5 desperfectos que puede tener tu casa y no sabías
Si estás pensando en vender tu casa o quizá en comprar una nueva, debes saber que hay ciertos detalles que devalúan una vivienda con mucha facilidad. Por eso, antes de ponerla a la venta, debes prestar mucha atención y comprobar qué fallos tiene la casa porque probablemente tengan también una fácil solución. ¿Quieres saber cuáles son? Te contamos a continuación los 5 fallos más comunes que puede tener una vivienda y cómo repararlos.
- 1. Paredes con humedad
- 2. Ventanas rotas, grietas en las paredes y pintura rayada
- 3. Interior desordenado y estado de la decoración
- 4. Áreas verdes abandonadas
- 5. Mal aislamiento térmico y acústico
1. Paredes con humedad
¡Ay, las paredes con humedad! Ese es un problemón que le ha pasado a casi todo el mundo en algún momento. Imagínate que un día entras en el salón y ves esas manchas oscuras en las paredes, o peor aún, esa pintura que se ha levantado y debajo hay moho...No lo pienses, hay que arreglarlo cuanto antes para que no vaya a más.
La humedad es como un invitado no deseado que se cuela en tu casa. Puede venir por varias razones, como filtraciones de agua, condensación o incluso problemas en el tejado. Y aunque a veces parezca que puedes olvidarlo, no hay forma de hacer la vista gorda. Además de no ser nada estético, la humedad se extiende con facilidad si no se ataja rápidamente.
Obviamente si vas a vender tu casa, las humedades ahuyentarán a cualquier comprador que sabe que antes de entrar a vivir tendrá que encargarse él de encontrar la filtración de agua, corregirla y pintar de nuevo toda la habitación. Un coste, que no le apetece asumir a nadie.
Así que si has encontrado alguna humedad o sospechas de que pueda haberla, lo mejor es actuar rápido. Existen tratamientos y soluciones que pueden arreglar el problema rápido, llamando a un profesional para que encuentre el origen del problema y lo puedas atajar cuanto antes.
2. Ventanas rotas, grietas en las paredes y pintura rayada
Las ventanas rotas, las grietas en las paredes y la pintura estropeada son esos pequeños -grandes- detalles que le dan un toque especial a cualquier hogar, pero no siempre del que quisiéramos, ¿verdad?
Empecemos con esas ventanas que a veces parecen más un rompecabezas que un elemento de la casa. Un cristal roto aquí, un perfil que está levantado, una ventana que no cierra bien... El gran problema de una ventana en mal estado es principalmente que no te aísla del ruido y del frío exterior adecuadamente y cualquier persona que esté mirando casas, sabe que cambiar las ventanas de una casa es una partida presupuestaria importante. Así que antes de nada, revisa bien las ventanas y llama a un carpintero para que te las ponga a punto: a veces, son pequeños ajustes que puede realizar un profesional.
Las famosas grietas en las paredes, a veces son pequeñas y superficiales y son fruto del paso del tiempo, pero conviene repasarlas y darles un poco de cariño: una pequeña reparación y pintura dejará como nueva cualquier pared. Pero otras pueden ser más profundas y hay que verificar que no suponen un problema y arreglarlas bien.
Por último, no podemos olvidarnos de la pintura estropeada. Cuando alguien ve una casa, se fija en el estado de la pintura, en si está brillante, en buen estado o ha perdido todo su esplendor. Conviene darle un poco de cariño porque pintar una casa suele ser tarea fácil para cualquier profesional y el cambio que experimentará tu vivienda será increíble.
Así que ya sabes, si te encuentras con ventanas rotas, grietas en las paredes o pintura que pide a gritos un cambio, ¡es hora de arremangarse y ponerse manos a la obra!
3. Interior desordenado y estado de la decoración
Tener un interior desordenado es uno de esos desperfectos que, aunque no se vean de inmediato, puede ponerte de mal humor más rápido de lo que piensas. Es como si la casa, en lugar de ser un lugar acogedor, se convirtiera en un campo de batalla entre las zapatillas, los juguetes y esa montaña de cosas que simplemente no sabes dónde poner. ¡Y lo peor es que, a veces, ni te das cuenta de cuánto se ha acumulado!
Y hablemos de la decoración... Esa que alguna vez pensaste que iba a ser la bomba, pero que terminó siendo un rompecabezas de colores y estilos que ni tú entiendes. A veces tienes esos cuadros que ya no te hacen sentir nada, o los muebles que, aunque cómodos, no pegan ni con cola. Uno quiere que su casa tenga buen rollo y estilo, pero a veces termina pareciendo una locura sin sentido de elementos decorativos.
La buena noticia es que todo esto se puede cambiar y este es "un desperfecto" fácil de arreglar. Hace falta un poco de tiempo para ordenarlo todo y también un poco de cariño para re-decorar tu hogar, poco a poco. Elimina aquello que sobra e intenta armonizar colores y mobiliario. Solo se necesita un poco de creatividad y ganas de hacer que tu hogar refleje quién eres de verdad.
4. Áreas verdes abandonadas
Tener un pequeño jardín o zona verde en casa es una suerte. Lo que muchos no saben es que eso requiere tiempo para cuidar del jardín, pues obviamente no se cuida solo. La hierba crecida, las flores marchitas y, si te descuidas, hasta alguna que otra maleza que se siente dueña del lugar.
Quizá soñaste con una bonita combinación de plantas, una hamaca para relajarte y hasta una pequeña parrilla para hacer barbacoas el fin de semana, pero entre la rutina diaria, el trabajo y todo lo demás, esas zonas verdes terminan olvidadas. Y ahora tu jardín puede resultar un poco desalentador. A veces, te asomas por la ventana y sientes que ese espacio podría ser un lugar fantástico para disfrutar con amigos o simplemente para desconectar, pero, en lugar de eso, parece más una selva sin control.
La buena noticia es que no todo está perdido. Con un poco de trabajo, limpieza y plantas nuevas, tienes un espacio renovado que puede convertirse en tu refugio en casa. Así que, ¿a qué esperas? Es un buen momento para darle vida a esos rincones olvidados y disfrutar de tu propio pedacito de naturaleza.
5. Mal aislamiento térmico y acústico
El mal aislamiento térmico y acústico es uno de esos problemas que a veces no se nota hasta que ya es un caos total. Imagina que es invierno, afuera hace mucho frío, y tú sientes que todo el aire gélido se cuela en tu casa! Un hogar poco confortable es una sensación muy poco deseada. Al igual que en verano, que si tu hogar no tiene un buen aislamiento, ni el mejor aire acondicionado podrá combatir el calor.
Y el tema del ruido… Un mal aislamiento acústico hará que vivas con el sonido del tráfico de la calle metido en casa, ruido de vecinos, el perro de otro vecino, semáforos... y todo ese ruido hará que no descanses.
Pero no todo está perdido. Mejorar el aislamiento térmico y acústico puede hacer maravillas en la calidad de tu hogar. Hay soluciones que van desde simples arreglos hasta unas buenas cortinas gruesas o paneles acústicos que podrían transformar tu espacio. Así que, si te encuentras con este problemón, ¡anímate a buscar alguna solución porque tu vida será mucho mejor!