociados con el contacto de agua con un calentador no son irreversibles, lo cierto es que se recomienda intentar evitar este tipo de exposición. Pero, ¿de qué manera podemos conseguir que la caldera no se moje? Muy sencillo, siguiendo los trucos que se muestran a continuación, toma nota.
1. Colocarlo bajo techo
El primer truco además de sencillo es de lo más obvio y es que si queremos evitar que el calentador se moje, lo mejor que podemos hacer es colocarlo en un lugar atechado. Esto puede ser sencillamente dentro de casa, aunque si no cuentas con el espacio necesario para que la caldera esté en el interior, puedes optar por un lugar exterior pero cubierto, ya sea que cuenta con un tejadillo o simplemente que se encuentre en una terraza o incluso en el interior de un mueble. Sea cual sea el espacio concreto, la clave está en que cuente con una estructura capaz de proteger la caldera de la exposición directa a la lluvia u otras precipitaciones.
2. Instalar una funda que lo proteja
Si a pesar de las opciones mencionadas en el apartado anterior, no encuentras ninguna que pueda adaptarse a tus circunstancias, no te preocupes, existen alternativas para proteger tu caldera aún cuando se encuentra expuesta de manera directa a las inclemencias del tiempo. ¿Cómo? A través del uso de una funda protectora.
Este tipo de elementos están elaborados a base de plástico duro y se colocan sobre la caldera para protegerla.
Es cierto que se trata de una opción sumamente útil para proteger el calentador de la lluvia, pero este tipo de elementos no protegen estos dispositivos de la exposición directa a los rayos solares.
Cabe destacar también que se recomienda colocar esta funda protectora sobre la caldera únicamente cuando se crea que va a llover.
3. Construir una caseta o un tejadillo para su protección
Como veíamos en el primer caso, una de las opciones para proteger tu caldera de la exposición directa a la lluvia es colocarla debajo de un tejado. En el caso de que el exterior de tu vivienda no cuente con uno o el mismo no sea lo suficientemente amplio para cubrir la caldera por completo, una forma de seguir protegiendo el calentador es colocar un tejadillo extra de las dimensiones necesarias.
También es posible, como ya se adelantaba, hacerse con un mueble de exterior para la colocación de este dispositivo o, incluso, construir una caseta cuya función principal sea la de albergar la caldera, con las características que esta precise.
4. Colocarlo en el interior de casa
Ahora bien, la forma más sencilla de proteger una caldera del contacto directo de la lluvia es, sin duda, colocar la misma en el interior de la vivienda. En el caso de que no haya hueco en la cocina o en el baño, los lugares más habituales en los que encontramos este tipo de dispositivos, también se puede optar por colocarla en una terraza o incluso en la despensa. Cualquier lugar cubierto es bueno para su correcta protección.
5. Mantenerlo alejado del suelo
Ahora bien, añadido a los consejos mencionados en los apartados anteriores, cabe destacar que además de proteger la caldera de la exposición directa a la lluvia desde arriba, también es necesario evitar que el agua llegue desde abajo, por lo que lo más recomendable es colocar el calentador lejos del nivel del suelo. Y es que incluso cuando no llueve, el suelo puede almacenar humedad que puede llegar a ser perjudicial para este tipo de dispositivos, como ya se comentaba anteriormente.
6. Llevar a cabo un mantenimiento periódico de la caldera
Además de la colocación de la caldera, es imprescindible llevar un control de la misma cada cierto tiempo. De este modo, si alguna de las piezas se ha mojado, a pesar de nuestros esfuerzos, va a ser sencillo identificarlo y llevar a cabo las reparaciones o sustituciones pertinentes.
También es importante limpiar la caldera cada cierto tiempo, teniendo en cuenta que siempre que se moje, será necesario secarla exhaustivamente de manera inmediata, evitando así una posible corrosión de alguna de sus piezas.