¿Qué diferencias hay entre un apeo y un apuntalamiento?
Si no sabes exactamente cuál es la diferencia entre apeo y apuntalamiento, te lo contamos en este artículo. Descubre qué caracteriza a cada una de las intervenciones, cómo se realizan y qué tipos existen dentro de cada categoría, en una guía práctica y completa con toda la información sobre el tema.
- ¿Qué son los apeos?
- ¿Qué son los apuntalamientos?
- Diferencias entre apeos y apuntalamientos
- Tipos de apeos
- Tipos de apuntalamientos
¿Qué son los apeos?
En general, el concepto de apuntalamiento suele ser más conocido que el de apeo. Pero ambos son habituales cuando se realizan trabajos de reforma. Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), el apeo consiste en "sostener provisionalmente con armazones, maderos o fábricas el todo o parte de un edificio, construcción o terreno”.
La definición es bastante genérica, y dentro de ella podrían incluirse tanto el apeo como el apuntalamiento. En el caso del apeo, es una acción que se realiza para evitar derrumbes o caídas de estructuras durante los trabajos de demolición
¿Qué son los apuntalamientos?
De nuevo, recurrimos al diccionario de la RAE para ver en qué consiste un apuntalamiento. Según la Academia, apuntalar consiste en poner puntales. A su vez, un puntal es definido como un "madero hincado en firme, para sostener la pared que está desplomada o el edificio o parte de él que amenaza ruina".
Actualmente, esta definición se ha quedado algo obsoleta. Por esta razón, para definir este concepto preferimos recurrir a norma UNE 76-501-87, según la cual un apuntalamiento es una “estructura auxiliar y desmontable que sirve para soportar o reforzar una obra ya construida”. En este caso, se considera que el apuntalamiento tiene un carácter más urgente, siendo más una medida activa que preventiva (como sí lo es el apeo).
Diferencias entre apeos y apuntalamientos
La principal diferencia entre apeo y apuntalamiento es que los apeos son los elementos que transmiten la carga de modo inclinado y los apuntalamientos son los elementos que transmiten las cargas mediante elementos verticales.
Por otra parte, también es importante señalar (como decíamos en el párrafo anterior) que el apeo es un sistema preventivo que evita posibles derrumbes o accidentes, mientras que el apuntalamiento es una técnica correctiva, empleada para soportar una estructura que ya se ha desmoronado en total o en parte.
Otra diferencia básica entre apeo y apuntalamiento es la celeridad con la que se pone en marcha el procedimiento. El apuntalamiento se realiza cuando el riesgo de desplome es evidente, habiéndose iniciado dicha situación; por tanto, se trata de un procedimiento de urgencia. Sin embargo, los apeos no revisten urgencia: lo normal es que estén programados como parte de un proyecto de reforma, construcción o rehabilitación.
Tipos de apeos
Una vez definida la diferencia entre ambos sistemas, es interesante conocer qué tipologías existen dentro de cada uno. En lo que respecta a los apeos, podemos clasificarlos según dos aspectos: el material y la función que realizan.
Tipos de apeos según material
Antiguamente, tanto los apeos como los apuntalamientos se realizaban con madera. Sin embargo, si bien hoy todavía se utiliza la madera en algunas ocasiones (como en el caso de los rollizos), lo normal es emplear apeos de metal. En esta categoría se incluyen los puntales telescópicos, puntales triangulares, perfiles estándar y mecanos.
Por otra parte, en algunos casos también se emplean apeos de obra realizados con ladrillo, empleados en cierres de huecos de fachada. Es el caso de los machones o pilastras.
Apeos según su función y disposición de los elementos
La función de cada tipo de apeo suele ir acompañada de una disposición concreta: vertical, horizontal e inclinada. Según esto, encontramos tres tipos:
- Apeos verticales. Soportan dinteles y elementos horizontales. Por ejemplo, la parte superior de los vanos de ventanas y puertas. En esta categoría encontramos los postes, los pies derechos, los puntales y los machones o pilastras.
- Apeos horizontales. Reparten la carga entre apeos verticales, contrarrestan posibles movimientos de vuelco y proporcionan estabilidad entre zapatas murales. Son los durmientes, las bases de apoyo y los puntales o codales.
- Apeos inclinados. Sirven como soporte y refuerzo para otros apeos verticales. Es el caso, por ejemplo, de las tornapuntas.
Tipos de apuntalamientos
Como verás, la diferencia entre apeo y apuntalamiento es bastante sutil. Esto hace que las tipologías en lo que a material o disposición se refiere sean muy similares. Al igual que sucede con los apeos, en los apuntalamientos encontramos también sistemas de madera y de metal; en cuanto a la disposición, en este caso suele tratarse en su mayoría de elementos inclinados, aunque en muchos casos se combinan piezas inclinadas, horizontales y verticales para una sujeción segura.
Según el elemento que se vaya a soportar, podemos clasificar los apuntalamientos en distintos grupos:
- Apuntalamientos en cimentaciones
- Apuntalamientos en pilares
- Apuntalamientos en vigas
- Apuntalamientos en forjados
- Apuntalamientos en muros
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