Cómo aislar una pared del frio de forma casera y ahorrar energía
Si en tu casa el gasto en calefacción se dispara, ¡toma medidas! Te contamos cómo aislar una pared del frío de forma casera con distintos métodos fáciles de llevar a cabo. Tus facturas bajarán y las habitaciones serán mucho más confortables. ¿Te lo vas a perder?
- Cómo aislar una pared del frío de forma casera: métodos caseros
- Ventajas de aislar las paredes por dentro
- ¿Es mejor aislar una pared por el interior o por el exterior?
¿La pared del salón está helada cuando la tocas? ¿El gasto en calefacción de tu casa se dispara en invierno? Está claro: necesitas saber cómo aislar una pared del frío de forma casera. A continuación te explicamos varios métodos para aislar paredes sin meterte en obras, que funcionan genial en la mayoría de los casos. Trasdosados, aislamiento directo, trucos de decoración, insuflados en fachadas... Sigue leyendo: seguro que encuentras el mejor para tu caso.
Cómo aislar una pared del frío de forma casera: métodos caseros
La necesidad del ser humano de aislar sus paredes no es nada nuevo. Ya en la antigüedad se revestían con revocos, cerámica o tapices para evitar las pérdidas de calor. Hoy los materiales han mejorado mucho, pero las técnicas son similares. Estas son las más eficaces para aislar paredes de forma casera:
Aislar con paneles de corcho
El corcho es un aislante natural y ecológico. Se obtiene de la corteza del alcornoque, del que se extrae sin hacer daño al árbol. Su capacidad para absorber el frío, conservar el calor y amortiguar ruidos es conocida desde hace siglos. Si aplicas corcho en tus paredes más frías, pronto notarás cómo las habitaciones se vuelven más acogedoras.
¿Cómo se hace? Tienes varias opciones. Puedes pegar paneles de este material en la pared fría, empapelarla con papel de corcho (lo hay en distintos colores) o incluso pintarla con una pintura a base de este material, sostenible y termoaislante. Estos productos son algo más costosos que otras soluciones, pero si quieres una vivienda sin tóxicos, respetuosa con el medioambiente y sostenible, son la mejor elección.
Decoración de las paredes
Como comentábamos antes, uno de los sistemas más sencillos y antiguos de aislar una pared del frío es decorarla con elementos que eviten su entrada. Si tienes una estantería con libros, intenta moverla a la pared que quieres aislar: lo notarás muchísimo. Los tapices y las alfombras también son muy acogedores y, aunque no sea habitual, colgados de las paredes pueden quedar muy bien.
Una opción que suele funcionar genial es colgarlos como cabecero de cama. Además de aislarte del frío, si hay ruidos tras la pared los amortiguarás. Solo tienes que taladrar dos puntos en las esquinas, insertar tornillos y tacos y colocar escarpias. Después, engancha la alfombra y estírala.
Un cabecero acolchado y con capitoné es otro fantástico recurso para aislar térmicamente la pared. Y en el salón puedes instalar un friso de madera o vinílico y meter detrás paneles de poliuretano. Quedará precioso y añadirás confort al espacio.
Trasdosados con aislantes
Si alguna vez te has preguntado cómo aislar una pared con pladur, esta es la respuesta: con trasdosados. Esta técnica de obra seca consiste en atornillar rastreles verticales de madera o metal a la pared fría, rellenar los huecos entre ellos con un material aislante (por ejemplo, lana mineral, fibra de vidrio, poliestireno expandido o celulosa) y cubrir todo con planchas de pladur atornilladas.
Es un método que conlleva bastante trabajo y algo de inversión, pero también es súper eficaz. Con los trasdosados conseguirás aumentar la temperatura de la estancia varios grados, reducir la humedad y mejorar el confort térmico y acústico. Una vez instalado, el pladur se puede pintar o empapelar sin problema.
Insuflado de aislamiento
Es un método eficaz y más sencillo que los trasdosados, pero que implica contar con maquinaria específica. Por eso, su aplicación se suele encargar a empresas profesionales. Consiste en perforar la pared que se quiere aislar e insuflar un material aislante en la cámara de aire interna.
Se puede hacer con corcho expandido, aislantes térmicos granulados, espumas expandibles (ideales para zonas alrededor de las ventanas), celulosa obtenida de papel reciclado...
Aplicación directa sobre la pared
Además de introducir el aislante en el interior del muro o de levantar trasdosados, también hay una tercera opción: fijar placas aislantes directamente sobre las paredes. Hoy existen paneles ligeros y fáciles de manipular, fabricados en poliestireno extruido y que se colocan con adhesivos de montaje. Económicos y sencillos de instalar, se pueden pintar o empapelar para un acabado perfecto.
Las placas de poliestireno que imitan materiales de construcción (ladrillos, piedra, cemento...) también son eficaces a la hora de aislar paredes, con la ventaja de que no hay que pintarlas ni empapelarlas después. Escógelas si quieres dar un aire rústico o industrial a tus espacios, con un plus de confort.
Si lo ves muy complicado o crees que estas soluciones no serán de mucha ayuda, no lo dudes. Lo mejor es contactar con una empresa con garantías y solicitar un presupuesto de aislamiento térmico para tu hogar. Te ahorrarás problemas, trabajo e incluso dinero.
Ventajas de aislar las paredes por dentro
Lógicamente, aislar una pared del frío tiene muchas ventajas. No lo dudes: el esfuerzo o la inversión merecen la pena. Estos son los principales beneficios que aporta un buen aislamiento:
- Ahorro de dinero. Bajarás el gasto en calefacción y aire acondicionado prácticamente a la mitad. Sobre todo, si cuentas también con ventanas de buena calidad.
- Espacios más confortables. El aislamiento genera entornos acogedores y envolventes, mejorando el confort térmico de las estancias. Reducirás o eliminarás las corrientes de aire; más aún, si colocas burletes en puertas y ventanas.
- Menos ruido. Aunque los aislantes térmicos están enfocados a controlar la temperatura, también crean una barrera para los ruidos ya que generan un "efecto rebote" que los amortiguan.
- Adiós a la condensación. Si en la habitación había humedades por condensación (provocadas por la diferencia entre la temperatura interior y la exterior), el aislamiento ayudará a reducirlas. Eso sí, para evitar este problema lo más importante es que las ventanas sean de buena calidad y estén bien instaladas.
¿Es mejor aislar una pared por el interior o por el exterior?
Si hablamos de eficacia en el aislamiento, no cabe duda: lo mejor es aislar las paredes por el exterior. La razón es que así se evitan los puentes térmicos entre los forjados (las separaciones horizontales entre pisos) y la fachada, que permiten la entrada del frío. Los sistemas que se suelen emplear son el SATE, la fachada ventilada y los proyectados, por ejemplo de corcho.
Pero estos sistemas también tienen desventajas. No siempre se pueden llevar a cabo: a no ser que vivas en una casa unifamiliar, tendrás que contar con la aprobación del resto de los propietarios. Son obras muy costosas, y si el edificio está protegido es probable que no podáis alterar la fachada. Por tanto, no hay un sistema "peor" y otro "mejor", sino que conviene valorar los pros y los contras de cada uno para elegir el más eficaz.